Lo que prometen las marcas no suele coincidir con la distancia que podrá recorrer en la realidad
Dante Carrasco, de la Usach, subraya que bajo cualquier condición el proceso decarga se toma su tiempo.
Al cotizar un auto eléctrico, la autonomía es un factor crucial. Sin embargo, la cifra que promete la ficha técnica de cada marca no siempre coincide con la distancia que el vehículo podrá recorrer en condiciones reales: antes de elegir, es clave evaluar bajo qué ciclo se informa esa autonomía, cuánto necesita el usuario recorrer habitualmente en el auto y dónde podrá recargarlo.
El ingeniero eléctrico Dante Carrasco (33), jefe de laboratorio del Electrical Energy Technologies Research Center (E2Tech) de la Universidad de Santiago, aclara las diferencias entre dos estándares que miden la autonomía de los vehículos eléctricos: NEDC y WLTP.
New European Driving Cycle (NEDC) es un método más antiguo y sus condiciones de prueba son menos exigentes; por eso, suele entregar cifras de autonomía superiores a las del uso cotidiano. «Es el ciclo que utilizan la mayoría de los modelos chinos disponibles en Chile. Para tener una referencia más realista, a la autonomía que informa el fabricante hay que restarle alrededor de 30%», sugiere Carrasco.
Worldwide Harmonized Light Vehicles Test Procedure (WLTP) es el sistema más reciente, que considera velocidades más altas y busca representar de mejor manera las condiciones reales de conducción. «Este ciclo busca acercarse más al comportamiento de un vehículo en la vida real», destaca el ingeniero.
¿Quiere chequear cómo de verdad se comporta la autonomía bajo distintas condiciones de manejo real? Puede revisar ev-database.org (https://s.lun.com/evdrs9).
«Mientras más autonomía se busca, más costoso es el vehículo», aclara Carrasco, quien lo compara con el estanque de un vehículo a combustión: mientras mayor sea su capacidad, más combustible podrá almacenar y más distancia podrá recorrer antes de volver a cargar. Por eso, recomienda elegir de acuerdo al uso cotidiano: si sus recorridos serán principalmente cortos y dentro de la ciudad, un modelo con menor autonomía puede ser suficiente; para quienes viven lejos de los centros urbanos o usan el automóvil para trabajar, aconseja optar por una mayor autonomía.
Y ante la gran cantidad de marcas nuevas de electromovilidad que están ingresando al mercado, el investigador recomienda «elegir una que tenga presencia y soporte técnico en Chile».
¿Dónde recargo?
Muchos compradores ponen el foco en el ahorro que supone usar electricidad en lugar de combustible, pero no siempre revisan si cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo en su domicilio. La situación puede ser bien compleja para quienes viven en edificios, ya que instalar un cargador podría requerir autorización de la comunidad y obras en el estacionamiento. En una casa la alternativa es más sencilla, aunque eso no significa que el automóvil pueda conectarse a cualquier enchufe.
Carrasco explica que la demanda eléctrica de estos vehículos suele ser similar a la de un hervidor, pero durante un período mucho más extenso. «Un hervidor funciona durante uno o dos minutos y después se desconecta. Un vehículo eléctrico puede permanecer conectado 8, 10 o 12 horas. Hay que tener cuidado con el enchufe que se utiliza», advierte, subrayando que la instalación eléctrica doméstica debe estar preparada para soportar esta exigencia de manera prolongada.
La ventaja es que cargar en casa es más económico que en una electrolinera.
«Sí, el costo del kilowatt-hora en la casa es mucho menor. En un ejercicio simple, para un cliente residencial puede costar entre $150 y $200. En una electrolinera, en cambio, parte de los $300 o $400 hacia arriba, dependiendo de la hora».
Tiempos de carga
Otro detalle importante de considerar respecto a los autos eléctricos son los tiempos de carga. Mientras llenar el estanque en una bencinera puede demorar entre 5 y 10 minutos (o incluso menos), recargar un auto eléctrico puede tomar varias horas, dependiendo del tipo de cargador y del vehículo.
Las electrolineras cuentan con equipos de mayor potencia que reducen considerablemente ese tiempo: una recarga al 100% puede tomar alrededor de media hora, aunque el tiempo final depende de las características del vehículo y del equipo utilizado (y esa mayor velocidad también implica un costo más alto por el servicio).
En casa, un enchufe convencional de 220 voltios realiza una carga mucho más lenta. Carrasco calcula que dejar el vehículo conectado durante toda la noche puede entregar una autonomía cercana a los 100 kilómetros. Para quienes necesitan reducir esos tiempos, recomienda instalar un cargador de pared de mayor potencia, que puede recargar el vehículo hasta tres veces más rápido que el sistema convencional que viene con el automóvil.
$150 puede costar el kilowatt/hora al cargar un auto en casa; en una electrolinera, el costo sube fácilmente al doble