La influencer Camila Woldarsky compartió departamento por cuatro años y ahora se atrevió con la independencia
Para no sentirse sola, conversa por historias de Instagram y armó un canal de difusión para interactuar.
«Estoy nerviosa porque he vivido toda mi vida con gente y ahora me voy a cambiar sola», cuenta Camila Woldarsky (33 años), más conocida como La Busquilla en redes sociales. Hace pocos días, su roomate dejó el departamento que compartían hace cuatro años y para ella se vino una nueva etapa: la vida 100% independiente.
Ya vive sola en el departamento de dos dormitorios que compartía, pero su verdadera prueba de fuego comenzará cuando se cambie a un nuevo lugar.
«No me quedo en este departamento porque es muy helado, tiene orientación sur y no le llega mucha luz. Si no, feliz me hubiera quedado porque mi roomate se cambió a otro piso con su pareja y tengo otro amigo que es vecino también», cuenta.
¿Es muy distinto vivir sola que con compañía?
«Voy a vivir sola por primera vez y siento la soledad porque soy una persona muy sociable, buena para conversar, hablar. Ahora cuando llego a la casa no tengo con quién hablar. Por eso me pongo a hablar en mis historias en Instagram. Se siente la soledad, a pesar de que llevo pocos días. Y creo que en invierno va a ser más crudo».
¿Y qué más ha hecho para evitar la soledad?, ¿algún asistente de voz quizá?
«Tengo uno y lo tengo que instalar, creo que va a ser mi compañía. Hice un canal de difusión en Instagram con mis seguidoras que se llama Busqui Roomies. Es como un chat y parto dando los buenos días, es una forma de socializar. Llamo a mi mamá y a mi papá todos los días, pero me carga hablar por teléfono. Y se me olvidan varias cosas, tengo TDAH, se me queda la cocina prendida, se me pierden las llaves. Hay cosas que se me pasan, pero es por un tema neurológico, entonces, ahora tengo que estar mucho más atenta. Estoy haciendo un chequeo en voz alta para que no se me olviden las cosas. Y tengo ganas de poner nuevas reglas, como sacarse los zapatos cuando uno llega para limpiar menos. Ahora no lo hago, pero en mi próxima casa lo voy a hacer porque es más higiénico».
¿Sus padres no le pidieron que volviera con ellos?
«Siempre, pero ellos son muy aprensivos, siempre me quieren tener ahí. Son felices si vuelvo con ellos, pero ya estoy grande y me estresaría. Ya me acostumbré a vivir sola y mi mamá es muy mandona».
¿Qué le gustaba de vivir con roomie?
«Al principio fue para compartir gastos y hacer la transición de vivir sola. En la casa de los papás una siempre está cómodo: tienes comida, ellos pagan la mayoría de las cuentas. Yo los amo, pero quería salir del nido, tener mi espacio, llevar a las personas que yo quiera a la casa sin dar explicaciones. Fue ideal para ir viendo cómo es eso de vivir sola, pagar cuentas y madurar un poco para llegar a estar sola-sola. Es bacán vivir con alguien porque, por ejemplo, si estás antojada de una pizza o sushi, compartimos el gasto. Vamos a los carretes, vemos películas».
¿Algo que no le gustara?
«Lo que no me gustaba quizá es que mi roomie se puso a pololear y no podía andar sin ropa en mi casa. Pero eso les pasa a todos quienes comparten casa: uno se pone en pareja y tienes que empezar a tener cuidado con esas cosas. Pero igual lo pasábamos bien los tres y agradezco la paciencia de ella porque yo soy desordenada».
El plan B
Woldarsky está en una búsqueda frenética de departamento porque tiene solo hasta el 1 de mayo para cambiarse.
«Estoy buscando uno de dos dormitorios y dos baños en Ñuñoa o Providencia, cercano al metro. Necesito dos baños, uno para mí y otro para las visitas porque como voy a harto evento, me cambio de ropa rápido, me maquillo y dejo todo desordenado».
No ha sido fácil porque los que ha visto han sido muy pequeños o no tienen dividida la cocina del comedor: «Quiero la cocina separada, que haya al menos un mesón, pero hoy en día los departamentos los están haciendo más chicos y con la cocina, living y comedor todo junto, como un hotel».
¿Tiene plan B en caso de no encontrar a tiempo?
«Sería embalar todo. Tengo una bodega externa y tendría que llevar todo para allá, los muebles grandes a la casa de mi tata que está vacía e irme a vivir con mis papás por mientras, porque todo lo que he visto no me gusta».


