Diego Godoy está a los Alpes franceses para cantar en La rondine
Me siento contento y afortunado, dice el artista que ganó el premio Revelación musical del año en Francia.
«Fue un estreno excelente, me sentí muy contento y afortunado de haber participado de un proyecto tan lindo junto a la orquesta del Teatro Ópera de Niza», dice Godoy, a horas de la tercera y última función.
Cada año, desde 1989, se estrena en Gattieres una ópera. Tal es su impacto, que sus organizadores afirman que, tras anunciar el título escogido para este año, teatros tan importantes como el MET de Nueva York, el Teatro Regio de Turin, y La Scala de Milán, entre otros, decidieron que «La rondine» sería la obra a interpretar en el centenario.
Godoy llegó al papel luego de 9 años viviendo en Francia, donde recibió el premio «Revelación musical del año».
-Algunas reseñas lo destacan. Opus Opera escribió «Diego Godoy, chileno, voz potente y colorida, da buena impresión en el personaje del amante despreciado».
«Si el intérprete de Ruggero tiene las capacidades suficientes para marcar el contraste de la soprano en el rol titular, tendrás grandes satisfacciones, no sólo con el público, sino que también con tus colegas».
¿Siempre destacan su nacionalidad?
«Sí. Muchas veces. Hasta hace muy poco, Chile no era un país muy nombrado en la lírica internacional. Últimamente he participado de diversas entrevistas y he destacado dos cosas. Una es que cada vez que algún chileno participa en el mundo de la ópera, ha hecho cosas importantes, como el emblemático de Ramón Vinay. Lo segundo, es la cantidad de jóvenes cantantes que han salido hace 10 años de Chile, un fenómeno inusual. Eso da gusto, poco a poco se va creando una especie de marca registrada».
¿Ha cumplido con sus objetivos?
«Aún faltan muchas cosas. Tengo trazado un camino para mí, objetivos desde que comencé esto en Copiapó hace 16 años. Tuve la fortuna de tener una buena guía desde el inicio que me enseñó que esta carrera es una maratón. Los cantantes, al menos como lo veo yo, deberíamos pensarnos como maratonistas. En el caso de una voz de mis características, mi peak se ve recurrentemente entre los 35 y 45 años, y yo aún tengo 32».
«La rondine» es una de las óperas menos populares de Puccini. Se estrenó en Mónaco en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, y tuvo muy pocas reposiciones hasta este año.
¿Por qué tantos teatros coincidieron en remontar esta obra en el centenario de Puccini?
«Es una elección acertada. Todas las obras de Puccini son magníficas. Esta, en lo particular, contiene una belleza musical y una contemporaneidad muy importantes».
¿Qué siente cuando mira su historia de vida? Literalmente es Del Desierto de Atacama a los Alpes Franceses.
«Es muy lindo verlo así pues hay mucho de eso en nuestra historia. Muchas de nuestras familias llegaron a Chile buscando una mejor vida. Hoy, se puede decir que estoy haciendo una especie de camino al revés, pero es algo normal cuando se quiere ser cantante de ópera. El 70% de los teatros de ópera del mundo, por lo menos, están en Europa. Si se quiere ejercer con regularidad está profesión hay que venir aquí. Eso no quiere decir que no tenga el sueño o el anhelo de querer incentivar la industria de la ópera en Chile.
En «La rondine», Godoy comparte elenco con su novia Emy Gazeilles, con quien se casará el 24 de agosto.
«Nos conocimos en una producción de la ópera Rigoletto , de Verdi, en París hace 3 años. Desde aquella producción que no volvíamos a hacer ópera juntos y ahora se da justo la ocasión que en vísperas de nuestro matrimonio, estamos cantando juntos. Es un privilegio y un agrado tremendo poder trabajar y apoyarnos mutuamente y poder estar juntos y vernos cada día».


