
La primera clase de programación de Edmundo Casas partió con un bochorno: el ayudante le pidió encender los computadores y él apretó el botón del monitor. Era 1998, tenía 17 años y venía de la Escuela 143 de San Pablo, en la Región de Los Lagos, a estudiar a la Universidad Federico Santa María, en Valparaíso.
«Soy del campo, bien del campo: caballos, vacas», describe. Su curiosidad partió ahí, frente a una rueda que giraba con la corriente de un río y le entregaba electricidad a las casas del fundo.
Ingeniero civil electrónico con magíster en electrónica y doctorado en ciencias de la computación, Casas fundó Kauel en 2007; hoy su compañía está tasada en US$100 millones en Estados Unidos.
«Somos expertos en ver y en conversar con máquinas», define. Su empresa se especializa en visión computacional (computer vision), software que interpreta lo que muestra una cámara y avisa cuando algo anda mal. Sus clientes son compañías eléctricas y petroleras: por ejemplo, en ductos que llevan diésel y gasolina, mientras las cámaras miran las 24 horas, sus modelos pueden reconocer una filtración o una tubería dañada sin que nadie revise los registros. «Si eso explota y no lo detectas a tiempo, puede generar contaminaciones o accidentes brutales donde mueren poblaciones completas», advierte.
Esa especialización lo llevó a Dubái. La policía del emirato encargó un prototipo de robot humanoide y dividió su desarrollo: a ciertos proveedores le asignaron el cuerpo, el movimiento y la voz, y a Kauel le tocó la vista. Los chilenos programaron lo que la máquina ve mientras patrulla: si aparece la patente de un auto robado o una pelea en la calle, salta la alerta a una central, donde un operador consulta cuáles son los incidentes más riesgosos del momento y decide a quién despachar.
El prototipo quedó documentado en un estudio que Casas firmó junto a oficiales de la institución, publicado en su perfil de Google Scholar (https://s.lun.com/gog553).
De inteligencia artificial se habla desde los años 40. ¿Qué pasó para que recién ahora se disparara?
«Hay tres hitos. El 2007 nacen las redes sociales y se genera mucha data de toda la gente, por sus conversaciones, por sus fotografías. El 2012 salen los procesadores de Nvidia, que en su momento fueron creados para videojuegos y después se usaron para procesar. El 2017 aparece el famoso paper de Google, que permite trabajar con bases de datos vectoriales a una velocidad de procesamiento muchísimo mayor. Los modelos matemáticos vienen de muy atrás, pero la capacidad electrónica y algorítmica mejora entre 2012 y 2017. Lo que estamos viviendo ahora jamás se ha vivido en la historia de la humanidad».
¿Por qué una policía como la de Dubái contrata a una empresa chilena y no a una de Silicon Valley?
«Hay una frase que dice que cualquier persona experta en tocar piano debe tener más horas de entrenamiento. Si un pianista tiene más de 5.000 horas, lo más probable es que sea mejor que uno que tiene sólo mil. Nosotros llevamos 20 años trabajando en computer vision, tenemos una cantidad de modelos enorme y mucha data de un montón de sistemas de reconocimiento. Eso nos ha posicionado como número uno por el volumen de información que hemos sido capaces de procesar».
Un humanoide integra varias tecnologías a la vez. ¿Cuál es la de ustedes?
«Imagínate la inteligencia artificial como una parte de tu cerebro. Tú, como persona, has generado muchas habilidades: eres bueno para entrevistar, eres bueno para escribir, eres bueno para un deporte en particular. Cada uno de esos elementos es una inteligencia que desarrollaste. Acá es lo mismo: un robot puede tener varios modelos: de audición, de movimientos, de sentir cosas. Nosotros somos la inteligencia particular de ver y reconocer cosas, y eso puede estar en drones, en humanoides, en perros robóticos, en una cámara estática, en lo que sea».
¿Dónde está la ventaja de un sensor por sobre nuestro ojo?
«En el espectro. Un humano no puede ver infrarrojos, el robot sí puede. Al visualizar en bandas mucho más amplias, va a detectar muchas más cosas. Con la temperatura pasa igual: si tú miras a una persona y la ves roja, puedes deducir que tiene calor, pero un robot puede decirte la temperatura exacta a la que está un cuerpo. Tanto a nivel de sensores como a nivel de inteligencia artificial, los robots nos superan por lejos hace un par de años».
¿Es factible que en Chile haya carabineros humanoides?
«De todas maneras. Estamos construyendo un centro de inteligencia artificial en el sur de Chile y ahí vamos a colocar un par de humanoides conectados para demostrar cómo funcionan. Van a apoyar como si fuesen un carabinero que ayuda en la misión de un hospital, de un consultorio, de una municipalidad, respondiendo consultas o alertando sobre alguna situación. No vamos a permitir todavía que tomen acciones, que puedan disparar o tomar a una persona detenida, porque eso depende de leyes y normativas, pero sí que a través de la visión puedan alertar cosas».
Los humanoides todavía suenan a prototipo.
«Me pedí un Optimus, de Tesla, para que me ayude en las tareas básicas. Un robot humanoide hoy día cuesta como un vehículo y es sumamente útil. En términos de masificación, en los próximos cinco años van a empezar a masificarse de todas maneras».