Autos eléctricos por país
Aunque el marketing estuvo de su lado, y varias marcas se sumaron a la oferta, la electromovilidad en Chile aún se percibe algo lejana. Una difícil geografía y falta de impulsos e infraestructura parecen explicar un retraso que hace poco era impensable.
Para muchos -en el escenario local- 2024 fue el año de los eléctricos. Las cifras de venta subieron un 184% en Chile. Pero en Uruguay, el mismo año crecieron nada menos que un 310%. Hoy los autos 100% eléctricos ocupan más del 25% de las ventas de modelos nuevos en ese país.
El liderazgo global lo detenta Noruega, que vendió en 2025 el 97% de eléctricos puros. Según IEA (International Energy Agency), en 2025 el 20% de los autos que se vendieron en todo el mundo son eléctricos, y los avances de Brasil y Colombia superan el escenario chileno, que llega al 4%, según IEA. ¿Por qué Chile se queda atrás?
«En lo eléctrico se ha avanzado este 2026 a una tasa de penetración del 6,1% especialmente después del alza de las bencinas producto de la guerra en Oriente Medio, como resultado directo de una variable internacional. Fuera de ello, no ha habido en Chile otro incentivo que impulse el cambio a tecnologías eléctricas. En Uruguay o en Colombia, y también en Brasil, sí ha habido una estrategia de fomento como política pública hacia la transición eléctrica», afirmó Diego Mendoza, secretario general de ANAC.
Pero la tendencia es clara. El director ejecutivo de la IEA, Fatih Birol, afirmó: «nuestros datos muestran que, a pesar de las importantes incertidumbres, los automóviles eléctricos se mantienen en una sólida trayectoria de crecimiento a nivel mundial. Las ventas siguen batiendo nuevos récords, con importantes implicaciones para la industria automotriz internacional».
China domina el mercado global con más del 50% de la cuota de ventas y concentra gran parte de la producción mundial. Europa mantiene una penetración media, cercana al 28%, impulsada por una regulación firme, pero no determinante. Lo dicho: Noruega llega a niveles que superan el 95% de ventas eléctricas.
Diferentes realidades
La IEA explica que el rezago de varios mercados emergentes responde a precios de compra más altos y a falta de infraestructura de carga.
Para complementar la mirada sectorial, un fabricante chino líder sostuvo que «la expansión de una oferta asequible y la producción localizada aceleran la adopción en los mercados emergentes». Esa observación calza con la expansión de modelos de menor precio en Latinoamérica y con el peso creciente de China en el comercio regional.
Un segundo punto clave aparece en la política pública. La IEA plantea que «las políticas ambiciosas siguen siendo fundamentales para el crecimiento en los mercados de vehículos eléctricos de todo el mundo». En el caso chileno, esa definición importa más que en otros mercados, porque hoy el país carece de incentivos directos comparables a los de Uruguay o Costa Rica.
En Chile, Mendoza de Anac aporta. «Aquí viene el paso a seguir: deberemos actualizar la estrategia tributaria en torno al uso del vehículo, como herramienta de trabajo. Hoy sólo los pick-up o furgones permiten ser reconocidos como vehículos de trabajo, y la realidad ha sido superada por el uso de distintas carrocerías con estas finalidades. Tenemos tecnología y trazabilidad suficiente para modernizar las categorías empleadas por el Servicio de Impuestos Internos y permitir a los trabajadores reconocer sus vehículos como una herramienta necesaria para producir. Una modernización de esta característica permitiría crecer la participación de cero emisiones en Chile».
Lo cierto es que tras algunos años con Chile dominando el escenario regional en electromovilidad, hoy el mercado chileno sufre un rezago respecto a vecinos tan cercanos como Uruguay, y tan similares en mercado como Colombia.
«Es clave diseñar una red de carga capaz de soportar el crecimiento de la electromovilidad en todas las regiones. Luego, el apartado tributario ampliando, el aprovechamiento del IVA en la compra de vehículos híbridos, eléctricos, enchufables o no, sí permitiría que una Pyme o empresa mediana pueda ser más competitiva. Otra alternativa es buscar incentivos, como el permiso de circulación costo $0 para vehículos de cero y bajas emisiones. Una renovación podría dar un impulso a que aumenten su participación de mercado», finalizó Mendoza.


