Plan perfecto es un programa hecho a la medidade la Bolocco chica. ¿Tanto costaba darse cuenta?
Al fin un programa hecho a la medida de Diana Bolocco. No lo fueron ni «Vértigo» de Canal 13 ni «Podemos hablar» de Chilevisión porque ninguna mujer en su sano juicio podría sentirse cómoda en programas donde permanentemente se mofen de supuestas falencias amatorias de su pareja, como le ha ocurrido a ella en ambos estelares.
La periodista tampoco vivió el mejor de los mundos ni en «Mucho gusto» de Mega (coincidió con el estallido social) ni en «Gran hermano» de CHV (allí debió poner la cara ante los sistemáticos descuidos de la producción, que la desconcentraban una y otra vez).
En cambio, en la nueva propuesta televisiva que encabeza desde este 6 de enero, «Plan perfecto» (Chilevisión, lunes a viernes a las 18.40 horas), ha podido desplegar a sus anchas su veta pelusona y demostrar lo poco y nada que le cuesta enganchar cuando el tandeo se toma el set.
Si Diana hubiera respondido en todos los formatos y géneros televisivos que le han encomendado llevar adelante estaríamos en presencia de un ser ultracalificado en todos los ámbitos, lo que es imposible. Diana lo hace bien en los programas que la motivan y la identifican, como este.
Junto a ella está Patricio Sotomayor, eternamente a prueba como notero. Aclarar a quienes lo encuentran un mal movilero, errático, timorato y poco ocurrente que, en rigor, es un antinotero y cumple de maravillas con ese rol.
El panel estable lo conforman el abogado con más sentido del espectáculo televisivo del circuito, Claudio Rojas; el periodista con mejor look del medio, Pablo Candia, que llega desde «Zona de estrellas» de Zona Latina y la repatriada Paulina Rojas, dueña de un encanto sobrenatural (a poco vas a volver al mero México después de este piropo padrísimo. No manches, güey).
Lo peor de «Plan perfecto» es su compulsión por el relleno (han repetido reportajes de «Primer plano» y entrevistas de «Podemos Hablar», así como rutinas envasadas de humoristas como Bombo Fica y Yerko Puchento y pincelazos de Los atletas de la risa). Un poquito más de generación propia de contenidos no les vendría mal.
Su mayor atributo positivo en esta primera semana ha sido la pausa y el tiempo que se toman para cada materia. No es un desfile frenético de temas como nos ha acostumbrado el resto de los espacios faranduleros. Además de tiempo para la especulación, la conjetura y el dato impactante, lo hay para la conversación, un recurso que sigue siendo sorprendentemente subutilizado en la TV de hoy.


