El cantante contactó a Alexis Espinoza, fundador de Log Graphics Wrap, para hacer la labor de wrapping
Espinoza explica que además de la instalación del vinilo de color amarillo, también se hizo un diseño gráfico especializado y se personalizaron las llantas.
El músico urbano, dueño de éxitos como «Cochinae» y quien se prepara para su primer Movistar Arena este jueves, pidió este trabajo a Alexis Espinoza (38, diseñador gráfico), dueño y fundador de Log Graphics Wrap (@Log_graphics_wrap) taller dedicado a cambiar los colores de los vehículos con vinilos adhesivos.
El resultado se dio a conocer por las redes sociales del artista en conjunto con el local especializado. Espinoza grabó a Sosa (cuyo nombre real es César Pozo) al momento de entregarle el automóvil, el cual pasó de un color plomo a un fulminante tono amarillo. En tanto, el trappero subió una publicación posando con el SUV deportivo con el siguiente pie de foto: «Black and gold never fold», que en su traducción literal sería «El negro y el dorado nunca se doblan».
«Le pusimos un color que se llama yellow ultra candy con toques negros brillantes, como en el techo, espejo y máscaras», explica Espinoza.
No solo instalaron el wrap, se suman otros dos servicios: el diseño de un halcón en la parte lateral y la personalización de las llantas con tono completamente negro y caliper (elemento que resguarda las pastillas y los pistones de freno) amarillo.
«Él lo quería así porque lo había visto en Estados Unidos (Sosa vivió del 2016 a 2023 en dicho país). De hecho, es como el estilo de los autos en Miami, pero hecho en Chile», agrega Espinoza.
¿Qué le dijo Julianno, Alexis?
«Quedó muy contento con el resultado y estaba muy agradecido. Él fue muy correcto conmigo y el equipo. Sobre el vehículo, me pidió que fuera lo más rápido posible, por eso terminamos el trabajo en cuatro días, cuando esto por lo menos toma unas dos semanas. Además, me pidió muchas fotos durante el proceso. No le mandé ninguna porque me gusta generar una sorpresa en los clientes».
¿Por qué?
«Porque así se genera una reacción. Aquí hay gente que ha llorado cuando ve su auto totalmente distinto. Es un trabajo que no solo se paga con dinero, también con la emoción de la gente».
Hablando de dinero, ¿cuánto sale un trabajo así?
«Nuestros precios parten en $1.200.000, porque sabemos que entregamos un trabajo de calidad y que a la larga es más barato que mandar a pintar el auto».
Usted no solo ha atendido a Julianno, sino que también a otros cantantes chilenos como Young Cister, Gino Mella o King Savagge. ¿Es una especie de picada del género urbano?
«Jajá, algo así. El primero que me contactó fue Bayron Fire hace algunos años y así se fue expandiendo lo que hacemos. La verdad es que nosotros nunca buscamos a alguien porque sea famoso, se fue dando porque gusta nuestro trabajo. Recuerdo que el primer conocido que me contactó no fue un cantante, fue Joaquín Montecinos cuando jugaba en el Audax Italiano».
¿Y qué le piden los clientes famosos o no?
«Hay dos tipos: primero está el que quiere proteger la pintura con el vinilo de los rayos UV y de los abollones, además de darle un estilo nuevo al auto. Mientras que el otro llega con el auto en mal estado y, básicamente, tenemos que darle una nueva vida».
Carlos Argomedo, dueño del taller Argomedo Performance, comenta que el wrapping se hace más por estética que por cuidado del auto, aunque también ayuda en ello.
«Es mejor que mandar a pintar el auto varias veces. Finalmente es más barato y se logran colores más exóticos que salen de lo normal. Acá en Chile está prendiendo muy fuerte desde hace unos años», dice el especialista.


