Raúl Morales, decano de la Facultad de Ciencias y candidato a rector
El talento tiene que ver con la genética, no con el bolsillo, ironiza el académico, quien desea ampliar la selección de alumnos.
Ni playa, ni sol, ni siestas después de almuerzo. Este mes de febrero no ha sido de vacaciones para el académico Raúl Morales, actual decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y candidato a rector en las elecciones de mayo próximo. Él sigue trabajando full time y su diagnóstico del actual estado de la Casa de Bello tal vez sea la mejor definición de su proyecto.
«Durante los últimos años la Universidad de Chile ha perdido el carácter de universidad nacional. Nos hemos transformado en una institución elitista, que acoge a estudiantes de niveles socioeconómicos altos porque el sistema de selección tiene que ver con la evaluación de conocimientos. Y los jóvenes que estuvieron en buenos colegios privados y en preuniversitarios lo enfrentan de mejor manera. Son alumnos con excelentes puntajes, pero que vienen de los quintiles cuatro y cinco, y esa no es la misión histórica de la Universidad de Chile, llamada a ser un pulmón intelectual mucho más universal y pluralista de nuestro país», dice.
-¿Problemas de selección?
-Es que no podemos usar el mismo instrumento con que seleccionamos a unos y a otros, porque no hay igualdad de condiciones. El talento tiene que ver con la genética, no con el bolsillo. Hay que establecer métodos alternativos.
-¿Cambiar la PSU, por ejemplo?
-No, porque es un buen instrumento, pero sí complementarla. Hay que captar alumnos con potencial y darles una formación de nivelación. Fortalecer los programas de bachillerato, de los cuales fuimos precursores, para que después los estudiantes puedan especializarse.
-Eso implicaría modificar también la capacidad de gestión.
-Por supuesto, nos hemos quedado atrás. El presupuesto anual de la Universidad de Chile bordea los 200 millones de dólares, de los cuales sólo un 15 por ciento lo recibe del Estado. El resto proviene de la autogestión, como cualquiera de las universidades privadas. Sin embargo, el total de esos dineros debe ser administrado conforme a la ley estatal. Es un sistema muy arcaico, que dificulta la innovación, la agilidad, el cambio y la inventiva. Queremos proponerle a la nueva autoridad del país que el 15 por ciento se trabaje de esa manera, pero que el otro 85 sea administrado con mayor movilidad y libertad. Que nos reconozcan esas dos realidades.
-¿Y para el desarrollo académico?
-Las ciencias sociales deben ser un eje. Uno de los errores que se arrastra desde los años 80 es pensar que Chile sólo requiere de ciencia y tecnología, pero los europeos, por ejemplo, no habrían podido crecer si paralelamente no hubieran desarrollado las humanidades. La sociedad no puede avanzar en temas como la genética, el control de la natalidad y el medio ambiente si no hay investigación en temas valóricos y culturales. Primero tenemos que conocernos mejor y desarrollar nuevas formas de pensamiento antes de avanzar. De lo contrario nos terminamos estorbando a nosotros mismos, que es lo que suele pasar. Y otro tema: hay que agrandar la Universidad de Chile.
-¿En qué sentido?
-Literal. Durante los últimos 20 años la población juvenil del país se ha doblado, mientras que la U sigue manteniendo cuatro mil 700 alumnos de ingreso por año, lo cual es retroceder y achicarse en relación al tamaño de Chile. Es un síntoma negativo.
-¿Crecería a regiones?
-Es fundamental que la universidad tenga presencia territorial en regiones, como en los años 60. Antofagasta, Concepción, Valparaíso, Temuco, Puerto Montt y otras ciudades son o van camino a ser grandes centros urbanos. Debemos crear allí nuevas sedes. Abrir gradualmente un espacio de programas de bachillerato de dos años para que los alumnos consoliden su vocación y luego se perfeccionen con menores costos. Hay que modernizar las mallas curriculares, fomentar la movilidad estudiantil y evitar la rigidez de la especialización temprana.
Analizar la relación con Azul Azul
El tema extraprogramático también es prioritario para Morales. «En los últimos 30 años la Universidad de Chile ha dejado de lado áreas importantes, como el deporte, el trabajo social y las pedagogías, que siempre fueron relevantes. Y debemos retomarlas. Por ejemplo, nuestro centro físico, que antaño era semillero de deportistas y profesores. Nos interesa rescatar nuestro prestigio en el deporte», plantea.
En relación con el club de fútbol profesional, su idea también es clara. «Por lo mismo, hay que analizar nuevamente lo que significa tener una vinculación con una sociedad anónima (Azul Azul) ajena a los intereses y destinos de la universidad, pero que sí hace uso del nombre de nuestra institución. Es un tema no menor», subraya.


