Bone Gel ya se certificó en laboratorio y está en etapa de pruebas en roedores
Fue una de las iniciativas premiadas en el concurso de emprendimientos innovadores Santander X Award 2025.
Su paso por el sistema de salud dejó una huella profunda en el cirujano dentista Francisco Verdugo. «Trabajé muchos años en la Mutual de Seguridad, donde vi muchos pacientes que perdían hueso por traumas de alto impacto, como accidentes automovilísticos que eran muy complejos de rehabilitar», recuerda.
Esa vivencia fue el punto de partida para su tesis en el doctorado de Biotecnología Molecular en la Universidad de Concepción (UdeC). El proyecto, en el que viene trabajando hace cinco años, ahora tomó vida propia.
«Estamos desarrollando, en conjunto con la UdeC, la bioimpresión de hueso humano. Esto consiste en un método regenerativo para reconstruir y recuperar el hueso perdido de los pacientes», explica el investigador, fundador de Livematrix Biotech. Se trata de un injerto de hueso humano, obtenido de un banco de tejido, en un formato tipo hidrogel, que se une a polímeros reabsorbibles para realizar una impresión 3D a la medida de la persona que se encuentra lesionada. Este material biocompatible, denominado Bone Gel, puede llevar en su interior células madre del propio paciente.
«Por ejemplo, luego de la remoción de un tumor queda un espacio demasiado grande para llenar y muchas veces se pierde tejido. Las opciones actuales, como prótesis de titanio y de peek, que es un polímero, son demasiado grandes y corren el riesgo de exponerse e infectarse. Entre 6% y 10% de estos implantes se pierden», aclara Verdugo.
«Nosotros ponemos un injerto regenerativo con células en su interior, que es totalmente reabsorbible y las mismas células, que pueden ser del paciente, van a hacer la regeneración ósea y van a empezar a depositar nuevo hueso mientras se va reabsorbiendo este constructo, que es hecho a la medida de cada persona», destaca.
Ya realizaron las validaciones en laboratorio y actualmente se encuentran haciendo pruebas con roedores. También presentaron una solicitud de patente. El foco del emprendimiento es realizar la transferencia o licenciamiento a una empresa que expanda la tecnología. Las posibilidades incluyen un mercado global, tomando en cuenta que un reciente informe estima que alrededor de 1.700 millones de personas en el mundo padecen alguna afección musculoesquelética, como osteoporosis o cáncer de huesos, entre otras.
«Podemos hacer esta convergencia para devolver estética y función a través de medicina regenerativa», comenta el investigador, que esta semana fue uno de los premiados en los Santander X Award 2025, concurso que reconoce los emprendimientos de innovación más destacados entre más de 200 postulantes que se presentaron. Bone Gel se llevó $3.000.000 en la categoría University y la posibilidad de representar a Chile en la versión global del certamen, que se realiza en España.
Por ahora, Francisco Verdugo ya tiene claro en qué usará el premio. «Nos viene bien para desarrollar las pruebas de manera libre y sin tanto apuro económico en el trabajo de laboratorio», valora.
Lavarse sin agua
Otra de las iniciativas empresariales premiadas es The Yak Lab, un limpiador enzimático en gel 100% vegetal que permite higienizar las manos sin necesidad de agua ni enjuage.
«En cada lavado de manos se gastan casi siete litros de agua. Eso significa que, al año, cada uno de nosotros gasta un camión completo solo por lavarse las manos. Lo terrible es que hay comunidades donde ese camión no llega», plantea Katherine Olguín, enfermera, alumna del magíster de innovación de la Universidad Católica e integrante del equipo multidisciplinario que desarrolló el producto. En los Santander X Award 2025 se quedaron con un premio de $5.000.000.
La fórmula contiene extractos de enzimas vegetales, como romero o quillay. «Tienen actividad microbicida, eso está estudiado», aclara. «No solo elimina las bacterias, sino que degrada molecularmente la materia orgánica y es suave para la piel. Sin jabón, sin toalla, sin residuos», agrega Olguín, creadora del proyecto. «Me dedico a las inspecciones asociadas a la atención de salud, de ahí nació esta idea. En el covid todo el mundo ocupaba amonio cuaternario o alcohol gel, pero la gente no sabe que se inactiva cuando tenemos las manos sucias», asegura.
Ya solicitaron patente de invención y se adjudicaron un fondo Semilla Inicia de Corfo, con el que están desarrollando el producto; esperan salir al mercado en mayo del próximo año, a través de un minorista en la Región de Los Ríos con el que ya tienen acuerdo para probar la comercialización.
«El 2020 el mercado de higiene de manos creció 300%, hoy es una industria consolidada que se proyecta a lograr 12 mil millones de dólares al 2030. Comenzamos en Chile, donde el mercado del alcohol gel es de 170 millones de dólares», calcula la profesional. «Estimamos que el costo va a ser $5.000 pesos el litro, más barato que el alcohol gel para manos sin enjuage, y dura un mes por persona. En minería, donde no hay insumos, podemos ahorrar hasta 10 millones de pesos en camiones, infraestructura, jabón y toallas», proyecta.


