Corte Suprema ordena poner fin al acarreo del gato Perseo: «Afecta su salud mental»

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Pareja de ex pololos disputaron en tribunales su cuidado

Etóloga dice que estas mascotas pueden sentir alegría, rabia, estrés y otras cosas más.

En septiembre de 2021 Rodrigo y Paulina decidieron, como muchos pololos, adoptar un gato. Buscaron en Facebook diversos grupos de adopción hasta que supieron de alguien que estaba regalando una camada de recién nacidos en Osorno. La pareja se fijó en uno de pelo amarillo y hocico blanco. Fue amor a primera vista. Le pusieron por nombre Perseo.
El problema es que Paulina y Rodrigo no vivían en una misma casa, así que lo que hicieron fue turnarse el cuidado del gato: Perseo estaría uno o dos meses en la casa de Paulina, en Osorno, y luego otro tanto en la de Rodrigo, en Ancud. El sistema, al parecer, funcionó más o menos bien, hasta que los pololos dejaron de ser pololos.
En mayo de 2025, Paulina decidió poner fin al régimen de alternancia y se quedó definitivamente con Perseo, en definitiva, «porque el gato siempre ha sido mío». Prueba de ello, alegó, es que está inscrito a su nombre en el Registro de Mascotas. Rodrigo decidió recurrir a tribunales.
Hasta la Suprema
Este inédito caso del tipo Kramer versus Kramer, pero con un gato en disputa, comenzó en el 2° Juzgado Civil de Valdivia, cuando Rodrigo presentó una demanda exigiendo la restitución del régimen de alternancia en el cuidado de Perseo. El tribunal le dio la razón, pero Paulina apeló. La Corte de Apelaciones le dio la razón a ella. Entonces Rodrigo recurrió a la mismísima Corte Suprema.
Lo que decidió finalmente el máximo tribunal fue mantener el fallo que le daba la tuición a Paulina, pero, y acaso esto es lo más notable de la historia, no porque considerase que Paulina fuese la dueña del gato, ni tampoco porque fuese mejor cuidadora. La razón está en la naturaleza del gato, que no es un ser inanimado como un bien cualquiera, sino porque es «un ser sintiente».
«Los nuevos cuerpos normativos», dice la Suprema, «entienden que los animales son seres vivos sintientes, es decir, capaces de sentir dolor, placer y emociones. Son por ello, individuos vivientes sensibles que merecen un trato diferente… En definitiva, son seres inteligentes».
Por lo tanto, dice el tribunal, aquí hay que decidir en función del bienestar del gato y está claro que acarrearlo de un lado para otro no le hace bien.
«Considerando su carácter territorial y rutinario, el cambio frecuente de sus espacios y hábitos, afecta la salud física y mental del gato», agrega la corte. Luego, se rechaza el cuidado alternado del gato.
Emociones básicas
Valeria Castillo, vicepresidenta de la Asociación de Etología Clínica de Chile, afirma que está demostrado que los gatos «efectivamente son seres sintientes», y confirma que un cambio de territorio constante lo puede estresar.
«Los gatos son una especie considerada neofóbica», afirma. «Es decir, tienen repulsión a situaciones nuevas. 
Cambiarlos constantemente de territorio puede afectar su salud mental. Se pueden estresar».
¿Qué cosas pueden sentir los gatos?
«Tienen emociones básicas: miedo, ansiedad, alegría, ira. Y por lo mismo se considera que pueden empatizar con ciertas emociones, incluso con los humanos».
¿Cómo sé si el gato está enojado?
«Repliegan las orejitas hacia atrás, su cuerpo se mueve más chiquitito, mueven la cola más agitada de lado a lado».
¿Y si está alegre?
«Cuando está alegre maúlla, ronronea, tiene la colita un poco arqueada en la punta».
¿Cómo se manifiesta el estrés?
«Los gatos parecen bastante estoicos, pero hay signos que nos dicen que lo están pasando mal. Algunos pueden bajar mucho de peso, que es lo más común, otros comen de más y suben mucho de peso. Otros se esconden. Otros orinan fuera de la caja de orina o botan mucho pelo».
A modo de corolario, hay ciertas personas que han llevado al extremo eso de que las mascotas son seres sintientes. 
En Tennessee, Estados Unidos, un millonario llamado Bill Dorris decidió dejar en herencia cinco millones de dólares al que consideraba su mejor amigo, Lulu, un border collie de ocho años, «para satisfacer todas sus necesidades».

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