Durante la noche del martes, en medio de una gran ventolera, el termómetro superó los 30°
La ciudad vivió varias horas de vientos bruscos y alzas y bajas de la temperatura.
En las últimas horas los iquiqueños han pasado por todo tipo de emociones y sensaciones térmicas. La mañana de este miércoles hubo una densa neblina, que incluso afectó de manera importante a Alto Hospicio, pero lo más inusual se vivió la jornada del martes, cuando llovió, hubo mucho viento durante varias horas y la temperatura subió repentinamente varios grados, superando los 30° cuando el día terminaba.
Las clásicas palmeras de la ciudad se movían descontroladas, hubo voladuras de techo, se sientieron truenos y relámpagos por un buen rato y también llovió durante la jornada. Pero lo que más llamó la atención fue que el fuerte viento que golpeaba la ciudad era caliente. No tibio. Caliente.
Ráfagas y calor
Alejandra Eltit, vive hace 22 años en Iquique y cuenta que, como es inusual que llueva, salió a darse una vuelta con su marido y llegaron al sector del aeropuerto. Eran pasadas las 18 horas. «Hacían como 21° y rápidamente subió a 34°. Fue tan extraño. Fue impresionante ver en el panel del auto cómo iba subiendo tan rápido la temperatura. Era demasiado. Fue impresionante lo rápido que subió», dice la mujer, quien registró cómo iban aumentando los grados que indica el termómetro del auto.
¿Ya había viento a esa hora?
«Estaba corriendo un viento fuerte. Nos bajamos del auto y el viento era tan caliente, que era como el aire del secador de pelo. No era aire tibio, como cuando uno dice que va a llover. Era caliente, caliente, al punto que te llegaba a quemar la cara».
Manejaron de vuelta al sector de Cavancha y Alejandra recuerda que como a las 20 horas empezaron a aparecer rayos en el mar. «Vimos varios. Llegamos a la casa como a las 21 horas, a esa hora empezó un temporal de viento horrible.
Nunca había visto algo así. Las ráfagas eran impresionantes. Yo vivo en un quinto piso y el viento golpeaba en los vidrios, teníamos miedo de que se nos quebraran. El viento llevaba arena, pero no había tormenta de arena, porque no era tanta. Las ráfagas eran impresionantes. El sonido era muy fuerte, aterrador, mi gata estaba en shock. El techo de un edificación vecina salió volando y cayó encima de dos autos. Pasadas las 10 de la noche un amigo me mandó una foto donde se ve que el viento botó el cierre perimetral del edificio donde vive, frente a Cavancha. El viento les botó una reja grande», relata.
La mujer cuenta que la ventolera más intensa duró hasta cerca de la 1 de la mañana sin parar. «Ahí se calmó bastante, pero como a las 2 am comenzó de nuevo, como por una hora más. Muy fuerte de nuevo. De los 22 años que vivo acá, nunca había visto algo de la magnitud de lo que se vivió esa noche», dice.
¿Seguía el calor?
«Es que las ventanas temblaban con el viento y con todas las ventanas cerradas por el viento, el calor dentro del departamento era insoportable, te hacía sudar. Fue un fenómeno terrible, muy muy caliente el viento».
Alejandra cuenta que este miércoles ya no hacía tanto calor, pero la temperatura estaba sobre lo típico que se siente en esta época. «Cerca de la hora de almuerzo, en el interior de mi departamento me marcaba 23,6°, con un 62% de humedad. En esta época, a esta hora, suele estar como a 19-20°. Todavía esta cálido el ambiente».


