Hoy el ex Mekano las está haciendo todas. Y todas bien.
Imagínese conduciendo «Mucho gusto», «¿Sabes más que un niño de quinto básico?» y «Sábado por la noche» y además, apareciendo activamente en otros programas, como «Identity», «Vive Sudáfrica» y «C.Q.C.». Y, como si todo lo anterior fuera poco, siendo candidato a «Gran compipa» del movimiento guachaca, con todo el desgaste que significa la frenética campaña en que se ha embarcado para lograr tan alta y tan republicana distinción (va segundo en los cómputos).
¿Se cansó? No le queda otra que envidiar el aguante de José Miguel Viñuela, porque eso mismo es lo que está haciendo por estos días, convirtiéndose en el nuevo multirrostro de la TV chilena.
Y esto, cuando creíamos que lo máximo en fanatismo laboral televisivo era lo que hicieron en su oportunidad Jorge Hevia o Felipe Camiroaga, conduciendo «Buenos días a todos» después de amanecerse la noche anterior (el primero con «La noche del Mundial» y el segundo con «Animal nocturno»). Bueno, eso de amanecerse es bien relativo, porque en más de una ocasión esos estelares iban en diferido, como «Así somos», otro ejemplo que nos recuerda que el «Pollo» Valdivia también pintaba para el empleado del mes por aquello de las horas extras (el trasnoche de La Red más «Pollo en Conserva»).
Pero esos tres no le llegan ni a los talones al chico de la risotada contagiosa. En realidad no recuerdo otro rostro que se haya multiplicado tanto en el pasado. Si parece lo que en la Selección de Bielsa es Gary Medel. Tal como el «Pitbull», Viñuela defiende en su propia área, ayuda al armado en el mediocampo y hasta define en el arco contrario. Titularísimo.
El único pero que trae aparejado esta omnipresencia del rostro estrella de Mega es que en ese canal o no confían en los restantes conductores o ellos no tienen la energía desbordante de este Viñuela todoterreno, a quien podría pasarle la cuenta a su salud si no para al menos para hacer un descansito a mitad de temporada.
Ni en la mejor época de «Mekano» lo vi corriendo tanto o saliéndonos hasta en la sopa. Felicidades y tranquilidad, mi amigo. No se va acabar el mundo (al menos no este año).


