El locutor ha retomado su rutina tras ser herido con un cuchillo en la cabeza
La experiencia le hizo notar que debo bajar las revoluciones, no ser tan trabajólico, me hizo pensar en que debo disfrutar el tiempo, afirma a sus 65 años.
A punto está de cumplirse un mes desde que rolando Ramos (65) fue víctima de un ataque inexplicable en el andén de la estación de Metro Bilbao. ‘Han sido días surrealistas. Se trató de una experiencia espantosa que no quiero repetir', explica el histórico locutor que ahora se mantiene activo en la plataforma Piratas del Rock.
Para Ramos lo más complejo ha sido soportar el dolor en el cráneo producto de la herida de 18 centímetros que le causó un cuchillazo en la cabeza, realizada por un tipo aparentemente joven y con un capuchón que atacó a su víctima sin motivo, el 4 de mayo.
El locutor y docente de la U. Santo Tomás fue atendido por personal del Metro y luego ingresó a urgencia en la Mutual de Seguridad debido a que había perdido mucha sangre.
Los primeros días tras el ataque, Ramos se quedó en casa con la asistencia de su mujer e hijas, que ‘me regalonearon'. Además contó con la ayuda sicológica prestada por la Mutual para procesar lo que sucedió.
Para no volver a sufrir algún ataque, el académico cambió las rutas, pausó su rutina de ejercicios y suspendió sus clases. A un mes, y viendo que todo está tranquilo, ha vuelto a su rutina, aunque cada vez más atento cuando se mueve por la ciudad.
‘Este cachetazo me ha hecho pensar que debo sacar algo positivo. Por mi forma de ser soy una persona simple y a la vez racional. Siempre trato de sacar el lado optimista y soy resiliente', comenta.
¿Le da miedo salir a la calle?
‘No, no tengo miedo, pero sí ando más atento, ya no ando pajareando como ese día.
¿Qué sacó en limpio?
‘Que debo bajar las revoluciones, no ser tan trabajólico porque no todo es trabajo. Lo que sucedió me sacó del piloto automático, me hizo pensar en que debo disfrutar el tiempo. Como tengo 65 años, ya estoy pensionado, pero no jubilado porque por mi forma de ser no podría quedarme en casa. Además de hacer clases, tengo mi espacio en Piratas del Rock'.
Por ahora, Ramos está evaluando dejar de hacer clases. ‘Las mallas educativas están cambiando y tecnificando hacia formatos que conozco, como Kick o Twitch, pero no me interesan. Soy de la vieja escuela y me he adaptado al podcast. Entre los alumnos hay chicos con muchas condiciones, pero esta es una generación con problemas para prestar una escucha activa, que lo que uno les diga no entre por un oído y salga por el otro. A veces tras una clase les pides reflexión y te dicen profesor, no entendimos lo que dijo. Es una generación que vio interrumpido su proceso educativo por la pandemia', añade.
Salud mental
Un tema al que el locutor da vuelta: la razón del ataque. Cree que quizás él mismo pudo provocar una reacción violenta que sacó de sus cabales a una persona ya desequilibrada.
‘Ese día andaba con una chaqueta bomber que algunos consideran militarista, polera negra con calaveras y bototos. Hay un tema delicado en la salud mental de las personas, estas semanas hasta vi una riña en el andén de una estación de Metro', relata.
El ataque forzó a Ramos a quedarse varios días en casa, bajo la supervisión de su pareja e hijas. Además llegaron algunos amigos a quienes no veía desde hace tiempo, preocupados por su salud.
‘Me ha dado mucha fuerza la respuesta de la comunidad rockera, entre la que soy respetado por mi trabajo. También el apoyo de las redes, de las personas en la calle y de mis amigos. Si hay una cura, ha sido el cariño y el apoyo', afirma.
Ahora mismo, Ramos anda por la calle sin problemas ni miedo. Ha retomado incluso su plan de ejercicios en un parque cerca de su casa.
‘No tengo miedo, nada. Sólo evito andar pajareando en la calle', asegura. Y luego parte rumbo a un conocido restaurante de onda alemana en Providencia para almorzar con un amigo.


