El periodista tuvo que revisar las cámaras para dar con el responsable
En la casa de Gino Costa existe una regla de oro con los delivery: todo paquete se lanza en el pasto, un sector enrejado donde sus perros no tienen acceso. Ahí no llega ni Lorenza, su pastora alemán, histórica destructora oficial de la casa ni Hachi, el más viejo y, hasta ahora, el más tranquilo de los dos. Por eso nada hacía presagiar el dantesco escenario con que se encontró el periodista de «Contigo en la mañana».
Gino llegó una tarde con su pareja y vio en la entrada de la casa -no en la zona de pasto- un paquete hecho picadillos. «El problema, esta vez, fue que el repartidor dejó el pedido fuera de la zona segura, jajajá. De hecho me mandó un mensaje: Amigo, lo lancé al pasto, pero el perro lo sacó».
Pensó inmediatamente en Lorenza, pero para dar bien con el responsable, el periodista vio las cámaras. Aquí su explicación: «Hachi tomó el paquete y lo destruyó. Él es viejito, va a cumplir 12 años, pero ahora último está bueno para correr y hacer travesuras, como que rejuveneció».
¿Y qué venía en el paquete?
«Nada glamoroso: mangueras para trasvasijar parafina, de esas que cuestan mil pesos y sirven para llenar las estufas antes de que llegue el frío. La hizo añicos jajajá».
No hubo llamados de atención, sólo risas de la pareja, porque «los perros son libres, ladran, se mandan alguna embarrada de vez en cuando, pero jamás muerden a nadie ni nada de eso».
Finalmente logró comprar otra manguera, eso sí la mantuvo bien lejos de sus perritos.


