Jesús de Miguel tuvo que ser reanimado camino al hospital tras la falta del arquero rival
Conmoción en la segunda división de España. Partido entre los equipos de Andorra y Tenerife fue suspendido por el impacto.
La primera vez que Jesús Owono se puso los guantes fue por culpa de una lesión. Jugaba de extremo en el colegio y lesionó accidentalmente al arquero de su propio equipo. Se sintió responsable. Al día siguiente buscó al entrenador y le dijo: «Míster, me pongo yo». Lo reemplazaría hasta su regreso. Nunca más salió del arco. Este lunes, con 25 años, otra lesión amenaza con acompañarlo durante el resto de su carrera. La provocó él.
En el minuto 90+7 de Tenerife- Andorra, por la segunda división de España, el delantero Jesús de Miguel arrancó detrás de un pase largo. Owono salió hasta el mediocampo para cortar el avance, pero llegó con la rodilla muy arriba, a la altura del pecho de su rival. El golpe fue seco. De Miguel se desplomó y los futbolistas dejaron de mirar la pelota. Algunos llamaron a los médicos; otros lloraban de rodillas en el silencio del Heliodoro Rodríguez López. En las tribunas había espectadores atendidos por crisis de ansiedad.
El árbitro Manuel Ángel Pérez Hernández expulsó al arquero del Andorra. Owono caminó hacia el vestuario, pero regresó para interesarse por el estado de su rival. Tras conversar con los capitanes y los cuerpos técnicos, el juez suspendió el partido: iban 2-2. Quedaban segundos de un partido lleno de tarjetas. Nadie quiso jugarlos.
La ambulancia salió del estadio con De Miguel rumbo al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Según informó la cadena COPE, el delantero sufrió un paro cardiorrespiratorio durante el traslado. Los equipos de emergencia consiguieron reanimarlo. Recuperó el pulso y respiraba por sí mismo, pero seguía inconsciente en las primeras informaciones. No había todavía un parte médico oficial que detallara las lesiones.
De Miguel tiene 30 años y conoce las esperas. Nació en Madrid, se formó en Leganés y atravesó el fútbol de ascenso antes de llegar a Segunda División. Jugó en Fuenlabrada, Navalcarnero, Unionistas y Castellón. Hace ocho años, cuando vestía la camiseta del Internacional de Madrid, celebró precisamente en el Heliodoro el ascenso a Segunda B. Ahora el estadio lo despidió en camilla. Buscaba recuperar terreno después de una pubalgia que había condicionado su preparación y le había quitado continuidad.
Owono nació en Bata, Guinea Ecuatorial. Pasó parte de su infancia lejos de su madre, emigrada al País Vasco, hasta que por fin pudo reunirse con ella. Aprendió euskera, se formó en Real Sociedad y Alavés y llegó a atajar dos penales en su selección contra Mali en la Copa Africana. Fue el héroe de un país. Su padre, al saber que se había hecho arquero, le advirtió lo ingrato que podía resultar ese oficio: todos recuerdan al guardameta cuando se equivoca.
No hay motivos para afirmar que Owono quiso lastimar a De Miguel. Las imágenes muestran una salida temeraria y al delantero inmóvil después del golpe. Una lesión puso a Owono bajo los palos. La de este lunes probablemente lo acompañará cada vez que vuelva a salir de ellos.



