Derek Parker Aghnaanga, de 15 años, perdió a su hermano y a su primo
Nos acercamos, le tiramos una cuerda y él aún tenía fuerzas para sujetarla, relató Adam White, el capitán del pesquero que rescató al muchacho.
«La gente no sobrevive a estos escenarios. No sobrevive a botes que se vuelcan y aguantan noches enteras así. Ellos no estaban en aguas tibias, ellos estaban solos en aguas de menos de cuatro grados Celsius)». Así describió Jonathon Resch, piloto de la Guardia Costera de Estados Unidos, la milagrosa supervivencia de un joven de 15 años, quien pasó tres noches aferrado a su bote de pesca volcado, hasta que fue rescatado por un barco pesquero.
El rescate ocurrió en el mar de Bering, el tramo de océano que separa Alaska de Rusia, cerca de la isla St. Lawrence, un territorio estadounidense ubicado más cerca de la costa rusa (unos 76 kilómetros) que del territorio continental de Alaska (unos 186 kilómetros). Se trata de una de las zonas marítimas más frías del planeta, con temperaturas del agua que en esta época del año con suerte superan los cero grados Celsius. En la isla viven poco más de mil personas, distribuidas en las localidades de Savoonga y Gambell, comunidades indígenas yupik que dependen en gran parte de la pesca y la caza de subsistencia.
Un video filmado por Carlos Escartin (https://s.lun.com/alssfj), miembro de la tripulación, muestra el momento del rescate. Se ve al chico, identificado como Derek Parker Aghnaanga, arrodillado sobre el barco dado vuelta, con una parka, capucha y guantes. Los otros tripulantes, Sidney Kulowiyi, de 35 años, hermano del adolescente y Barton Rookok, de 34 años y primo, no lograron sobrevivir.
En un reporte de «Alaska News», el capitán del pesquero que salvó al chico, Adam White, contó cómo fue el rescate. «Vi en el horizonte flotando un objeto inusual e hice sonar la bocina un par de veces. Nos acercamos, le tiramos una cuerda y él aún tenía fuerzas para sujetarla. Nosotros del otro lado tiramos despacio y conseguimos subirlo a cubierta. Lo tenemos, gritamos. Todo el mundo estaba eufórico en el barco. Lo subimos y le pasamos mantas y compresas calientes. Con sus dientes castañeteando, nos dijo que su hermano aún estaba debajo del bote y que la noche anterior su primo se había soltado».
«Cuando ves a los ojos sus familiares, solo ves una gran gratitud. Eso me puso alegre, pero luego pasé a la tristeza por los otros dos que habían muerto», agregó.
Halibut
El grupo había zarpado desde Savoonga, un poblado de unos 800 habitantes de la isla citada, para pescar halibut, una especie de lenguado. Tenían previsto pescar un día, pero no regresaron. Esa noche, familiares alertaron a la Policía Estatal de Alaska, que a su vez notificó a la Guardia Costera. La búsqueda recién pudo comenzar dos días después, luego de que la niebla y el mal tiempo impidieran el despliegue de aeronaves durante las horas previas.
Accidente
Según el relato de un vocero de la familia, Darren Toolie-Noongwook, una línea de pesca se enredó en el motor de la embarcación y provocó que esta volcara. Kulowiyi habría quedado atrapado en esa misma línea y arrastrado bajo el casco, mientras que Aghnaanga y su primo lograron treparse sobre el fondo volcado del bote y pasar juntos la primera noche a la intemperie. Rookok resistió un día más junto al adolescente antes de soltarse y perderse en el agua, según el mismo relato familiar.
Un avión Hercules HC-130 de la Guardia Costera, con base en Kodiak, avistó al menor a unos seis kilómetros al este de la isla. Antes de retirarse a reabastecer combustible, la tripulación lanzó una balsa de supervivencia y una línea de bengalas para guiar al Northwest Explorer, que regresaba de un estudio científico con personal de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, hasta el lugar exacto del bote volcado.
Resch describió el hallazgo como un hecho casi milagroso y explicó que solo pudo distinguir al adolescente por una combinación fortuita del ángulo de vuelo y la luz del sol sobre el agua. La Guardia Costera confirmó que el menor presentaba síntomas de hipotermia al momento del rescate y que fue trasladado, junto con los cuerpos de su hermano y su primo, hasta la localidad de Nome.
La madre del menor, identificada como Vina Kulowiyi, escuchaba por radio la transmisión del operativo mientras otros parientes se agolpaban en torno a un teléfono. Según relató una tía de los hermanos a la agencia AP, toda la familia lloró de alegría al escuchar al capitán anunciar que habían encontrado al menor con vida, antes de preguntar de inmediato por la suerte de los otros dos tripulantes.
En el operativo participaron, además de la Guardia Costera, la Guardia Nacional Aérea de Alaska, la Policía Estatal y equipos de primera respuesta de la propia comunidad. El contralmirante Bob Little, comandante del Distrito Ártico de la Guardia Costera, calificó de trágica la pérdida de los dos marinos y agradeció al Northwest Explorer y a los equipos que colaboraron en un operativo que, remarcó, terminó salvando una vida.
Familiares de las víctimas abrieron una campaña de recaudación para solventar los gastos funerarios.


