Casa Blanca quiere lejos a gráficos que lo siguen
El presidente pasa sus vacaciones de fin de año en Honolulu. The New York Times divulgó la instrucción.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ejerce, además de sus atribuciones de gobernante, una natural atracción en los medios de comunicación. Lógico: es mandamás del país más poderoso del planeta, el primero de raza negra en ser elegido por los norteamericanos y poseedor de un carisma del cual se ha escrito y hablado casi hasta la gula informativa.Pero mientras Obama pasa unos días de asueto en Honolulu con su familia, los medios que tanto espacio y cariño le han dedicado, recibieron un cachetazo desde la Casa Blanca. Desde el edificio donde gobierna y duerme, Barack emitió un instructivo revelado por «The New York Times», que prohíbe sacarle fotos al cuerpo del presidente.
Nadie ha explicado muy bien el origen de la orden, pero remontándonos no muy lejos en la historia, la decisión se basaría en lo siguiente: en 2008, cuando Obama ya había sido elegido, un intrépido gráfico lo retrató saliendo de la aguas de una playa de Hawai en traje de baño, dejando a relucir unas calugas dignas de nuestro Alexis Sánchez.
Pero eso sería la especulación que circunda la decisión. Lo concreto es que los reporteros que lo siguen en su periplo de fin de año por Honolulu, ya han sufrido de limitaciones para fotografiarlo a él y a su familia. La restricción tiene además otro condimento: el lugar donde aloja Obama, su esposa Michelle, y las retoñas Malia y Sasha, el Hanauma Bay Nature Preserve, también tiene dentro de su política recibir pocos visitantes para no poner en riesgo el el patrimonio ecológico que allí subsiste.
De todos modos fue el mismo Obama, como recuerda el diario neoyorquino, quien puso un precedente sobre este tipo de imágenes de su persona. Cuando el presidente visitó la costa del Golfo de Florida este año, y el propio fotógrafo de la Casa Blanca lo capturó nadando con su hija Sasha, donde Obama aparece en el agua, pero sólo del cuello para arriba, dijo: «Yo no voy a dejar que ustedes tomen una foto mía sin mi camiseta». Y cumplió su promesa


