Mirko Jozic se reencontró con sus campeones de 1991 y el pueblo colocolino en el Teatro Caupolicán
Cuatro mil almas se dieron cita en la calle San Diego para el esperado homenaje al entrenador campeón de la Copa Libertadores.
Lizardo Garrido se estaba haciendo de rogar, según él porque había estado un poco resfriado, pero al final no resistió la tentación de pararse frente a un micrófono y entonar a dúo el tema «Pueblo mío», popularizado por José Feliciano, junto al cantante Andrés de León. Sus antiguos compañeros de Colo Colo 91, presentes también en el escenario del Teatro Caupolicán, ya sabían de sobra que de la nada se ponía a cantar en cualquier parte cuando jugaban juntos y lo azuzaron apenas un poco para que diera un paso al frente. Tres doritos después el Chano Garrido, el más viejo del plantel, ya estaba completamente jugado con la canción, a voz en cuello, y hasta salieron a participar del coro Juan Carlos Peralta, Agustín «Cucho» Salvatierra y Eduardo Vilches: «¿Qué será, de mi vida qué será?».
Los muchachos que ganaron la Copa Libertadores de 1991, ahora entre 55 y 69 años, volvieron a sentirse jóvenes y llegaron al recinto de San Diego para acompañar al hombre que los reunió en torno a una pelota de fútbol y una ilusión en un tiempo que se volvió inolvidable: el croata Mirko Jozic, quien regresó a Chile a veinte años de su anterior visita para estar con ellos y recibir un último homenaje en vida del hincha de Colo Colo.
Cuatro mil almas acudieron al Caupolicán al acto «Una vez colocolino, para siempre colocolino», en honor al entrenador que le dio al club su mayor gloria deportiva. La emoción apareció por todas partes en el teatro, empezando por la sorpresiva llegada de Arturo Vidal, actual capitán de los albos, sólo para darse el gusto de conocer a Jozic en persona. Pedro Ruminot, conductor de la ceremonia, le pidió que dijera unas palabras delante del público, pero Vidal, que tenía cuatro años en 1991, sencillamente no pudo. «Sabía que no iba a poder hablar», dijo apenas, tratando de evitar un sollozo. Minutos antes, detrás del escenario, le agradeció la Libertadores a Mirko y este le dijo que el club debe soñar con ganar por segunda vez el trofeo.
Antes de Vidal también subió la señora Juana González Malito, una de las socias más antiguas del club y quien incluso contó que ayudaba a lavar las camisetas del equipo en los días de Jozic. Sus regalones eran el Chano Garrido y Gabriel Mendoza. «Ese Coca Mendoza, tan pelusón», dijo entre risas.
A las diez de la noche, cuando las luces se apagaron y los presentas cantaban el himno de Colo Colo, entró Mirko con su hija Lana, su yerno Tonci y su nieto Ivano. El teatro se deshizo en aplausos y cánticos de la barra cuando Ruminot anunció sus nombres. Jozic saludó a sus pupilos de antaño y contó lo que sentía con su español forzado de siempre. «Para mí es un honor estar acá, frente a nuestros hinchas. La gente que con cualquier palabra expresa su sentir por un equipo como es Colo Colo, club de pueblo», dijo flanqueado por Edmundo Valladares, presidente del Club Social y Deportivo Colo Colo, quien a su vez lo destacó como «uno de los colocolinos más importantes de nuestra historia».
Jozic contó que le había costado hacer el viaje a Chile: «No sólo por el paso del tiempo y la edad que tengo, tengo 86, porque de verdad necesito dos o tres meses para prepararme». Y luego, tras bromear con su ex preparador físico Marcelo Oyarzún, explicó el secreto de su éxito en el equipo popular: «Si no puedo correr, tenemos que caminar. Si no puedo caminar, tenemos que gatear. Lo importante es querer llegar. Y ese es el espíritu que tiene Colo Colo. Es producto de alma, del corazón. Colo Colo sabía que con sacrificio iba a llegar. Yo tuve la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado».
Entre todos los reconocimientos que se le hicieron, de las filiales de Antofagasta y Punta Arenas, el influencer de 13 años VichoAlbo, la Garra Blanca y Vladimiro Mimica, sobresalió la presencia de Mirko Pino Valdés, un hincha que nació el 19 de abril de 1991 y tuvo la suerte de conocer al hombre que inspiró su nombre. El club informó que 1.950 niños nacidos en 1991 fueron bautizados como Mirko y que 141 de ellos, de hecho, figuran en los registros como socios de Colo Colo. Mirko Pino era uno de ellos. «Al subir al escenario no podía ni hablar, tenía la guata apretada, pero estar un par de segundos a su lado me bastó para sentir su calidad humana», dijo después Mirko Pino, quien inicialmente, según el acuerdo de sus padres, se iba a llamar Bruno.
Mientras se retiraba del Caupolicán, entre abrazos de sus ex dirigidos y de hinchas que lograron acercarse, Mirko Jozic dijo una vez más que se sentía muy contento por el cariño recibido: «He vuelto a un lugar donde fui feliz con esta gente».



