«En lugar de comprarme un auto o cualquier tontera, adquirí propiedades»

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Nacho González, arquero de Everton, reveló las claves de su negocio de asesoría inmobiliaria

A los 20 años, con un sueldo de $900.000, invirtió en departamentos, casas y terrenos, que luego les arrendaba o vendía a sus compañeros.

Ignacio González (36), arquero de Everton, sentó las bases de su actual empresa As Inmobiliario (www.asinmobiliario.cl y @asinmobiliario.oficial en IG) a  los 20 años, cuando transitaba por las juveniles de Colo Colo y necesitaba arrendar un departamento. La bautizó como As Inmobiliario porque estaba consciente de que la carrera de futbolista es muy corta y necesitaba un as bajo la manga cuando llegara el momento del retiro. Y así construyó un coaching inmobiliario, porque asesora al cliente hasta el final de la compra, con un staff de 45 trabajadores.
 «Llega una persona y dice gano tanta plata, dos millones, por ejemplo, ¿Qué puedo hacer? Y ahí la empresa te asesora a costo 0. Tenemos alianza con 23 inmobiliarias, con bancos y con las mutuarias, como Metlife o Renta Nacional. Y le decimos, ya, mira, con lo que tú ganas podrías hacer esto, esto, esto y esto. Lo mandamos a evaluar, le aprobamos el crédito y después le presentamos todas las opciones», explicó González.
«No empecé a invertir con un sueldo alto, ganaba $900.000, cuando era juvenil. Compré una propiedad futura, puse parte del pie, pero no me daban el crédito por ser futbolista y tener contrato a plazo fijo. Los bancos no me querían financiar, por lo que me las tuve que rebuscar, pero el mismo fútbol me sirvió para abrirme camino, porque no faltaba el agente de un banco o de alguna institución que prestaba plata y que era fanático del fútbol. M ayudaban a presentarme como deportista, para que me dieran el financiamiento», agregó.
El joven futbolista notó que había una necesidad en el mercado, porque los clubes les pasaban a los jugadores la plata del arriendo, pero no les buscaban la vivienda.Y ahí comenzaban los problemas porque buscaban contratos sólo por una temporada de 11 meses y en periodo de alta demanda. «Me pregunté qué pasaría si ocupaba todos los contactos en el fútbol y empezaba a comprar propiedades y se las arrendaba a los mismos clubes. En un principio eran futbolistas, después kinesiólogos, después del fútbol joven, técnicos, todos. Entendí el negocio a la fuerza», explicó.
«Esto lo veía como una oportunidad, porque estaba recibiendo plata y en lugar de comprarme un auto o cualquier tontera que se desvaloriza, adquirí propiedades. Me voy a vivir ahí y después si me tengo que ir a jugar a otro club, la arriendo, Y así empecé con una, después con otra, otra, otra y otra propiedad. Armé un modelo de negocios, en el que cobraba, jugaba con la deuda, en el sentido que refinanciaba y le iba mejorando los términos. Me di cuenta que podía vender a los cuatro o cinco años y lo que ganaba lo reinvertía, con departamentos, casas, terrenos, todo. Compraba los departamentos y se los armaba a los clubes, que me mandaban mucha gente. Y  los futbolistas empezaron a pedirme ayuda porque querían hacer lo mismo que yo», explicó.
 
¿Y todo a cambio de una comisión?
«Al cliente no se le cobra. A nosotros nos pagan las inmobiliarias. Cuando le vendemos un departamento de la inmobiliaria Fundamenta, por ejemplo, Fundamenta nos paga a nosotros, por lo que  el costo del asesoramiento lo dejé en 0».
¿Cómo le picó el bichito del negocio?
«Estudié Ingeniería comercial en la Santo Tomás y antes hice un preuniversitario cuando estaba en Colo Colo. El fútbol es una carrera muy corta. Entré al mundo inmobiliario porque es algo compatible con el futbolista. No podía tener un restaurante porque exige estar en el día a día. En cambio, las propiedades no te demandan mucho tiempo en la administración, y es muy difícil que te perjudiquen porque quedan a tu nombre. Ahora tenemos clientes de la Selección, deportistas destacados, empresarios, gente de la tele. Quiero que con mi ejemplo la gente entienda que sí se puede y no con rentas tan altas».
 
¿Hasta cuándo piensa jugar?
«Dado mi rendimiento y como no he tenido grandes lesiones, quiero jugar hasta los 40 años, aunque con mis inversiones me podría haber retirado a los 30 años. Me di cuenta que con las inversiones creé un mecanismo en que la plata trabajara para mí y no yo por la plata, y que eso me daba más que el fútbol. Destinaba menos tiempo en los negocios y ganaba más».

Daniel Cárcamo, creador de Fútbol y Finanzas en Twitter e Instagram, apuntó que los futbolistas deben preocuparse de su futuro porque la carrera dura no más de 20 años, «de los cuales, eventualmente, 10 a 12 años, tiene contratos con buenas condiciones económicas. Aparte deben prepararse porque en Primera división tienen salarios muy por sobre lo normal, por lo que después es muy difícil que tengan acceso a sueldos similares».

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