La gran mayoría de las chilenas anteponen la comodidad y la sencillez
El vestido de novia resulta una elección crucial y difícil para muchas mujeres, sobre todo considerando que se lo pondrán una sola vez en la vida. Por eso muchas le dan tantas vueltas a este asunto y buscan entre toda la oferta disponible el vestido ideal para la ocasión.
A las proveedoras de este tipo de productos les ha llamado la atención que ahora las clientas ya no sólo se conforman con un vestido: muchas apuestan por dos. Uno que sea para la ceremonia religiosa o civil y otro que sea cómodo para la fiesta.
«La novia también quiere sorprender a los invitados, dado que los ojos de todos están puestos en ella. Por eso algunas buscan un vestido que sea para la ceremonia, optando por uno elegante con capa o velo. Y para la fiesta prefieren algo más cómodo, más sencillo. Muchas usan vestidos cortos para esta ocasión. Que la novia sorprenda con un segundo look también da un plus a la fiesta», asevera Josefina Fierro, dueña de la tienda Santo Encanto.
Como el clima es mucho más caluroso en esta época del año, varias prefieren vestidos que sean cómodos y frescos. «Las novias se están adaptando a las olas de calor. Algunos vestidos vienen con muchas capas, que generalmente son de poliéster y que provocan más calor. Por eso las que compran un solo vestido optan por algo que les permita bailar. También algunas piden diseños con apertura de piernas, que le da un toque más osado».
Comparte su mirada Aracely Barrenechea, diseñadora de alta costura de la tienda que lleva su mismo nombre: «El estilo minimalista (menos es más) es lo que más se usa. Son vestidos elegantes y simples, pero la idea es que esté bien hecho. Si no lo está, pasa a ser una especie de baby doll y termina opacando a la novia. Muchas usan telas livianas para el calor, aunque hay novias que no les importa mucho, ya que quieren verse bien a toda costa», afirma.
Prima el diseño
Fierro, quien también mantiene la tienda Telas Flora, comenta que en el mercado local hay un amplio stock de telas. «La mayoría se importa de China, Corea y Turquía. El mercado coreano predomina bastante. Hay telas que son favoritas entre los diseñadores. La que más se usa es piel de ángel, un tejido muy suave que imita la seda. Tiene caída, brillo elegante porque no es satinada: es opaca. Se ocupa como base del vestido: le da movimiento, pero también se puede usar como un vestido minimalista», acota.
La gracia de ella es que cuesta menos dinero. «Por ejemplo, una tela de seda de 210 gramos puede llegar a costar $80.000 y en cambio el mismo gramaje en piel de ángel puede salir $9.000. Al ser una tela de poliéster tiene mayor resistencia», subraya.
También dice que se usa mucho la tela chifón, que también es un tejido sintético, y que luce similar a la seda. «La gracia es que hace ver a la falda con más movimiento».
Los tules bordados y la pedrería son otros de los elementos ornamentales que están agregando los diseñadores. Muchos de ellos los ocupan en la parte de arriba de los vestidos.
Aracely Barrenechea pone énfasis en que la tela no es lo más importante en el vestido de novia, sino el diseño y la estructura del mismo. «Una modista puede hacer un vestido con seda, pero si no la sabe trabajar, se va a ver como algo barato y mal hecho. Puede invertir sólo US$100 en una tela y con un diseño increíble. Luego ese mismo vestido lo puede revender mucho más caro. Lo que vale es el diseño y creatividad», explica.
¿Qué es lo que más buscan las clientas?
«Ha vuelto el velo. Antes estuvo muy de moda las alitas y las colas desmontables. Pero eso va a depender del tipo de vestido».
¿Cómo elegir el vestido ideal?
«Eso va a depender del gusto de casa persona. Nuestro rol como asesoras es mirar el cuerpo de la novia y de ahí sugerir qué diseño le puede quedar mejor. Por ejemplo, si tiene hombros más predominantes que caderas aconsejamos no usar una falda en A. Cuando las novias son bajas, no hay que ponerle un corte tan por debajo de la cintura, de esa manera se puede estilizar la pierna y hacerla ver un poco más alta».
Los precios
Las tiendas especializadas ofrecen diferentes estilos y diseños: hay novias que les gusta más el glamour, unas que quieren proyectar una imagen más sensual y otras que desean algo más ligero o bohemio. La gracia de las diseñadoras es que adaptan el vestido a la medida de las novias y lo hacen según el estilo que ellas buscan proyectar. «Nosotras vamos viendo qué tipo de escote es el que viene mejor a su cuerpo: adaptamos el vestido a lo que ellas quieren», dice Fierro.
Comenta que las novias suelen reservar con cuatro o seis meses de anticipación. Y muchas de las que se casan en marzo empiezan a comprar por estos días.
Sus diseños en Santo Encanto van desde los $800.000 a $1.400.000. Mientras que en Aracely Modas se pueden encontrar desde $1.200.000. Lo que encarece el vestido es el tipo de tela, diseño, el bordado y el uso de pedrería.


