La envió el gobernador de Buenos Aires a su símil de Tucumán
Comandante argentino José María Pinedo se opuso dos veces a la ocupación.
«Año 24 de la Libertad y 18 de la Independencia. Al señor gobernador y capitán general de la provincia de Tucumán: ?Si grande ha sido por el gobierno de Buenos Aires el disgusto que ha tenido con la noticia de la violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas, ejecutado por un buque de guerra de S.M.B. (Su Majestad Británica), en deshonor del pabellón argentino, en ofensa de la integridad del territorio de la república, y con agravio de sus derechos, de su justicia, y de la fe debida a las relaciones de amistad y buena inteligencia cultivadas sin interrupción con el gabinete de san James (Londres), no es menos el que tiene al hacer partícipe de él al señor gobernador de Tucumán, poniendo en su conocimiento la nueva escandalosa agresión que ha cometido sobre las Islas Malvinas un comandante de la marina inglesa, más notable aún por las recíprocas relaciones y tratados de amistad y comercio entre ambos Estados».
Así comienza una carta hasta ahora inédita escrita en 1833 por el gobernador de Buenos Aires, Juan Ramón Balcarce, junto a su ministro, Manuel Maza, dirigida al gobernador de Tucumán Agustín Heredia, en la que describe la forma en que el comandante británico John Onslow, al mando de la HMS Clio, corbeta de guerra de 18 cañones, ocupó por la fuerza de las armas las Islas Malvinas, según señala este viernes los diarios «Clarín» y «La Nación», entre otros medios trasandinos. La carta fue encontrada en el Archivo Histórico de la Provincia de Tucumán, durante trabajos rutinarios de recuperación, clasificación y conservación del patrimonio documental que lleva adelante ese organismo. Son cuatro hojas manuscritas que permanecieron guardadas durante décadas hasta que el equipo del archivo las identificó.
Línea de tiempo
Las Islas Malvinas, ubicadas en el Atlántico Sur frente a las costas de la Patagonia, fueron avistadas por el neerlandés Sebald de Weert en 1600, y el británico John Strong desembarcó en ellas en 1690. En 1764 el francés Louis Antoine de Bougainville fundó una colonia en Puerto Saint-Louis, y al año siguiente el británico John Byron reclamó el sector occidental para la corona británica, donde en 1766 el capitán John MacBride fundó Puerto Egmont. España compró los derechos franceses en 1767, renombró el asentamiento como Puerto Soledad y expulsó a los británicos en 1770, quienes regresaron en 1771 y se retiraron en 1774. Buenos Aires proclamó su soberanía sobre las islas en 1820 y nombró gobernador a Luis Vernet en 1829. En enero de 1833 buques británicos al mando de John Onslow tomaron el control del archipiélago. Ese dominio se mantuvo ininterrumpido hasta el 2 de abril de 1982, cuando fuerzas argentinas invadieron y ocuparon las islas, dando inicio a la Guerra de las Malvinas. El conflicto se extendió hasta el 14 de junio de ese año, cuando las tropas argentinas se rindieron ante una fuerza expedicionaria británica, y el Reino Unido recuperó y mantiene hasta hoy el control del territorio.
El manuscrito «reconstruye los hechos a partir del parte elaborado por José María Pinedo, comandante de la goleta Sarandí, que se encontraba en las islas al llegar la corbeta británica HMS Clio. «Desde las primeras líneas, el gobernador de Buenos Aires deja asentada su postura frente a lo ocurrido. Allí, el gobierno expresa el disgusto que le produjo conocer la acción británica y la describe como una situación de violencia y abuso de la fuerza en las Malvinas, que consideraba realizada en deshonor del Pabellón Argentino y en perjuicio de la integridad del territorio de la República», consignó «Clarín».
El hecho concreto descrito es que el 2 de enero de 1833 Onslow abordó la goleta argentina Sarandí, al mando de José María Pinedo, y le informó que iba a «tomar posesión de las Islas Malvinas» en nombre de Su Majestad Británica y exigió que el pabellón argentino fuera arriado. «Como a las 3 de la tarde del mismo día, acompañado de dos de sus oficiales, y entrando en conversación con el comandante de la Sarandí, manifestó a este que venía a tomar posesión de las Islas Malvinas, y fijando en S.M.B. (Su Majestad Británica) y sus órdenes terminantes, le imponía en arriar en ellas el Pabellón argentino dentro de 24 horas, conforme lo había practicado en otros puntos de las propias colonias, y dar pasaje en un buque a la tropa y oficiales que allí se hallan, lo mismo que a los demás habitantes que hubiesen, haciendo su carga con lo pertinente a Buenos Aires».
Pinedo se opone y manifiesta su sorpresa ante la acción, más aun viniendo de una nación amiga. «Después de hechas, las debate al comandante Onslow los protestos correspondientes al caso, y de esperarse que ambos Estados se hallaban en perfecta amistad (…) le manifestó que su deber no le permitía consentir en tan injusta partición, sin recibir para ello expresas órdenes de su gobierno», señala la carta. Pinedo busca parlamentar con Onslow, y envía a algunos de sus hombres. «En vista de la intimación y continente, queriendo resistir a todo trance, encontró con dificultades que consideró insuperables y resolvió mandar una comisión que a nombre del gobierno reprodujese a Mr. Onslow las protestas anteriores, y le manifestase que si la fuerza tentaba llevar adelante su proyecto, se vería precisado a resistirle, y que por lo mismo esperaba se quisiese diferir hasta que el gobierno le demarcase la línea de conducta que debía observar». Pero la comitiva no dio con Onslow. Pinedo hace un segundo intento, va a la corbeta inglesa y protesta contra su comandante, quien le dice que seguirá con su misión. Antes de hacerse a la vela de regreso, el argentino prohíbe arriar la bandera argentina y encarga tal misión, por escrito, «al capataz del establecimiento Don Juan Simon, que iba a quedarse con algunos más». A las 9 de la mañana del 3 de enero de 1833, marinos ingleses desembarcan e izan la bandera británica. «Izaron allí el Pabellón Británico y pasaron a arriar el argentino que flameaba en tierra».


