Me costó convencerlos, dice sobre Ricardo Vacarezza (90) y Adriana Etcheverry (89)
En su regreso a Chile tras seis años en Miami, la panelista de Alfombra roja junto a su esposo Rafael Araneda buscaron una casa con piezas en primer piso para ellos: De la cabeza los dos están fantásticos, pero les cuesta la movilidad.
Marcela Vacarezza (56) regresó a Chile a mediados de agosto luego de seis años viviendo en Miami (Estados Unidos) junto a Rafael Araneda y sus cuatro hijos. Las dos mayores retornaron a Chile, Florencia en 2024 y Martina este año, y la panelista de «Alfombra roja» (Canal 13) con el animador, que sigue entre acá y allá, se instalaron en una casa en Chicureo que buscaron durante semanas para que cumpliera con algo importante: tener espacio para que Ricardo Vacarezza (90) y Adriana Etcheverry (89), los padres de Marcela, vivan con ellos.
«Me devolví a Chile para estar todos juntos, ya mis dos hijas se habían devuelto y ellas nos pedían hacer lo mismo; también para estar con mis papás que ya tienen 90 años y no sé cuántos años les quedan, y también porque quiero que Benjamín (de 8, el hijo menor del matrimonio) se fue de acá con 2 años y queríamos que conociera a su extensa familia chilena y que vibre con nuestras cosas locales, porque cuando veníamos de visita él conocía muy poco. Y acá Benji está muy feliz, me dice que quiere jugar con sus abuelos pero que los ve viejitos», cuenta Vacarezza de entrada. Sus padres llevan una semana con ella y su familia.
¿Cómo vivían antes sus padres?
«Mis papás vivían solos en un departamento cerca del Apumanque. Ellos son muy testarudos, me costó convencerlos y es entendible, no es que les faltaran ganas pero a cierta edad hay una pena de dejar sus cosas, tener que deshacerse de muebles y recuerdos, de tanta cosa. Ahora aprovechamos que a mi mamá la operaron de la rodilla y debe hacer reposo, así que con mis hermanas los cambiamos de casa. Con ellas encontramos que estaban muy solos y que cada vez eran menos autovalentes con todo lo que implica mantener una casa, hacer compras y cocinar porque mi mamá es porfiada, no le gustaba que nadie la ayudara».
Ricardo Vacarezza, médico hematólogo y quien trabajó por 55 años en el Hospital El Salvador hasta 2015, también fue presidente del Colegio Médico entre 1993 y 1996. «Mi papá gozaba su pega y eso ayudó porque de la cabeza los dos están fantásticos, sólo bastante sordos y se les olvida ponerse los audífonos, pero físicamente ya caminan más lento y les cuesta la movilidad», acota Marcela.
¿Le costó convencer tanto a su mamá como a su papá?
«A mi papá no, a mi mamá me costó más. Pero el otro día ella me dijo que si hubiera sabido que en mi casa iba a ser todo tan maravilloso, se habría venido antes. Con ese comentario yo me doy por pagada».
El tema de vivienda fue un factor importante. «Ellos ya no pueden subir escaleras, entonces teníamos que encontrar una casa que fuera para nosotros, mis hijos y ellos. Yo creo que fue una cosa de Dios porque vinimos en julio a mirar casa para arrendar y no encontrábamos una con piezas en el primer piso, y al final la corredora nos mostró una que es para venta pero accedían a arriendo y nos encantó porque es linda, iluminada y con buenas vibras. Pero le faltaba tener una pieza más abajo, y le dije a la corredora que me faltaba una habitación y un baño para ellos abajo. A las cuatro horas me llamó la corredora y me dijo que la dueña haría de la sala de estar una pieza y construiría un baño al frente. Así que cerramos el trato, y así llegamos acá hace un mes».
¿Cómo ve ahora a sus papás?
«Están felices. Nunca los había visto disfrutar tanto, ven harto verde, salen a caminar, comen comida rica, aunque mi mamá sigue porfiada que quiere hacer las cosas, jajajá. Mis papás tienen 18 nietos y no sé cuántos bisnietos, dos de mis hermanas viven también por acá con sus familias, entonces también es más fácil para todos venir a verlos y estar con ellos. Así que ha salido todo perfecto, y acá están en una casa con vida, están con la Martina (25) y la Florencia (23) que volvieron a vivir con nosotros, con Benji, y tenemos tres perros, entonces todo eso los hace vivir. Están riéndose, conversando y eso tira para arriba. Nosotros volvimos a hacer núcleo acá, sólo nos falta Vicente (19) que se quedó en Miami estudiando, y parece que tendremos que hacer el luto que sólo venga de visita».
En junio de 2025 murió Laura Maturana, la madre de Rafael y que también vivió con él y Marcela durante años. «Y Rafael vez que venía a Chile se despedía de ella como si fuera la última vez, y como Dios es grande, coincidió que ella partió cuando estábamos nosotros acá (de visita). Pero todo eso te hace pensar el estar tan lejos. Antes de venirnos y de que yo se lo planteara, Rafael me dijo que nos lleváramos a vivir a mis papás con nosotros», asegura Vacarezza.
¿Cuántos hermanos son ustedes, Marcela?
«Éramos cinco, en marzo falleció Ricardo, mi hermano mayor, el único hombre, el único médico, y eso fue súper duro. Imagínate para personas de 90 años tener que enterrar a un hijo…»
Para algunos, la ley de la vida es que los hijos cuiden a sus padres cuando envejezcan.
«En mi caso, yo no estoy para nada preparada para eso. Obvio que uno quiere llegar a una edad mayor en buen estado, pero uno nunca sabe lo que le va a tocar. Mis hijos nos dicen que nos van a llevar con ellos, y creo que lo dicen porque han visto que nosotros hemos vivido con sus abuelos y porque les nace».


