El cabernet sauvignon y las mezclas tintas fueron los más premiados
Fueron 1.180 muestras provenientes de 19 países las que participaron en la vigésimo octava versión del Catad'Or World Wine Awards, concurso internacional de vinos y espirituosos que, con sus medallas distintivas, se ha vuelto un referente al momento de escoger una botella. Creado en 1995, es el más antiguo de Latinoamérica y está patrocinado por la Organización Internacional del Vino (OIV).
En esta versión se entregaron 367 medallas en total, 50 Gran Oro (sobre 93 puntos) y 317 Oros (89-92 puntos). No hubo platas.
Por categoría, el Best in Show, el mejor vino del concurso, fue para el «Isabel Carménère 2021», de Casa Bauzá; el mejor vino tinto fue el «Casa Silva Microterroir carménère 2021», Los Lingues, de Colchagua; el mejor blanco se lo llevó «Neiked sauvignon blanc 2023», Puertecillo Winery, Valle de Colchagua y el mejor espumante el «Espumante Acordes Extra Brut», de la Cooperativa Vinícola Garibaldi, Serra Gaúcha, Brasil. En la categoría mejor vino ancestral chileno, el ganador fue «Entre cangrejos cabernet sauvignon 2021», del Valle de Colchagua.
«En esta versión la cepa más premiada fue el cabernet sauvignon, luego los carmeneres y las mezclas tintas. Sorprendió el aumento de premios que recibió el syrah chileno. Hubo una participación muy interesante de los vinos espumantes secos de Brasil y de Croacia. Este año también llamó la atención el Perú, que tuvo muy buenos resultados, un país que está comenzando a desarrollar su industria vitivinícola, lo que es muy interesante porque suma un nuevo actor a los vinos latinoamericanos», explica Pablo Ugarte, director ejecutivo de Catad'Or.
«Este año nuevamente hubo una creciente premiación de los vinos ancestrales campesinos, que vienen al concurso patrocinados por Indap. Por primera vez tuvimos un Gran Oro en esta categoría, lo que vuelve a mostrar que estos productores cada vez están haciendo mejores vinos. Lo obtuvo un productor de Lolol que antes había obtenido Oro, lo que habla muy bien de su trabajo», señala Ugarte. «Por regiones, zonas que han tomado protagonismo son Malleco, Limarí, Huasco y Atacama. Estos últimos con sus piscos y pajaretes», cuenta.
Una de las diferencias del Catad'Or respecto a otros concursos y premiaciones es que el jurado evalúa las muestras a ciegas.
«La comisión de degustadores recibe las botellas cubiertas completamente. Cada integrante recibe el producto en su copa y tiene que evaluarlo acompañado de una ficha, diseñada por la OIV, que entrega un puntaje de 1 a 100. En este rango, los jurados van eligiendo el parámetro entre la vista, que no tenga defectos, como partículas en suspensión; el olfato, es decir que posea una armonía aromática que produzca placer y que ningún aroma eclipse al otro; y el gusto -el parámetro más importante- que tenga una buena entrada y permanezca muy bien en la boca, que no se diluya, y que mantenga sabores agradables y equilibrados», explica Ugarte. «En el vino siempre lo que más se aprecia es el equilibrio. En tanto, una vez que se tragó, el retrogusto, es decir, que permanezca al menos más de seis segundos en el paladar. En ese caso, estamos hablando de un vino largo que debiera tener medalla de Oro o Gran Oro», sostiene el especialista.
La evaluación la hizo un panel de 70 expertos de 17 países, los que conformaron ocho comisiones de catas a ciegas, las que fueron dirigidas por Master of Wine del Reino Unido, Alistair Cooper MW, quien ejerció como presidente del jurado.
Además de los vinos, el concurso premió a destilados provenientes de diez países. El ganador de esta categoría fue el «Gran Pisco Bou Legado 46 grados», de la pisquera Bou Legado, del Valle de Choapa.



