Olimpiadas robóticas en Beijing: los humanoides ya corren más rápido que nosotros

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Máquina recorrió los 100 metros planos en 8,64 segundos, superando a Usain Bolt

China despliega ante el público una exhibición de aparatos que lucen habilidades físicas y capacidad para decidir.

Un robot hace poco rompió el récord de los 100 metros planos. El récord lo tenía Usain Bolt, que en el Campeonato Mundial de Atletismo del 2009 de Alemania completó esa distancia en 9,58 segundos. Pues bien, en China un robot humanoide acaba de lograr una marca de 8,64 segundos en la misma prueba.

La escena es casi surrealista y hasta absurda: un robot humanoide parado en una pista de atletismo espera la señal de partida; luego, corre tan rápido que termina superando el récord mundial humano. Eso fue justamente lo que ocurrió en Beijing durante los segundos World Humanoid Robot Games (juegos mundiales de robots humanoides), cuya segunda versión se realizó en agosto.

Y aunque las imágenes de robots en redes sociales corriendo, peleando, bailando y hasta jugando fútbol parecen sacadas de una película de ciencia ficción, detrás del espectáculo hay algo bastante más serio. Al final del día, lo que China hizo fue utilizar estos «juegos» como un gigantesco laboratorio para probar una nueva generación de máquinas capaces no solo de calcular o conversar, sino de percibir el mundo físico, tomar decisiones y actuar sobre él. Verlos jugar fútbol no dejaba de asombrar.

Es lo que en la industria ya se conoce como inteligencia artificial física, o Physical AI.

Máquinas vs máquinas

La magnitud del evento ayuda a entender lo que está ocurriendo: 666 equipos de 16 países y 2.056 robots, frente a los 280 equipos de la primera versión. Más del doble, todo repartido entre 51 disciplinas y 1.301 competencias.

El gran protagonista fue Tiangong Ultra, desarrollado por el Beijing Humanoid Robot Innovation Center que, efectivamente, terminó la final de los 100 metros planos en 8,64 segundos.

Pero hay una trampa obvia: los robots no compiten bajo exactamente las mismas condiciones que los atletas humanos y, sobre todo, todavía tienen enormes dificultades para hacer algo que para nosotros resulta bastante sencillo: detenernos. De hecho, después de correr a toda velocidad, Tiangong tuvo problemas para frenar y terminó chocando.

El atletismo fue espectacular, pero probablemente no fue lo más importante del evento. También se realizaron 21 pruebas diseñadas para simular situaciones de la vida real: tareas domésticas, logística, servicios hoteleros, manipulación de objetos, operaciones industriales y emergencias.

En una de ellas, los robots tenían que identificar materiales peligrosos, cerrar válvulas y apagar un incendio en menos de 30 minutos. De 23 equipos participantes, solamente tres lograron completar todas las tareas. También debieron recoger porotos, apretar tornillos, imprimir documentos, ordenar objetos pequeños y utilizar herramientas.

Un robot puede ser extraordinariamente bueno corriendo en línea recta porque sabe exactamente qué tiene que hacer. Pero cuando debe tomar un objeto que está en una posición inesperada, utilizar una herramienta o reaccionar ante algo que nunca había visto, las cosas se complican.

Aya Durbin, directora de desarrollo del robot humanoide Atlas, de Boston Dynamics, lo resume así: «Los robots humanoides no podrán formar parte de nuestra vida cotidiana si aún se mantienen como simples juguetes. Hoy ya tienen que ser capaces de resolver problemas reales».

IA física

La IA que conocemos hoy vive principalmente en una pantalla: escribe textos, genera imágenes, responde preguntas o analiza información. Pero la IA física necesita hacer algo mucho más complicado: recibir información de cámaras y sensores, interpretar lo que ocurre, tomar una decisión y mover un cuerpo para ejecutar esa decisión. Un humano hace esto constantemente sin pensarlo. Pero para un robot, cada uno de esos pasos es un problema de ingeniería.

Wang Xingxing, fundador de Unitree Robotics -acaso la compañía china más popular del momento-, identifica justamente ahí uno de los grandes obstáculos actuales: una máquina puede alcanzar tasas de éxito cercanas al 100% cuando ha sido entrenada para una tarea y un entorno específicos, pero su rendimiento puede caer drásticamente cuando cambia el objeto o el ambiente.

Por eso Wang plantea una especie de «momento ChatGPT» para los robots: que una máquina pueda llegar a un ambiente que no conoce y realizar cerca del 80% de las tareas cotidianas simplemente siguiendo instrucciones de voz o texto.

Medallas en negocios

China no parece estar organizando estos torneos solamente para mostrar robots llamativos: su idea es utilizar las competencias como una forma de acelerar el desarrollo de una industria. Jiang Guangzhi, responsable de la Oficina Municipal de Economía y Tecnología de la Información de Beijing, dijo que «las reglas de estas competencias podrían convertirse en estándares técnicos para aplicaciones industriales». El objetivo, explicó, es que los robots puedan pasar de las medallas a los pedidos y de la pista a los lugares de trabajo. Ese es el negocio.

Y China tiene una ventaja importante: una enorme industria manufacturera y una cadena de proveedores capaz de fabricar motores, sensores, baterías, actuadores y componentes a gran escala. Cada carrera, cada caída, cada giro, cada error y cada intento de manipular un objeto genera información que puede utilizarse para mejorar los algoritmos y los movimientos de las máquinas.

Por eso estos eventos son mucho más que una competencia: son un entrenamiento. Lo increíble es que, en sólo un año, los robots pasaron de ser una prueba experimental para enfrentar tareas más complejas y cercanas al mundo real.

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