Camilo Zicavo está en pareja con Daniela Gala
La única queja es que es un poco disperso: Está metido en un montón de cosas, alega.
Rodrigo Muñoz, aparte de actor, es un prolífico autor de obras y ocupó su nueva relación amorosa, donde él es 20 años mayor que su pareja, para inspirarse y escribir «Primavera y otoño», pero invirtió los papeles: en la ficción una mujer de más de ochenta años, interpretada por Coca Rudolphy (82), se empareja con un joven de 30. El papel de ese joven se lo dio a Camilo Zicavo (35), el integrante del grupo Plumas y quien está en pareja con su hija Daniela Gala. Pero no sólo eso, además su yerno reemplazó a Etienne Bobenrieth en la obra «La verdadera historia del grupo ABBA», así que lo dirige por partida doble.
Sobre «Primavera y otoño», que se estrena en marzo o abril, Muñoz detalla que en la historia «llega una persona a alegrarle la vida a otra, de eso se trata. En este caso es la señora mayor la que llega a alegrarle la vida al joven, quien sufre de depresión. Lo cambia y se enamoran».
¿Por qué eligió a Camilo para este papel?
«Porque nos empezamos a llevar cada vez mejor, es muy simpático, respetuoso, amable, cariñoso. Uno tiene que trabajar con la gente que quiere, eso es súper importante. Es mejor tener un buen camarín que hacer casting y escoger un actor que uno no conoce. Además, estudió teatro en la UC».
Lo escuché quejarse que es disperso.
«Es que está metido en un montón de cosas: tiene un sello, trabaja con el grupo Plumas, hace escenografías, es multifacético e inquieto… en eso nos parecemos, yo también soy un poco así, escribo, actúo, produzco, somos bastante parecidos y por eso nos llevamos bien».
¿Ha tenido que retarlo?
«Lo he tenido que retar porque como se mete en tanta cosa le he tenido que decir: Ya poh, concentrémonos en esto. Lo entiendo pero tengo que poner la voz de director a veces».
¿Y cómo ha andado en la actuación?
«Bien, bien, él tenía un poco de susto, porque hace mucho tiempo que no hace teatro, pero con los ensayos y la ayuda de la Coca, que es un amor, tierna y muy alegre pese a todo lo que ha vivido -ella la pasó muy mal en la dictadura, estuvo presa-, ha estado muy bien».
¿Canta en esa obra?
«Canta. Ella le enseña y él termina cantando y ahí ocupa todas su dotes, es un personaje que va cambiando, evolucionando, parte muy triste y depresivo y termina encontrando la alegría en esta mujer mayor».
¿Y en la obra de ABBA cómo anda (se estrena en el Festival de Verano de Ñuñoa, el 30 de enero)?
«Hace el papel que tenía el Etienne, quien se metió al reality, así que llamamos al Camilo y lo ha hecho fantástico. Ahí cayó parado porque tiene que tener postura de rockero y Camilo se viste y camina como rockero, es un actor rockero».
¿Ahí también está su hija?
«Sí, está embarazada pero no se le nota la guatita, porque usa unos abrigos hippies. En febrero debería nacer la guagua (con Camilo). Estoy feliz, feliz, toda la familia está muy contenta con la llegada de esa guagua».
¿Cuál es más porfiado a la hora de dirigirlos: la hija o el yerno?
«No, mi hiiiiiija, lejos. Si algo no le gusta propone otra cosa y la cambia. Camilo aún no tiene tanta confianza como para eso».
¿Contento con Camilo como yerno?
«Muy contento, es muy cariñoso y le gusta hacer asados. Los hace a la uruguaya (su papá es uruguayo), con leña, y ocupa cortes que acá no ocupamos. Los hace lento, le pega al asado».
Camilo, por su lado, sólo le tira flores a su suegro. «Trabaja bacán y es un señor de la comedia. Lleva tantos años haciendo comedia que le sale como si nada, hace parecer que fuera muy fácil hacer reír a la gente, pero no poh.
También es buen suegro, es cariñoso, es atento, siempre está ahí con un mensaje y preocupado, para mí es un honor y un placer trabajar con él».


