En pleno paseo peatonal santiaguino, el danzarín dirigió un baile colectivo
El ex Rojo hizo una llamativa intervención callejera como parte del lanzamiento del concurso Santiago en 100 palabras.
Los minutos pasan y la hora de la verdad se acerca. Agazapado en un rincón de la calle Nueva York, en el centro de Santiago, un encapuchado con pinta de rapero verifica los detalles de algo que está por venir. «¡Es Rodrigo Díaz!», mencionan dos niñitas con jumper, dejando al descubierto al personaje que de lejos parece un lanza. El hombre del disfraz -protegido por un jockey- besa a sus delatoras y les regala una sonrisa.
-¿Por qué tan escondido, Rodrigo?
-Porque si me reconocen, ahí sí me vuelvo loco. Ya estoy medio nervioso.
Y tiene sus razones. A esa hora el célebre artista fulmina los últimos detalles de su proyecto más extraño: dirigir a 200 bailarines en pleno centro de Santiago. La intervención forma parte del lanzamiento de «Santiago en 100 palabras», concurso literario que en su décima versión quiere sorprender con el baile colectivo.
«Practicamos alrededor de tres semanas y espero que todo salga bien. Dirigir a tantos en la calle es complicado», detalla el bailarín, todo nervioso.
Pero pronto se relaja. A eso de las 15.10 horas, una pegote música comienza a sonar de la nada. Algunos transeúntes elevan la vista en busca del sonido, hasta que un joven se desata.
De entre la gente y poseído por los bits, el ciudadano inicia una danza, que a medida que pasan los segundos reúne a muchos más. Al final 200 almas, entre niños, jóvenes y viejitas loleras, salidas como de la nada, siguen la coreografía que se asemeja a un baile tribal.
La acción dura 180 segundos exactos, tras los que la masa de bailarines se dispersa como si nada hubiese pasado.
En otro rincón y ya más relajado, Rodrigo babea más que papá chocho. «Me fascinó, lo hicieron súper bien», dice. Y confidencia: «Éste es sin duda mi trabajo más importante».


