En mi mundo ejecutivo pocos saben que soy mago, cuenta Benjamín Cox
¿Se tentó con aprender ilusionismo? Academias presenciales y virtuales enseñan a alumnos de cualquier edad.
David Copperfield haciendo desaparecer la Estatua de la Libertad, Juan Tamariz cerrando sus trucos con el ¡chan tatachán! o la desordenada cabellera blanca del mago Larraín son algunas de las imágenes que cautivaron al niño Benjamín Cox.
‘En un mundo sin internet fueron los primeros grandes magos que vi en televisión, me abrieron los ojos para entender qué era realmente un mago de verdad', recuerda.
Desde pequeño aprendió prestidigitación y, al mismo tiempo, siguió una educación tradicional que lo llevó a estudiar Ingeniería Comercial en la U. Adolfo Ibáñez. Nunca dejó de lado los números, pero todo su tiempo libre lo dedicaba a perfeccionarse en el ilusionismo: así que, abracadabra, terminó compaginando ambos talentos en su vida diaria.
‘Gracias a dios nunca tuve que decidir. Afortunadamente, el mundo laboral funciona de día y la magia, generalmente, de noche. Con harta energía y siendo riguroso se logra perfectamente compatibilizarlos, y ya llevo muchos años haciéndolo', explica.
El camino profesional lo ha llevado a trabajar en el rubro financiero, como consultor y en emprendimientos. Hoy es subgerente de ventas de una aerolínea nacional. ‘Soy responsable de un área comercial, lidero un equipo', detalla.
Paralelamente, el 4 de octubre presentará en el Teatro San Ginés su espectáculo de magia de 80 minutos de duración llamado ‘Kadabra' (@benjamincoxm en Instagram, https://s.lun.com/insfnr), que combina desde grandes ilusiones -que incluyen pirotecnia y efectos especialeshasta clásicos juegos de cartas.
¿Cuánto tiempo lo ensayó?
‘Esa es otra magia que hago, jajaja. Llevamos más de tres años preparándolo. A veces me cuestiono y digo ‘¿por qué soy mago?'. Es doble pega, es dormir menos, pero obviamente compensa la satisfacción de la realización personal y, sobre todo, regalarle la magia a la gente. En tiempos como hoy, pucha es que necesario'.
¿En algún punto se cruzan la magia y la Ingeniería Comercial?
‘Me apoyo mucho entre los dos mundos. Desarrollé muy bien el lado comunicacional por estar siempre ligado a la magia, a presentarme frente a un público. También me ayuda el poder de la observación, de dirigir la atención al punto donde uno quiere. Eso también sirve en el mundo de los negocios y el emprendimiento, donde muchas veces uno se tiene que parar en distintos escenarios y convencer a tu contraparte, saber negociar'.
¿Qué le dice su familia?
‘Mi esposa y mis hijos me apoyan. En las noches suelo trabajar en la magia, cuando la familia ya duerme, pero en los momentos que son de la familia me dedico completamente a ellos. El día es muy largo y si uno le saca el jugo logra hacer muchas más cosas de las que se imagina'.
¿Y en su trabajo?
‘La verdad soy súper privado, por lo tanto, en mi mundo ejecutivo profesional soy muy respetuoso con el trabajo. Pocos saben que soy mago, excepto mi equipo más cercano, y lo encuentran fascinante. Nunca lo he mezclado'.
¿Cuál es el acto que más le gusta hacer?
‘Ensayamos muchísimo. En la magia no hay margen de error, por lo tanto cuando ejecutamos este baile perfecto es muy emocionante, no solamente para el espectador, sino que también para uno que está arriba del escenario. Poder regalar asombro es muy emocionante. Para mí es espectacular hacer una gran ilusión, con la música sonando fuerte, en un escenario grande y con un público que tenga hambre de asombro'.
¿Cuál de las dos carreras es más estresante?
‘Yo creo que ninguna. Ahora estoy con el espectáculo, lleno de desafíos, antes era la universidad. Siempre he sido muy bueno en no separar lo urgente de lo importante, de saber revisar y que nunca se me caiga ninguna de las bolas con la cual estoy haciendo malabarismo. El que es ordenado, el que lleva una agenda y tiene claras cuáles son las tareas del día, en verdad va saltando las vallas de a una y se sorprende con todo lo que ha logrado, sin haber pasado un momento tan turbulento, desafiante, en términos de estrés, por así decirlo. Me hago magia yo mismo, porque no sé cómo logré lo que hice, pero salió bien'.
¿Va a terminar decidiendo por una?
‘Me fascina lo racional, lo matemático y, en paralelo, la magia. Tengo equipos que me ayudan muchísimo, no estoy solo en ninguno de los dos lados. Por ahora proyecto seguir igual, fascinado con el mundo corporativo -me encanta y por eso lo estudiéy, por otro lado, seguir potenciando la magia. Llenar un teatro como el San Ginés no es menor, son 400 butacas, y después quién sabe, quizás adonde nos lleva esto'.
Todos pueden aprender
En 1997 los magos Fernando Larraín y Senén Garaña fundaron la Escuela de Magia, academia hoy instalada en Ñuñoa y donde se imparten clases a entusiastas alumnos desde los 9 años. ‘No enseñamos específicamente juegos, sino las técnicas, las presentaciones, la estructura de cómo presentarlo, cómo desarrollarlo, cómo se llega al público. La diferencia es que se enseña magia a nivel artístico', aclara el mago Senén. Los cursos duran tres meses -una clase semanaly al final se realiza una presentación frente a público real. Información y valores en el Instagram @magosenen (https://s.lun.com/ins3k8). También está la opción de aprendizaje virtual a través de aprendemagia.cl (https://s.lun.com/aprs9m). ‘Hacemos clases introductorias para niños jóvenes, adultos y hasta abuelitos. Es súper transversal, para que la gente aprenda de manera profesional y con acceso a los trucos: la escuela va junto con la tienda de magia', aclara el ilusionista Julio Ibarra, encargado del portal. Lo principal es tener tiempo y ganas, asegura: ‘Más que aprender el truco, lo que llama la atención es cuando se lo muestran a la familia, los amigos o los compañeros de trabajo, y consiguen reacciones que nunca antes habían conseguido'. Todos pueden aprender En 1997 los magos Fernando Larraín y Senén Garaña fundaron la Escuela de Magia, academia hoy instalada en Ñuñoa y donde se imparten clases a entusiastas alumnos desde los 9 años. ‘No enseñamos específicamente juegos, sino las técnicas, las presentaciones, la estructura de cómo presentarlo, cómo desarrollarlo, cómo se llega al público. La diferencia es que se enseña magia a nivel artístico', aclara el mago Senén. Los cursos duran tres meses -una clase semanal- y al final se realiza una presentación frente a público real. Información y valores en el Instagram @magosenen (https://s.lun.com/ins3k8). También está la opción de aprendizaje virtual a través de aprendemagia. cl (https://s.lun.com/aprs9m). ‘Hacemos clases introductorias para niños jóvenes, adultos y hasta abuelitos. Es súper transversal, para que la gente aprenda de manera profesional y con acceso a los trucos: la escuela va junto con la tienda de magia', aclara el ilusionista Julio Ibarra, encargado del portal. Lo principal es tener tiempo y ganas, asegura: ‘Más que aprender el truco, lo que llama la atención es cuando se lo muestran a la familia, los amigos o los compañeros de trabajo, y consiguen reacciones que nunca antes habían conseguido'.


