Así es el bólido de hidrógeno que logró el récord del auto más rápido del mundo: casi 654 km/h

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JCB Hydromax tiene dos motores de excavadoras potenciados

La marca fue conseguida por un expiloto de guerra británico en el desierto de Utah.

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) certificó que el piloto británico Andy Green alcanzó el récord de velocidad -653,908 kilómetros por hora- para vehículos terrestres propulsados con hidrógeno. El automóvil JCB Hydromax, de 9.75 metros de longitud, tiene dos motores de combustión interna de hidrógeno con una potencia de 1.600 caballos de fuerza (ver video https://s.lun.com/yotsar).
«Es mágico poder mostrar esta tecnología y mostrar lo buena que es la ingeniería en la mejor superficie de carreras del mundo, el Salar de Bonneville», declaró Green a la agencia AP. El piloto retirado de la Real Fuerza Aérea británica, de 64 años, aludía a una planicie que en tiempos pretéritos fue un lago y que ahora es una pista plana y seca de 16 kilómetros en el desierto de sal de Utah.
Adaptados de excavadoras y otras máquinas de trabajo pesado, los motores combinan gas hidrógeno presurizado con aire para crear ráfagas. El inicio del proyecto, desarrollado por el fabricante británico de maquinaria de construcción JCB, fueron propulsores de 74 caballos de fuerza que fueron adaptados hasta alcanzar 800 caballos de fuerza cada uno.
«Parece nieve y se comporta un poco como nieve compactada: es sorprendentemente resbaladizo», describió Green la manera en que percibió su desplazamiento por la superficie salina, ubicada cerca de Salt Lake City.

JCB, fundada en 1945, es una de los mayores fabricantes privados de equipos de construcción y agrícolas del mundo; y en paralelo lleva invertidos más de 132 millones de dólares en los últimos cinco años en el desarrollo de motores de combustión de hidrógeno, caracterizados por emitir agua inocua en vez de dióxido de carbono propio de los motores convencionales.
«Vendemos 140.000 máquinas al año en todo el mundo, y prácticamente todas han funcionado con diésel. Ahora usarán motores de hidrógeno. Cualquier cosa puede ser un motor de hidrógeno», anunció Lord Anthony Bamford, presidente de la empresa JCB, acrónimo de Joseph Cyril Bamford, su padre.
En declaraciones publicadas por «The New York Post», Bamford aseguró que la prueba en Utah tenía como propósito demostrar cómo «lo que uno consideraría productos comunes y corrientes están, en realidad, a la vanguardia».
No es primera vez que el piloto Andy Green alcanza un récord de este tipo. De hecho, es un especialista en alta velocidad porque ostenta la marca absoluta de velocidad que estableció con propulsión a reacción en 1997, a bordo del Thrust SSC que llegó a los 1.227,985 kilómetros por hora, rompiendo la barrera del sonido.
Más encima, en 2006, Green consiguió el récord de velocidad en tierra de un automóvil diésel con 563,4 kilómetros por hora, también en el Salar de Bonneville.
Lord Anthony Bamford recordó que «hace veinte años vinimos a Bonneville con el JCB Dieselmax y demostramos de lo que era capaz la ingeniería británica con la propulsión diésel. Hoy lo hemos vuelto a hacer, esta vez con motores propulsados por hidrógeno».
La compañía JCB describe que la carrocería del vehículo a hidrógeno reduce 4% la resistencia aerodinámica en comparación con el Dieselmax. «Las ruedas son impulsadas por transmisiones secuenciales de seis velocidades que ofrecen un cambio de marchas electrónico impecable. Los embragues de ambas cajas de cambios provienen de una excavadora JCB, ya que los embragues de competición no soportaban las cargas requeridas para el coche de récord de velocidad», apunta la empresa en su página web institucional.
El chasis es de acero, 10% más liviano que el usado en el Dieselmax, similar al de un auto de carreras convencional. El piloto Andy Green manejó en una jaula antivuelco de acero.  El prototipo emplea depósitos llenos de hielo para enfriar el motor y otros componentes de la parte inferior del chasis. «Un depósito se encuentra dentro de la estructura frontal, mientras que el otro está ubicado en la joroba de la carrocería, detrás del conductor. Se necesitan 250 kilos de hielo para cada uso, y los depósitos se vacían y se vuelven a llenar en cada ocasión», describe la compañía.

En cuanto a los neumáticos se trata de modelos especiales que se dilatan a alta velocidad. JCB cuenta ahora con más de 30 juegos de neumáticos, suficientes para sus pruebas. De hecho, la transmisión de tracción a las cuatro ruedas requirió ensayos de parada en boxes y cambio de neumáticos para optimizar los tiempos de respuesta en el Salar de Bonneville donde se concretó la prueba récord.

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