Por efecto de la desaceleración económica en empleos formales, especialmente del sector privado
El número de cotizantes de las AFP venía en plena recuperación tras el azote de la crisis del coronavirus. Tanto fue el impulso, que crecieron casi todo el año 2022 y hasta el primer mes de 2023 cuando los trabajadores que aportaron obligatoriamente para su jubilación superaron por primera vez la barrera de los seis millones de personas.
De ahí en adelante sólo se han visto caídas de cotizantes. Ya acumulan ocho meses a la baja, y a septiembre muestra una cifra total de 5.766.880 personas, es decir, una baja de más de 264.000 si se compara con los cotizantes de enero de este año, y de 94.777 personas con respecto a septiembre de 2022. «Con enero la diferencia es mayor por factores estacionales, porque es un época en que se crea más empleo, pero si se compara con septiembre del año pasado, que es lo más adecuado, igual la caída de cotizantes es relevante y ha ido en aumento: en julio, la caída anual de cotizantes era de 57.000 y en agosto fue de 66.000. Hay una aceleración de la baja que no deja de ser preocupante», dice Juan Bravo, director del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP).
Con estas constantes caídas, los cotizantes de AFP volvieron a niveles de octubre de 2021 cuando registraron 5.761.581 aportantes a sus cuentas obligatorias de las AFP, claro que en plena pandemia, en junio de 2020, llegaron a solo 5.137.621.
Carmen Cifuentes, investigadora de Clapes UC, asegura que estas cifras de cotizantes a la baja de este año revelan que al empleo asalariado formal, especialmente el del sector privado, le ha pegado fuerte la desaceleración económica. «El empleo asalariado formal es muy importante porque representa la mayor proporción de la población ocupada (que tiene un trabajo). Este tipo de empleo del sector privado, con contrato y que paga las cotizaciones, significa más de la mitad del total de empleo».
La economista además recuerda que hay otra serie de datos que reflejan ese deterioro y que cita en el informe «Estancamiento en la creación de empleos formales en el sector privado». Uno de ellos es el dato administrativo de los cotizantes del Seguro de Cesantía que, pese a que la última cifra fue mejor, muestra una tendencia a la baja, con una reducción de más de 255.000 trabajadores entre diciembre de 2022 y junio de 2023. Y finalmente, asegura Cifuentes, este deterioro también se refleja en los despidos por necesidad de las empresas que entre enero y septiembre registraron más de 349.050. Esta cifra significa un aumento por esta causa de 15% respecto al mismo período del año anterior, cifra más alta desde 2020, en plena pandemia.
Juan Bravo cree que la recuperación de empleos formales y de cotizantes de AFP va a ocurrir, pero va a ser muy paulatina. «Durante el cuarto trimestre debe empezar a recuperarse el empleo por la estacionalidad y en parte porque la economía comenzará a crecer poco, pero se va a incrementar, y eso debería ayudar a mejorar lentamente la generación de empleo asalariado formal en el sector privado», finaliza.



