Pomaire a fondo, una de las propuestas chilenas que ofrece Airbnb a los turistas

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Este es un nuevo servicio de la plataforma que pueden aprovechar los emprendedores locales

Lo que buscamos son experiencias únicas, no aquellas que se pueden encontrar en cualquier agencia tradicional, dice Alfredo Bermeo, director de la compañía.

«Si no fuera por Airbnb no habría tenido la oportunidad de entrar en contacto con turistas extranjeros», cuenta Luis Castillo, fundador de Travitur, una pequeña empresa de transporte y turismo que nació en plena reactivación pospandemia.
Este exgarzón de restaurantes en Santiago tuvo que reinventarse por el cierre de locales durante el confinamiento. «Cuando todo se paralizó empecé a hacer delivery. Después una amiga que tenía departamentos en Valparaíso necesitaba alguien que trasladara turistas desde Santiago, y así comenzó todo», recuerda.
En esos improvisados traslados su amiga le habló de una función de Airbnb que pocos conocían: las Experiencias, un espacio dentro de la plataforma que permite a anfitriones ofrecer actividades culturales, gastronómicas o turísticas directamente a los viajeros. «Ella ya arrendaba sus departamentos en Airbnb y nos contó que estaban recibiendo experiencias. Decidimos probar y ofrecer ese servicio a los turistas que le llegaban por la plataforma», explica Castillo.
Con el tiempo, el transporte entre Santiago, Casablanca y Valparaíso se transformó en un tour completo. Travitur ofrece hoy dos experiencias en Airbnb: una visita a Pomaire, que incluye un recorrido por el pueblo, un almuerzo típico en el restaurante La Chingana, un taller con un artesano local y un recorrido de compras por el pueblo. «El turista busca algo auténtico: comida chilena, cultura local, artesanía. En Santiago cuesta encontrar lugares con identidad y Pomaire tiene eso que los viajeros valoran: el contacto con lo verdadero», dice Castillo, quien calcula que el 70% de sus clientes provienen de Estados Unidos, Canadá y Europa.
La otra experiencia combina Casablanca, Viña del Mar y Valparaíso, con degustación de vinos y una parada final en los cerros Alegre y Concepción.
Cada servicio cuesta alrededor de 200.000 pesos por persona, y aunque Airbnb cobra una comisión cercana al 25%, Castillo asegura que vale la pena: «Por nuestra página web nunca habríamos llegado a esa clientela. Airbnb tiene una red de viajeros que confían en la marca y buscan vivir algo local», comenta.
El emprendedor dice que la clave del éxito en la oferta de experiencias está en que se ofrece un servicio personalizado. «Nuestros tours son para grupos pequeños, de una a siete personas. Si alguien contrata solo, igual hacemos la experiencia. La idea es que sea privada, más humana y los recorridos se adaptan sobre la marcha: si el visitante muestra interés por Pablo Neruda, lo llevamos a La Sebastiana; si prefiere el vino, se agrega una segunda viña en el itinerario».
Según Alfredo Bermeo, director de comunicaciones de Airbnb para Sudamérica y habla Hispana, quien este miércoles hizo el recorrido a Pomaire de Travitur, el servicio de Experiencias fue relanzado globalmente en mayo y comenzó a operar en Chile desde junio. «La idea es que los usuarios no solo encuentren alojamiento, sino también actividades únicas que les permitan redescubrir los destinos y su riqueza cultural, gastronómica o natural», explica.
El ejecutivo detalla que hoy existen anfitriones con experiencias activas en Santiago, Valparaíso, Casablanca, San Pedro de Atacama y la Región de Los Lagos, entre otras, pero prefiere reservarse la cifra de emprendedores chilenos que ya trabajan en el servicio. A nivel mundial,  ya están presentes en más de 650 ciudades con esta oferta. «La plataforma sigue abierta a nuevos anfitriones. Cualquiera que tenga una propuesta auténtica, como una clase de cocina, una caminata por un barrio histórico o un recorrido de arte urbano, puede postular en el sitio (https://n9.cl/8mg5j)», comenta Bermeo.
El proceso de registro es completamente digital y contempla un filtro de seguridad y calidad. «Es como postular a un trabajo», dice. «Evaluamos la propuesta, la trayectoria del anfitrión y la originalidad. Lo que buscamos son experiencias únicas, no aquellas que se pueden encontrar en cualquier agencia tradicional», dice el ejecutivo.

Aunque aún no hay cifras sobre el impacto económico de esta nueva línea, Bermeo adelanta que el modelo se apoya en el éxito del negocio tradicional de alojamiento. En términos de demanda en el negocio principal, las búsquedas en Santiago crecieron 30% entre enero y junio de este año, alcanzando 30 millones de consultas. «Eso demuestra que Chile está en el radar internacional y que la gente quiere conocer su cultura, su historia y su naturaleza», comenta Bermeo.

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