El que no llora no baila

Fecha:

Epidemia de pucheros en plena recta final de Fiebre de baile.

Hay algo que me está molestando y mucho en las últimas semanas de esta temporada de «Fiebre de baile».

Me refiero a una tendencia que inició hace unas semanas Claudio Valdivia, asiduo habitante de la llamada «zona de riesgo» de la competencia y el menos favorecido con las votaciones del público.

Esa tónica consiste en que, al momento en que los concursantes son entrevistados por Diana Bolocco (Emilia Daiber por estos días) «hay que» quejarse solapadamente de las notas del jurado, decir que «acá no valoran mi esfuerzo, el de mi bailarín(a) y el de mi coach (coreógrafo)» y acompañar todo esto con el mentón tembloroso, la voz entrecortada, los ojos vidriosos y los gimoteos de rigor.

La última semana la mejor exponente de esta estrategia ha sido Kathy Contreras (en la foto), que asegura que en la calle la gente la para y le dice que el jurado es muy estricto con ella.

Lo curioso es que esta artimaña parece surtir el efecto manipulador buscado, ya que las calificaciones que siguen a esas lastimeras performances son mejores de las que indica el cometido que los y las quejosas acaban de desplegar en la pista.

Disley Ramos también se ha integrado a esta legión de dolientes, aunque en su caso hay atenuantes, como cuando hace poco se le salió una uña, lo que debe ser muy doloroso.

Este 12 de julio Dani Castro se presentó al programa, pero no para bailar, sino que para dar un paso al costado. «No puedo bailar porque no siento mi pie. No confío en mi pie porque se me puede doblar. Igual sería bueno para el rating, pero podría perder el pie», argumentó, sin perder el buen humor. Otros en su lugar habrían aprovechado la situación médica para llegar aunque fuera en camilla a la gran final.

Entre los pocos que aún no ceden a la tentación del lloriqueo está Itay Vargas, que danza de lo más bien, pero se va a ir ligerito, por quitado de bulla y poco adepto a la chimuchina.

Otra que se resiste a reclamar es Vale Roth, favorita embarazada que está siendo ciberacosada de forma feroz por los y las seguidoras de otra competidora, Cony Capelli.

Lo penoso y sospechoso es que esta última no ha aprovechado las pantallas del estelar para llamar a sus fans a deponer esta actitud. Huelo un tufillo a doble estándar allí: abandonó a las puertas de la final de la temporada anterior por miedo a que los seguidores de Naya Fácil votaran en masa a favor de otra competidora para que ella no ganara, pero ahora, que está del lado contrario, le comieron la lengua los ratones.

Se puso muy turbio todo esto.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

Parte subsidio de hasta $1.6 millones para arreglar la casa con una gift card digital

Minvu abre inscripciones para llegar a 25.000 hogares de...

«Han sido los peores días de nuestras vidas»

Esposa de Brian Torrealba, defensa de Temuco, relata el...

«Gasto en luz entre $40.000 y $50.000 al mes, sumando el consumo de la casa y el auto»

Círculo virtuoso: ingeniero instaló seis paneles solares en el...

Académico calcula cuánto lleva ahorrado en bencina al cambiarse a la electricidad

Matías Díaz, docente de electromovilidad, tuvo un Ioniq y...