Nunca antes un país había concentrado el 47,6% de las ventas locales, según ANAC
Es la tercera vez que un país supera el 40% de participación en nuestro país, después deJapón en los años 90 y Corea del Sur durante la década del 2000.
Hace poco más de dos décadas los automóviles chinos comenzaron a llegar tímidamente a Chile. Eran pocos, baratos y cargaban con un estigma difícil de sacarse de encima: la percepción de que ofrecían una calidad inferior a la de las marcas japonesas, europeas o coreanas. Hoy el escenario es completamente distinto. Según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), el 47,6% son fabricados en China, una participación récord que confirma el cambio de liderazgo no sólo en Chile, sino en la industria automotriz mundial (ver recuadro).
El dato adquiere mayor relevancia al mirar la historia. Diego Mendoza, secretario general de ANAC, explica que esta es apenas la tercera vez que un país de origen supera el 40% de participación en el mercado chileno desde la apertura comercial. La primera fue Japón, que en la década de los 90 alcanzó cerca del 43% de las ventas; luego Corea del Sur tomó el liderazgo entre los años 2000 y 2010, con una participación cercana al 42%; y ahora China establece este nuevo máximo histórico con el 47,6% registrado durante el primer semestre de este año.
¿Qué cambió para que los consumidores dejaran atrás los prejuicios? Mendoza sostiene que la industria automotriz china evolucionó con rapidez y dejó de fabricar vehículos pensados únicamente para su mercado interno. «Hoy desarrolla modelos con estándares globales, mejor tecnología, conectividad, confort y seguridad, además de una fuerte apuesta por los SUV y la electromovilidad», explica. Agrega que el precio sigue siendo un factor importante, pero ya no es el único. El menor consumo de combustible, el equipamiento, las asistencias a la conducción y la seguridad también pesan cada vez más en la decisión de compra.
Esa evolución también es reconocida por Matías Pacheco, académico de ingeniería civil mecánica de la Universidad de Santiago. Recuerda que los primeros modelos obtenían pobres resultados en las pruebas de seguridad, pero afirma que el panorama cambió de forma importante. «Hoy muchos vehículos chinos logran cuatro o cinco estrellas en los ensayos de seguridad y han reducido considerablemente su tasa de fallas. Todavía no igualan completamente la confiabilidad de algunas marcas tradicionales, pero la diferencia es mucho menor que hace algunos años», señala.
Desde la industria sostienen que la competitividad de las marcas chinas ya no depende solo de ofrecer precios bajos. «Estas cifras reflejan que su competitividad hoy va mucho más allá del precio: responde a una combinación de innovación, diseño, seguridad, tecnología y una capacidad única para anticiparse a las necesidades de los consumidores», afirma Nicolás Pietrantoni, gerente general de Omoda, Jaecoo y Lepas en Chile.
No todos, sin embargo, creen que la discusión esté cerrada. Walter Adrián Lemus, académico del Departamento de Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María, considera que aún existen diferencias relevantes respecto de fabricantes japoneses y coreanos en aspectos como la calidad de algunos materiales, la disponibilidad de repuestos y la durabilidad de determinados modelos. «Esos factores seguirán siendo decisivos cuando los vehículos acumulen más años de uso», dice.
Ya son cerca de 1.400 modelos y versiones disponibles en el mercado chileno, la competencia nunca había sido tan amplia y autos chinos, que hace 20 años llegaban rodeados de dudas, hoy son los que más compran los chilenos.
La gran fábrica mundial de automóviles
El liderazgo de China en el mercado chileno refleja un cambio mucho mayor en la industria automotriz global. Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB, explica que el país asiático elevó su producción de automóviles de pasajeros desde 13,9 millones de unidades en 2010 hasta 30,3 millones en 2025, un crecimiento cercano al 118%. Ese volumen supera la producción conjunta de Japón, India, Alemania, Corea del Sur, Brasil, España, República Checa, Estados Unidos y Eslovaquia. Dice que el salto responde al apoyo estatal, las economías de escala, una cadena de proveedores altamente integrada y una rápida apuesta por los vehículos eléctricos: China fabrica cerca del 75% de los autos eléctricos del mundo y más del 80% de las celdas para baterías, lo que le ha permitido reducir costos y expandir con fuerza sus exportaciones hacia mercados como América Latina.



