Infraestructura había sido reabierta la semana pasada tras cinco meses de trabajo
Alcaldesa de San Miguel explica que no se puede hundir el paso (porque abajo está el Metro) ni levantar el puente (porque costaría miles de millones de pesos). Solo queda obedecer la señalética.
Solo siete días alcanzó a durar la tranquilidad en uno de los nudos viales más congestionados del sector sur de Santiago. El 22 de septiembre, el municipio de San Miguel y el Serviu Metropolitano reabrieron el paso bajo nivel de Departamental con Gran Avenida. La estructura venía saliendo de una compleja reparación que se extendió por cinco meses y que costó $270 millones, luego de que un camión destruyera la viga de contención el 23 de abril pasado. Sin embargo, la escena volvió a repetirse la mañana de este martes: otro vehículo de gran tonelaje ignoró las advertencias y dejó un enorme contenedor amarillo sin carga botado a mitad del túnel. Si bien el camión alcanzó a atravesar el paso bajo nivel, el contenedor que transportaba chocó contra la parte superior de la estructura vial, y producto del impacto cayó en medio de la calzada.
El hecho obligó a suspender el tránsito de manera preventiva para evaluar los posibles daños, lo que provocó nuevamente una alta congestión en el sector.
Frente a este nuevo choque, la respuesta del municipio no se quedó en un simple procedimiento de tránsito. Esta vez, decidieron escalar el hecho a la justicia.
Querella
«El camión ingresó al pase inferior, aparentemente, a exceso de velocidad, e incumpliendo la restricción de la reapertura», dijo la alcaldesa de San Miguel, Carol Bown. «A diferencia de la vez anterior -agregó- hoy existe una prohibición real, señalizada y legal de pasar. Por lo tanto, ya presentamos una querella formal en contra del conductor y posteriormente buscaremos hacer responsable civilmente a la empresa. Queremos que entiendan que esto no es una sugerencia. Está totalmente prohibido el tránsito de camiones por ese paso bajo nivel».
El chofer fue derivado a Carabineros y citado a la Fiscalía, mientras que el camión terminó remolcado hacia los corrales municipales. Una vez que la grúa retiró el contenedor de la avenida, un equipo de ingenieros del Serviu y técnicos municipales llegaron al lugar para evaluar el estado del hormigón. Según la alcaldesa, los técnicos determinaron que, como el contenedor viajaba aparentemente vacío, la viga de protección lateral del lado este amortiguó el golpe sin deformar el puente principal, permitiendo reabrir el tránsito en ambos sentidos a las pocas horas.
Hay señales
Pese a la rápida reapertura, la molestia de la alcaldesa radica en que se habían tomado todos los resguardos previos.
«Se instaló señalética reforzada en los accesos, se sacaron partes en fiscalizaciones y se notificó a aplicaciones como Waze y Google Maps para alertar sobre la restricción de 3,9 metros de altura máxima. Si bien hoy día no se produjo un daño estructural y el paso volvió a abrir, necesitamos que esto no vuelva a pasar, y por por eso volvemos a recordar a los vehículos pesados que deben usar obligatoriamente las caleteras superiores o vías laterales».
Bown agregó que la estructura tiene más de 50 años de antigüedad y que el ministro de Vivienda constató en terreno la imposibilidad técnica de cambiar la altura del paso. «Estuvo acá el ministro Iván Poduje, lo vimos con el ingeniero y el Serviu. No podemos hacer una obra hacia abajo porque la línea del Metro pasa justo por debajo del paso. La única alternativa sería subir el viaducto completo, una obra millonaria de miles de millones de pesos que significaría tener cerrada una arteria clave de Santiago durante años», detalló la alcaldesa.