Cachorros y animales viejos son más sensibles al frío y conviene abrigarlos
Champú en seco, camas elevadas y mantas ayudan a prevenir cuadros de hipotermia.
Contrario a la creencia popular, el pelaje de un perro no garantiza protección total contra el frío: variables como raza, edad y tamaño determinan su capacidad termorreguladora. Victoria Risso, directora del Hospital Clínico Veterinario Sede Bilbao de la Red de Atención Veterinaria de la U. de Chile, cuenta que, por ejemplo, «los siberianos están preparados biológicamente para resistir temperaturas más bajas; otros perros, como los galgos, tienen menos pelo y grasa subcutánea: eso contribuye a tengan mayor sensación de frío».
¿Cómo reconocer a un perro entumido? Se manifiesta a través de señales físicas y conductuales claras. Bryan Paredes, veterinario de SuperZoo, detalla que las más frecuentes son «temblores, postura encorvada, búsqueda insistente de lugares cálidos, levantar las patas durante el paseo, caminar más lento, negarse a avanzar o intentar regresar rápidamente a la casa». El pelaje, explica, es un termorregulador natural y entrega aislamiento, pero depende de la densidad y longitud. Un perro con frío también puede esconder la cola entre las patas, acurrucarse o buscar contacto físico: lo mejor es llevarlo a un lugar templado, secarlo si está mojado, acostarlo en una cama elevada e incluso ponerle un abrigo o manta que lo cubra bien.
La etóloga clínica Daniela Araya, docente de la U. Andrés Bello, enfatiza que «si un perro presenta letargo marcado o decaimiento, debilidad, desorientación, mucosas pálidas o deja de temblar a pesar de seguir expuesto al frío, podría ser una hipotermia, una urgencia veterinaria que requiere atención inmediata». Puntualiza que algunos perros tienen doble capa de pelo: «Un manto externo protector resistente al agua y al sol, y un subpelo interno lanoso, que aísla del frío y del calor; algunos ejemplos son el pastor alemán o el border collie, entre otros. Los cachorros, los perros geriátricos, aquellos con bajo peso o enfermedades endocrinas, cardíacas o articulares suelen ser más sensibles a las bajas temperaturas».
Paredes aclara que «la calefacción de los hogares puede mantener condiciones favorables para las pulgas, por lo que la prevención antiparasitaria debe continuar durante todo el año». ¿Sirve ponerles ropa de abrigo? Una prenda inadecuada, advierte, puede limitar el movimiento, provocar roce, acumular humedad o generar sobrecalentamiento: si está mojada o produce incomodidad, mejor sacársela.
En general, sin importar la época del año, la sugerencia es bañar a los perros una vez al mes, sugiere Victora Risso, de Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la U. de Chile (Favet): «No se recomienda cortar y que el pelaje quede muy al ras, ya que actúa como capa protectora frente al frío y calor».
La etóloga Daniela Araya recomienda el uso de champús en seco como MyZoo ($9.599 en Salcobrand) y otros accesorios como camas con buen aislamiento, mantas térmicas, impermeables y protectores de almohadillas para nieve o hielo. En SuperZoo, la cama antiestrés para perros Leeby cuesta desde $46.990; una redonda estilo donut con forro de borreguito, $89.990. En Club de Perros y Gatos la cama térmica Climate Control Bed con espuma viscoelástica cuesta $25.990.
El médico veterinario Yon Palacio, gerente técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal, subraya que en esta temporada es clave reforzar la prevención. «Es fundamental vacunar anualmente a tu perro contra enfermedades como distemper, parvovirus, parainfluenza o leptospirosis. Pregunta al veterinario por la vacuna contra la tos de las perreras (traqueobronquitis infecciosa canina)».


