La prostitución se ve desde la mañana en ese barrio
El problema principal son los moteles clandestinos, dice el administrador de La Piojera.
Es miércoles al mediodía. En la esquina de calle Bandera con General Mackenna una mujer mira su teléfono. Lleva un vestido verde fosforescente corto y ajustado. Observa a los peatones hasta que se acerca a uno le dice algo en voz baja.
Un poco más allá, apoyadas en el paradero de General Mackenna, justo debajo del conjunto de Edificios Aillavilú, cuatro jóvenes de piel morena conversan mientras miran a los transeúntes. A la vuelta, en la calle Gabriel de Avilés, dos mujeres de edad muy madura intercambian consejos. «Si un cliente te levanta, tienes que ir nomás», dice una.
Quienes trabajan en el sector dicen que, si bien el comercio sexual ha bajado, sigue presente. Una patrulla de Carabineros apostada afuera del Mercado Central y las constantes rondas de los guardias municipales ahuyentan cada cierto rato a las trabajadoras, quienes apenas notan que no hay seguridad a la vista regresan a la calle en búsqueda de clientes.
Para la Municipalidad de Santiago la prostitución sigue siendo un objetivo a erradicar. «Estamos trabajando con los vecinos y el comercio de la zona, tanto por Aillavilú y el Mercado Central, sumado al presupuesto municipal. Hemos incorporado 140 guardias a la zona», destaca el alcalde Mario Desbordes.
Sergio Olivares, administrador del Mercado Central, explica que el declive del barrio empezó durante la pandemia. «Después el municipio se dejó estar. Había una casa tomada en la calle Aillavilú y era mucho el desorden: gente vendiendo comida y productos nada que ver con el barrio en carros, vendedores ambulantes con sus paños y tomateras en la calle», cuenta.
En abril de este año, agrega, Desbordes comenzó a intervenir el barrio. «El alcalde cumplió su promesa. Cuando asumió dijo claramente que primero iba a arreglar Meiggs y después iba a trabajar en sectores. Así nos dijo y así cumplió. Ya no tenemos comercio ambulante ni basura ni tomateras», destaca.
Puertas negras
En febrero de 2025 los dueños de La Piojera comenzaron a evaluar la posibilidad de dejar la esquina de Aillavilú con Gabriel de Valdés. Diecisiete meses después, Mauricio Gajardo, su administrador, afirma que el plan fue desechado gracias a la intervención del Municipio.
«Antes era un basural todos los días. Yo te diría que a partir de agosto se notó un cambio grande. El alcalde ordenó los puestos de fruta de la calle Puente, sacó los carros de comida y los vendedores ambulantes. Ya no tenemos lanzazos ni peleas en la calle. Mi hermana que llevaba mucho tiempo sin ir a La Piojera fue el otro día y quedó impresionada con las mejoras del barrio. Nuestros clientes están volviendo. Extendimos nuestro horario de las 20 a las 22 horas. El único problema siguen siendo las niñas (trabajadoras sexuales). Gracias a seguridad se han ido corriendo a Bandera», señala Gajardo.
¿Por qué cuesta más erradicar el comercio sexual que los vendedores ambulantes, por ejemplo?
«Porque tú no puedes sacar a una mujer diciéndole, oye, tú eres prostituta, no puedes estar acá. El problema principal son los moteles clandestinos que están en las mismas calles. Nosotros las llamamos las puertas negras. Hay que atacar los hoteles donde las niñas llevan a los compadres».
Desbordes describe las mejoras que han hecho: «Con la Dirección de Operaciones del Municipio estamos haciendo lavado de calles y limpieza de forma constante, lo que ha permitido ir erradicando el comercio ilegal, las cocinerías que habían proliferado en esa zona. Al mejorar el entorno también disminuye la prostitución. Ahora no hemos podido erradicar el 100% de la prostitución porque no se ejerce en la vía pública, se ejerce en otros lugares. Tenemos que abordarla en otras zonas de Santiago, como la Plaza de Armas».
Mauricio Gajardo cree que la llegada de la Línea 7 del metro va a revitalizar aún más el barrio. «Vamos a tener más público. Lo mismo va a ocurrir cuando se abra el Puente de Los Carros. Tenemos una mesa de trabajo con el Mercado Central y la Estación Mapocho para seguir potenciando el sector. Lo importante es que la gente sepa que tenemos seguridad para que puedan venir», dice.


