El precio de la historia: partió la venta de garage en la casa de Patricio Aylwin

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Hasta las 18 horas de este viernes estarán disponibles los objetos en Arturo Medina 3684, Providencia

La familia Aylwin decidió vender la mayoría de los objetos de la casa estilo inglés, perteneciente al exmandatario y a su esposa, Leonor Oyarzún. Comedor, mesitas de arrimo, sofás, vajilla fina, colecciones de libros. Hasta objetos traídos de viajes como una bata china de seda y unas paletas de playa de las vacaciones familiares.

El comedor en que almorzó el expresidente George Bush

Valor: $6.000.000. Todos y cada uno de los objetos de la casa tienen un valor sentimental, más allá del valor comercial que les haya puesto la tienda Las Siete Vidas del Mueble, a cargo de la venta, según relata la hija del exPresidente Mariana Aylwin. Aunque visualmente uno de ellos llamó la atención de los potenciales compradores, y también curiosos, que llegaron al evento. Se trata del comedor con diez sillas que doña Leonor Oyarzún, esposa del exmandatario, compró en la década de 1950. «Mi mamá me contó que cuando estaba recién casada fue a comprar a un remate con la intención de adquirir una máquina de coser, pero le gustó tanto está mesa que llegó con ella a la casa. Perteneció a un almirante inglés y es traída de allá. Tiene mucha historia; tantos almuerzos familiares, con los hijos, nietos, muchos recuerdos en torno a esa mesa. Incluso mi papá recibió allí a dirigentes internacionales cuando estuvo en La Moneda, entre ellos el expresidente de EE.UU.,, George W. Bush, el Dalai Lama, García Márquez, Vargas Llosa, entre otros», relata Mariana Aylwin.


El delicado ícono ruso ortodoxo

Valor: $1.900.000. Las figuras sacras están muy presentes en toda la casa, ubicada en calle Arturo Medina 3684, en la comuna de Providencia. Sobre todo imágenes católicas: figuras y cuadros de vírgenes, crucifijos. Entre ellos una resalta un icono religioso ortodoxo de San Nicolás que doña Leonor trajo de un viaje a Rusia. Un objeto de arte realizado en madera, muy probablemente con la técnica denominada «al temple de huevo», o fijación del color con yema de huevo, estilo característico de los siglos XVIII o XIX.

La cámara que captó momentos familiares

Valor: $1.220.000. No todos los objetos de la casa son antigüedades, muebles de estilo inglés u objetos decorativos y de arte, hay cosas de uso más cotidiano como la cámara fotográfica que uso don Patricio en sus últimos años, marca Canon modelo EOS 400D, lanzada al mercado en 2006. Cuenta con un sensor CMOS APS-C, pantalla LCD de 2.5 pulgadas y sistema de limpieza de sensor integrado. La máquina fue usada para capturar momentos de su vida personal, como aficionado. Al verla, los compradores y curiosos inmediatamente consultaban si las fotografías que están repartidas por toda la casa están a la venta, pero los encargados dijeron que lo que no tenía puesto un precio, era de la familia. Había enmarcados matrimonios, cumpleaños, días de vacaciones y otras escenas cotidianas de los Aylwin Oyarzún.

La vajilla neobarroca de la señora Leonor

Valor: $340.000. Jaime Navarrete, uno de los socios de Las Siete Vidas del Mueble, comenta que cada objeto, al pertenecer al expresidente Aylwin, ya tiene un valor más allá de lo monetario. Y así se notó entre quienes salen de la casa con algún plato, adorno o alfombra. «Esto le encantará a mi padre», dijo un abogado que se llevó un pisa papeles metálico con forma de águila y un vade de escritorio de cuero. Los artículos de loza también llamaron mucho la atención, particularmente, un juego de porcelana de la prestigiosa firma alemana KPM (Königliche Porzellan-Manufaktur). Vajilla de diseño estilo neobarroco, con motivos florales policromados. Conjunto compuesto, acomodado en una caja de terciopelo que incluye una cafetera o tetera grande, un azucarero con tapa, una cremera o jarra para leche, tazas y platos.

Las antiguas paletas de playa

Valor: $270.000. Uno de los primeros objetos que se ven al ingresar a la casa son unas sencillas paletas de playa de madera pintadas de rojo, gastadas de tanto uso, con las marcas del paleteo bien a la vista. No están colocadas allí por casualidad: representan las vacaciones familiares de la familia Aylwin Oyarzún. «Son un objeto bien común y corriente, las encontramos junto a unas paletas de ping-pong. Mi papá jugaba ping-pong, pero esas se las llevó un nieto», cuenta Mariana Aylwin. Este tipo de paletas de playa de madera eran populares en las décadas de 1970 y 1980. Diseñadas en una sola pieza de madera, generalmente terciado, pintadas con un patrón de color vivo y sin cubiertas de goma ni mangos ergonómicos modernos.

 

 

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