La ayuda de sus cercanas ha sido clave y espera retornar a la vida laboral
Se celebró junto a sus amigas, su hija y la familia. Qué rico que voy a poder ser libre de nuevo, manifiesta sobre esta nueva etapa.
«Soy bien afortunada», admite Rosemarie Dietz, que celebró su cumpleaños número 40 esta semana junto a su primogénita, Catalina (tres años y ocho meses), y sus amigas de Valdivia. La primera parte de su festejo fue en el restaurante Dominga Bistro, ubicado en dicha ciudad, y luego el recordado rostro de «Mekano» invitó al grupo a su casa, donde dejó todo preparado para que tanto madres como niños disfrutaran. «También le compré una corona a mi hija para celebrar», detalla.
Tras vivir el quiebre de su relación en agosto, situación a la que ella se refiere como una «traición», Rosemarie reflexiona que en el pasado imaginó «que mis cuarenta los iba a pasar en una playa del Caribe con mi marido, mi hija; tenía otra expectativa. Pero lo que estoy haciendo ahora es bonito. Dios sabe lo que hace y yo confío mucho en Dios».
Sobre el término de su relación de siete años, cuenta que «las primeras dos semanas estuve muy triste. Yo creo que boté la pena y tme di cuenta que terminé con él hace mucho tiempo. La mujer siempre termina la relación antes. Me dolió la traición porque fue fea, pero qué rico que voy a poder ser libre de nuevo porque él tampoco me apoyaba mucho en cosas que a mí me gustaban. Ya no era la Rose que todo el mundo conocía y ahora mis amigas están felices. Igual estoy en proceso de duelo aún y de hacerle entender a mi hija que el papá y la mamá ya no están juntos». Lo que sí destaca el exrostro de TV del padre de la menor es que «con ella es un amor, se preocupa».
De esta etapa, junto con agradecerle a su abogado Felipe Guerrero, también confiesa que aprendió que «las mujeres nunca tienen que depender de un hombre porque todavía tengo que estar (diciendo) ¿me puedes depositar algo? Y eso es muy fome». Por lo mismo, la rubia (@rosemariesv) manifiesta que quiere retomar la vida laboral y «empezar de nuevo y levantarme como mujer. De verdad que las mujeres somos grandes de mentalidad y, con todo lo que me ha pasado, yo digo no me puedo quedar en la cama lloriqueando por un gallo». «Y aparte por mi hija, quiero que vea desde chiquitita que hay cosas que sí se pueden perdonar y cosas que no. Yo perdoné una vez por amor (una infidelidad), pero dos veces, no», agrega y aniquila cualquier posibilidad de reencuentro. Su hermana Carolina, al igual que su familia, también ha sido un gran soporte y, la orienta en este renacer laboral, pues ella tiene su propia empresa (@wage.cl).
De su nueva rutina, Rosemarie detalla que se levanta a las 7 AM para dejar a su hija en el colegio, luego vuelve a su casa, deja todo en orden y una de sus terapias para recomponerse, además del amor de sus amigas, es salir a caminar una hora todos los días. «Me encanta estar sola en mi casa, pongo música, me tomo un café, invito a una amiga. Son mis momentos, cosas que me hacían falta, cosas que de repente, como mujer, te pierdes por estar pensando siempre en ellos (la pareja) y no en ti», afirma.
Regreso a su ciudad
Junto con cumplir 40, a fin de año Rosemarie volverá a vivir en Osorno, ciudad donde creció y donde aún residen sus hermanos, familia y amistades de la infancia. «Me gusta mucho Osorno porque allá sale el sol. En Valdivia llueve mucho y estoy cabreada de que mi hija me pregunte por qué acá no sale el sol, jajajá. Yo me crié en un campo y quiero darle esa vida a mi hija», cuenta.
Allá también quiere retomar algunas de las cosas que siempre le han gustado hacer. «Tengo ganas de conocer gente linda, de buena vibra, que no ande con maldad, que te aporte, que le guste la naturaleza y de repente hacer un asadito, juntarse a escuchar música o tocar la guitarra, hacer un fogón, tomarse un vinito, eso me gusta», detalla.
A propósito de conocer gente nueva, ¿qué piensa sobre el amor?
«Yo pienso mucho en mi hija, pero tampoco me cierro al amor. No me gustaría darle un padrastro a mi hija, eso es algo que tengo cerrado en mi cabeza, en mi corazón. Pero ojalá me llegara alguien como yo, buena onda, simpático, abierto a la vida. Solo pido a alguien que me sume, nada más».


