Quisimos ser los primeros en ponerlos también de moda acá, afirma dueño de restaurante
Importadores y sibaritas coinciden en destacar la textura y versatilidad de esta variedad de pastas.
En ese contexto, al ramen, el yakisoba o el ramyon se ha sumado un nuevo protagonista: el udon.
Creado en el siglo VI en Japón, este fideo grueso, elástico y de textura suave se prepara principalmente con harina de trigo, agua y sal.
A diferencia del ramen -que suele servirse en caldos más condimentados o grasos- el udon se luce en preparaciones más limpias, como sopas claras, salteados o incluso frío en verano. Es una pasta humilde pero versátil, y eso la ha convertido en la nueva obsesión entre quienes buscan algo reconfortante sin caer en lo de siempre.
¿La razón de que guste tanto? Quizás sea su textura masticable, su capacidad para absorber sabores o simplemente que se siente como un fideo muy diferente. Eso piensan en la tienda especializada en sabores asiáticos Lee Foods, donde los udon se venden en dos versiones: frescos y secos. José Kim Suh, gerente general de la importadora, explica que ambos están hechos de trigo y que la diferencia no está en el sabor, sino en el formato y la cocción. «El fresco es más grueso y chicloso, mientras que el seco se parece más a un espagueti», compara.
La cocción del udon fresco es mucho más rápida, ideal para preparaciones inmediatas; el seco, en cambio, requiere más tiempo al fuego. «Aunque sea fresco o seco, al sobrecocerlo el fideo se disuelve, se desarma. Por eso es importante respetar los tiempos de cocción. Si se sobrepasan, el fideo se vuelve frágil y se deshace», advierte.
El más vendido en su tienda es el Udon Futomaru, paquete seco de un kilo, que de hecho ahora está agotado (leefoodservice.cl, https:// acortar.link/hdT1eM). Lo compran tanto aficionados como restaurantes que ya han hecho del udon un plato estrella de sus cartas.
¿Quedó con ganas de probarlo?
En tiendas como Asia Market puede encontrar el Sanukiya Udon, congelado y listo para hervir en minutos.
En Tottus, el Sempio Udon seco es ideal para sopas intensas o salteados. Asia Express suele vender el Shirakiku Udon, también congelado, con una textura elástica y pareja. En Don Quijote, en Ñuñoa, destaca el Itsuki Udon seco, más delgado y versátil. Y si se busca udon fresco, Hannam Supermarket ofrece el Wang Korean Style Udon, refrigerado y suave, perfecto para caldos claros.
Un plato viral
«Desde Chile veíamos cómo el udon se volvía tendencia en Japón a través de redes sociales. Cuando viajé allá con mi señora comprobamos que era real: hicimos filas por horas en dos locales muy populares de Tokio y Osaka, donde este mismo plato estaba totalmente de moda», recuerda.
Al volver decidió replicar esa experiencia. «Quisimos ser los primeros en traerlo a Chile y ponerlo también de moda acá», admite.
Y es que el udon es distinto a otras pastas asiáticas, como el fideo del ramen o los tallarines de arroz: su textura más gruesa, suave y elástica sorprende al paladar.
Es simple, dice, pero con mucho potencial para preparar platos más secos, no necesariamente caldos.
En Robata Goku, de Barrio Italia, se sirve salteado con camarones, dashi, salsa ponzu, batayaki y un topping de chalaquita.
«Para quien no lo haya probado, siempre genera curiosidad y engancha», resume Peñafiel, quien en su restaurante ofrece el udon carbonara, versión japonesa de la clásica receta italiana. Su sabor es similar, asegura, pero se prepara con ingredientes distintos: «Acá sí lleva crema y también mantequilla, a diferencia de la receta tradicional italiana. Es exactamente la misma receta que está de moda hoy en Japón y quisimos traerla tal cual, sin adaptaciones, para que acá también se pueda vivir esa misma experiencia».
Su receta lleva tocino: ¿por qué?
«En la receta original italiana la carbonara se hace con guanciale, una carne curada de la papada del cerdo. En Japón y en muchos otros países se reemplaza por tocino porque es más accesible y el resultado es muy parecido en sabor y textura.
En nuestra versión usamos tocino justamente por eso: es el equivalente más cercano al guanciale y mantiene ese sabor ahumado y sabroso que caracteriza a una buena carbonara».


