El ex Top chef Vip se sometió a injerto de 3.500 folículos sacados de su nuca
Me molestaba tener una pelada de fraile, admite. Le implantamos pelo a pelo, dice T cirujano de la clínica Capilea.
Tras ser eliminado por segunda vez del programa «Top chef Vip», de Chilevisión, Juan Pablo Álvarez encontró un nuevo motivo para sonreír: la clínica Capilea, en Talca, le regaló un implante de pelos para nutrir su maltrecha cabellera. «A mí ya me molestaba tener una pelada de fraile, en la coronilla. En redes sociales no faltaban los que molestaban y hasta mi hijo chico, Daniel (12), se reía», reflexiona desde la casa de su mamá en Graneros, donde reposa para que el implante realizado el lunes se consolide.
Pero usted no estaba como una bola de billar, Juan Pablo.
«No, pero las tallas aburren y achacan. Me sentía con la autoestima disminuida y menos atractivo».
¿Espera encontrar el amor ahora que será chascón?
«Yo me separé hace seis años y me he dedicado a mis hijos y a mi trabajo como operador de grúa en un packing de frutas. No pienso en parejas, pero claro, ahora las mujeres van a hacer filas fuera de la casa, jajajá».
Durante los últimos 10 años, el exrecluta de «Pelotón» se había acostumbrado a ver que sus cabellos quedaban en las sábanas o en toallas. Intentó con champús, sin conseguir detener el proceso pues la calvicie es parte del panorama familiar. «Había pensado en pintarme o hasta tatuarme la coronilla», explica.
Por eso cuando la clínica le ofreció la oportunidad, no dudó en aceptar una intervención que en el mercado puede tener un valor de entre los 2,5 a 4 millones de pesos.
¿Qué se hizo? El procedimiento duró siete horas en que los especialistas le sacaron unos 3.500 folículos capilares (estructuras desde donde nace el pelo) desde la nuca y las zonas laterales de la cabeza pues son más resistentes a la hora de ser replantados. «Me pusieron una anestesia local y hasta me quedé dormido un rato mientras me sacaban los pelos. Luego hasta vi una serie de Netflix. No me dolió absolutamente nada», explica.
«Con Juan Pablo utilizamos la técnica FUE, es decir implantar pelo a pelo», sostiene Carlos Villegas, cirujano capilar que lo atendió. Según su opinión, el paciente ya sufría de una calvicie avanzada dentro de la escala de Hamilton, una tabla de medición sobre los avances de esta condición.
Según cuenta el profesional de la clínica Capilea, el procedimiento es completamente ambulatorio, es decir que los pacientes se van a su casa y están en condiciones de volver a trabajar. Pero como durante las primeras dos semanas desarrollan costras, es usual que tomen algunos días libres.
En esos 15 días posteriores al implante las personas deben abstenerse de actividades físicas, de usar implementos como cascos que produzcan fricción con el cráneo y de lavarse el cabello normalmente.
«Luego de esas semanas les recetamos medicamentos como finasteride y minoxidil para promover el crecimiento capilar», añade el especialista.
Álvarez tiene claro que el proceso tiene un aparente traspié. «Me va a crecer este pelo que me pusieron y al poco tiempo se caerá. Sin embargo, en ese mismo sitio va a salir más pelo fuerte. Voy a quedar con la tremenda cabellera», dice esperanzado.


