Y la mejor de febrero fue… Karen Doggenweiler

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La reina de las noches del Festival de Viña le hizo un upgrade a su jerarquía televisiva.

Este año iniciamos una tradición, al escoger cada mes a el o la mejor figura televisiva de ese período. En enero la distinción recayó en el todoterreno Juan Pablo Queraltó y en febrero el reconocimiento se lo adjudica con total justicia Karen Doggenweiler.

En primer lugar se apreció en la animadora del Festival de Viña del Mar una preocupación auténtica y a fondo por su físico. Mostró el bronceado y el tono muscular preciso para estar a la altura de su condición de dueña de casa del evento televisivo más grande del verano y del año.

A eso le agregó unos outfits impactantes por su elegancia y belleza. Realmente se tomó en serio lo que significa conducir las seis noches de la Quinta Vergara. Si los televidentes ya tenían a Karen Sylvia como una de sus favoritas entre los rostros femeninos de la industria, en esta pasada sacó varios cuerpos de ventaja más todavía.

Su trabajo mismo lo hizo espectacular. Desde que es la encargada de abrir, cerrar y llevar los hilos de la fiesta viñamarina su nombre nunca estuvo en cuestión. Por primera vez la mujer que oficiaba como maestra de ceremonia resultaba la candidata fija para el puesto y solo había que buscarle una contraparte masculina que no destiñera a su lado, lo que se logró cabalmente al designar a Rafael Araneda, cuyo oficio está fuera de discusión.

Su reconocido sentido del humor y picardía no estuvieron ausentes durante su cometido festivalero. Y, cómo no, salió a relucir en sus interacciones con los comediantes. A Esteban Düch le preguntó si no quería probar su «empanada» y al Pastor Rocha lo ungió como «hijo de la concha acústica».

Yo conozco a mi gente, yo conozco a mis lectores. Usted me dirá: «¿Pero cómo, Larry? ¿Cómo eliges como la mejor del mes a la animadora que protagonizó la gran y posiblemente única mancha en esta casi impecable versión del Festival? ¿No fue ella quien, junto con el Rafa, tuvieron que dar la cara para cortar abruptamente el show de Asskha Sumathra y bajarla del escenario?

Me encantó la pregunta. Y respondo: Precisamente por eso. Ese pequeño traspié, en el que claramente ella no tomó la decisión, sino que ejecutó una orden, demuestra el rasgo que faltaba para redondear una faena admirable. Demuestra que es humana, pues. Ya llegará el tiempo de las cyborg-animadoras, de la inteligencia artificial inundándolo todo. Mientras tanto, disfrutemos de esta mujer cuya naturalidad la hace brillar más que nunca, incluso cuando pensábamos que ya había llegado a su mayor límite de esplendor.

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