Modelos de tiro corto se instalan apenas a centímetros de la pared
Al cotizar, la potencia lumínica y el espacio disponible son variables claves.
Los proyectores láser de tiro corto pueden replicar en casa una experiencia similar a la del estadio. Con el Mundial encima, varias marcas están apostando por esta tecnología que permite proyectar imágenes de 100 o incluso 150 pulgadas a escasa distancia de una pared, sin necesidad de instalar un televisor XXL.
A diferencia de los proyectores tradicionales, los de tiro corto y ultracorto pueden ubicarse a pocos centímetros de la superficie de proyección, casi sin cables visibles y simplificando la distribución de los espacios. Dentro de la oferta está el Hisense M2 Pro, portátil y con resolución 4K; su precio ronda los $1.150.0000 y proyecta imágenes entre 65″ y 200″.
El doctor en ciencias Juan Luis Palma, director del Centro de Investigación de Ingeniería en Materiales (CIIMAT) de la U. Central, aclara que estos equipos cuestan entre $350.000 y $1.500.000: «Varían según el sonido envolvente y su calidad de imagen, que se mide en lúmenes, unidad utilizada para determinar la intensidad de la luz». La potencia lumínica es uno de los factores más relevantes al elegir un proyector. «Es lo que va a dar definición y contraste», aclara. Los proyectores de uso doméstico suelen ofrecer entre 1.500 y 3.000 lúmenes, mientras los de gama alta alcanzan entre 5.000 y 20.000. «En el ámbito profesional, en salas de cine o eventos de gran escala, pueden operar entre 50.000 y 100.000 lúmenes».
Ojo: al gasto en el proyector pueden añadirse accesorios complementarios. «Si se suma un telón adecuado, soporte o sistema de sonido, el costo final puede acercarse al de una TV premium de gran formato», aclara el ingeniero en computación Carlos Tapia, jefe disciplinar de Informática y Programación de IACC. Por su parte, Adam Belmar, master trainer de LG Electronics, destaca que una de las principales ventajas de los proyectores es su transporte: «Se pueden llevar con más facilidad que un TV».
Aunque la instalación suele generar dudas, Palma asegura que el proceso es bastante simple: «Sólo se debe definir un espacio, enchufar y encender. Puede ser en pedestal, anclado al techo o sobre una mesa. No es más complicado que instalar una TV. Si tiene un telón reflectante, con una tela de proyección de buena calidad, la imagen mejora mucho».
¿Reemplaza un proyector al televisor? «Para mí no, es una experiencia distinta no más», afirma Palma. Para Tapia, la respuesta depende del uso: «Para películas, series, deportes o videojuegos, entregan una experiencia inmersiva difícil de igualar por el tamaño de imagen. Pero para el uso diario, con mucha luz natural o para quienes buscan encender y ver sin ajustes, la TV sigue siendo más práctica».


