Américo relata cómo fue el asalto donde le robaron la camioneta
El cantante viajaba con su mujer y sus hijos de 12 y cuatro años. La camioneta apareció poco después en La Pintana.
La camioneta RAM del cantante baladista y cumbiero Américo fue encontrada por unos vecinos de la comuna de La Pintana, quienes a las once de la mañana de este jueves la reconocieron y la vieron estacionada en la calle Víctor Jara, frente a unos edificios que están cerca de la parte trasera del Campus Antumapu de la Universidad de Chile, por lo que decidieron llamar a Carabineros.
La RAM, que estaba perfectamente estacionada y limpia, no tenía daños. De hecho, en su interior aún estaba una lata de jugo, el cinturón del copiloto enganchado y una boleta de Transbank de una compra realizada justo antes del robo, que ocurrió a la una de la madrugada mientras el cantante regresaba con su familia a su casa en el barrio de Macul Alto, en la comuna de La Florida, casi donde comienza la cordillera.
«La camioneta no tiene ningún daño. Estamos esperando al cantante para saber en qué condiciones está el vehículo (en relación a antes del robo) para poder hacer las investigaciones», detalló el mayor de Carabineros Jonathan Trevilock, jefe operativo de la 41 Comisaría de La Pintana.
El robo
Según las cámaras de seguridad del sector, la camioneta fue abandonada a los pocos minutos de haber sido robada. Del interior solo bajó una persona, quien tranquilamente desapareció caminando.
Américo describió que como a la una de la madrugada, cuando volvía de un evento, se estacionó en Tobalaba con Departamental mientras esperaba que su esposa, quien iba de copiloto, compraba comida en unos foodtracks. En la camioneta, dijo el cantante, estaba él, su hija de doce años y su hijo de cuatro, quien iba con su cinturón en la silla de seguridad.
En ese momento, detalló, varios jóvenes armados los amenazaron para robarles la camioneta, un computador, los celulares, la cartera de su esposa y prácticamente todo lo que tenían. «Yo solo les pedí que me dejaran bajar a los niños y gracias a eso podemos contar esta historia. Ni siquiera he podido desahogarme. He dormido muy poco. Mi hija de doce años fue muy valiente. Ella se bajó rápidamente y quiso devolverse a buscar a su hermanito que estaba atrás», relató Américo antes de ir a reunirse con la policía para que le devolvieran su camioneta.
A pocas cuadras del lugar de la encerrona hay una Comisaría de Carabineros, por lo que Américo se trasladó a ese lugar con su familia y amigos, quienes llegaron a acompañarlo.
«La gente responsable del país tiene una gran oportunidad de hacerlo distinto. Le deseo lo mejor a quienes gobiernan, nunca voy a querer que les vaya mal, eso no cabe en una cabeza sana. Ahora nos tocó a nosotros y en este momento le debe estar tocando a otro. La verdad es que esto se trata de lo mismo, gente con armas y violenta a la que no le importa ni sienta nada. Se encuentran contigo y pueden regalarte desde la experiencia más aterrorizante hasta lo más doloroso de tu vida», finalizó.


