Expertos coinciden: en electromovilidad, China compite de igual a igual
Francisca Muñoz, de AutoMujer, afirma que los prejuicios sobre la industria automotriz de ese país hoy tienen poco sustento.
Entre enero y junio de 2026 se vendieron en Chile 5.425 vehículos 100% eléctricos, tres de cada cuatro en la Región Metropolitana, según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (Anac). En el top ten de ventas asoman cuatro modelos chinos: el Yuan Plus y el Dolphin Mini de BYD, el EX2 de Geely y el Nammi 001 de Dongfeng.
La tendencia, a nivel del mercado general, es clara: los autos fabricados en China pasaron del 20% de las ventas de vehículos nuevos en 2019 al 41,4% en 2025; en el acumulado a abril de 2026 llegaban al 48,1%. Hasta hace poco, la calidad de la industria automotriz china generaba cierta desconfianza. ¿Qué explica su predominio actual?
Francisca Muñoz Matus, directora de AutoMujer y conductora de «Sonar de Motores», cuenta que la industria china ha desarrollado plataformas propias, mejoró sus controles de calidad y construyó una amplia cadena de proveedores. Parte de ese trabajo apuntó precisamente a los vehículos que se enchufan: «Hizo una apuesta muy fuerte por baterías, electrónica, software y electrificación».
Así, hay miles de compradores que ya probaron una marca china, salieron de dudas y vuelven por otra. «Antes la pregunta era ¿me compro un auto chino?, hoy ya varios tienen el origen dentro de sus opciones y la pregunta es ¿qué marca china me compro?», ilustra Muñoz. «Hay marcas chinas que llevan más de 15 años en Chile y vehículos que han superado ampliamente los 100.000 kilómetros».
Ese historial general, por cierto, tampoco equivale a saber cómo envejecerá la batería de un eléctrico recién lanzado.
«En seguridad no basta con mirar la marca o el país de fabricación: hay que mirar el modelo, su generación, la versión y el equipamiento específico con que se comercializa», recalca la ejecutiva, quien recomienda revisar la garantía, los talleres y la disponibilidad de repuestos. En la reventa, agrega, las japonesas y coreanas más consolidadas mantienen ventaja: además del estado del vehículo, pesa la confianza en que habrá alguien que responda después de comprarlo.
Yo repetí
Martín Calderón, periodista especializado en tecnología, confió en China, repitió el origen y eligió un eléctrico: antes de su Leapmotor B10, en su familia tenían un MG ZS 2021. «Nos salió excelente y jamás nos falló. Incluso antes de eso nuestra confianza como familia ya era muy alta», cuenta. Del B10, dice, le gustan su comodidad, la tracción trasera, la velocidad y las funciones que ofrece por su precio. «Si fuera de una marca tradicional, este auto costaría el triple y nadie se sorprendería», opina.
Donde más nota el avance es en la cabina, en las terminaciones y el sistema multimedia. «Está por encima de otras marcas tradicionales en sistemas de infoentretenimiento. La experiencia es muy pulida, lo mismo en la calidad de los materiales interiores. Al contrario de lo que pasaba en la década pasada, se siente y se ve muy lujoso y bien hecho», describe.
Al manejarlo, la autonomía le ha resultado cercana a lo prometido bajo la medición WLTP, el ciclo de pruebas actualizado que informa con mayor realismo cuántos kilómetros puede recorrer con una carga. Calderón distingue entre los trayectos urbanos y la carretera: en ciudad se aproxima más a esa cifra, a diferencia de lo que ocurre con el consumo de un auto a bencina. «El aire acondicionado, por ejemplo, efectivamente es un gasto extra, pero al final del día, tal como en los vehículos a combustión, uno se adecua».
Su principal reparo está en la asistencia electrónica para la conducción. «Siento que aún falta un buen tramo en la calibración de las asistencias a la conducción, que siguen siendo exageradas», señala.
La alianza de Leapmotor con Stellantis -grupo automotor que reúne marcas como Peugeot, Citroën, Fiat y Jeep- influyó en su elección; también pesó su confianza en la automotora y el taller. Para una futura reventa tiene menos expectativas: «Tal como nos pasó con el auto anterior, creemos que va a tener un precio súper castigado. Nunca ha sido buen negocio vender tu auto, al final se paga por una herramienta».
Para quienes descartan estos vehículos por su procedencia sugiere informarse «fuera de los círculos donde el sesgo contra lo chino ya viene instalado de fábrica». Recuerda que las críticas por calidad y duración también persiguieron a japoneses y coreanos. «Diría que lo pruebe, que lo maneje, que lo use un par de semanas antes de sacar conclusiones», aconseja.
«Tiene un torque espectacular»
Daniel Silva, conductor de «Planeta Futuro», maneja un Deepal S07 completamente eléctrico. Su confianza se cimentó en directo, reporteando en plantas de fabricación en China. De su auto destaca la garantía de la batería, las cámaras, los materiales, la comodidad y que puede darle instrucciones de voz. «Changan trabaja con Derco en Chile y, por lo tanto, ellos tienen todo el servicio técnico y la posventa. El auto es suave, tiene un torque espectacular, no cruje», destaca. «Está nuevo, es verdad, no he tenido tiempo como para ver cómo va envejeciendo». ?¿Las marcas chinas ya están al nivel de las tradicionales? «Quizás China empezó después, pero en electromovilidad hoy es uno de los protagonistas a nivel mundial. No sé si es que tengan que ponerse al nivel: creo que ya están ahí y son otros países los que van a tener que ponerse al día con los chinos». ?¿Y qué le respondería a alguien que todavía asocia un auto chino con baja calidad? «Que tiene que actualizarse. Las marcas avanzadas de tecnología china, sobre todo en electromovilidad, están compitiendo de igual a igual, e incluso superando en muchos aspectos a las marcas tradicionales. Los prejuicios sobre los autos chinos probablemente quedaron atrás; tenían que ver más con cosas que pasaban hace diez, quince años. Esto ha ido avanzando muy rápido».