La boda con su novia brasileña será en noviembre de 2027
Igual hay que pronunciar bien y por lo menos en eso estuve bien según lo que me dijeron Alyne y su familia, así que estoy contento, dice.
Stefano Massú está a 15 meses de casarse con Alyne Lira.
Queda tiempo para los preparativos, pero la pareja ya hizo una primera celebración para festejar el compromiso en Brasil y en el idioma de su novia, para el que el ingeniero hizo uso de sus clases de portugués.
Cuando se conocieron hace tres años, la pareja comenzó a comunicarse en inglés. Luego Alyne aprendió algo de español y Stefano le hacía empeño con un entusiasta portuñol (combinación de portugués y español). Ahora, que la boda es inminente, el hermano menor del extenista top Nicolás Massú, se quiso aplicar. «Empecé hace un tiempo con Duolingo (aplicación educativa de idiomas). Cuesta ser constante, por lo mismo pagué la suscripción premium para que me duela las veces que no lo hago», explica él.
¿Y cómo le ha ido, Stefano?
«Estoy aprendiendo de a poco. Hay palabras que me cuestan más. Toma su tiempo aprender bien el idioma y todavía tengo tiempo para cuando sea el matrimonio».
Igual, se envalentonó para la cena de compromiso que celebraron este domingo en Belo Horizonte. «Leí un discurso en portugués que, obviamente, lo traduje. Pero igual hay que pronunciar bien y por lo menos en eso estuve bien según lo que me dijeron Alyne y su familia, así que estoy contento».
Según Camila Rebolledo, traductora de idiomas (inglés, alemán e italiano): «La aplicación es una excelente puerta de entrada a los idiomas. Lo que hace muy bien es la constancia. El sistema de rachas, los juegos y las notificaciones, funcionan porque el aprendizaje de un idioma se trata más de frecuencia que de intensidad. Cinco minutos todos los días valen más que dos horas el domingo. También es bueno para vocabulario básico y para acostumbrar el oído a los sonidos del idioma nuevo, sobre todo al principio».
El festejo
La celebración, según suma Massú, se realizó «porque no la habíamos podido tener con la familia de Alyne que vino de Montes Claros. Fue muy bonito».
Además el máximo detalle llegó, justamente, de parte de su novia: «Alyne y su mamá viajaron una semana antes desde Chile. Se preocuparon de la decoración, de la fotógrafa, de la comida, de las invitaciones. Para mí fue toda una linda sorpresa, porque no sabía lo que me esperaba. Así que estamos felices».
Alyne y Stefano se conocieron por redes sociales. Él la invitó a comer y desde ahí no se separaron más.
En junio él le pidió matrimonio en un viaje a Mendoza. Stefano preparó un picnic en una viña al atardecer y lanzó la pregunta. «Estaba nervioso, muchísimo. No sabía ni siquiera si partir comiendo o hacer la propuesta primero. Mi idea era hacerlo antes de que se fuera la luz», contó el novio a LUN en esa oportunidad.
Para la fiesta de matrimonio que están pensando la idea es salirse de las convenciones «con vals o mesas asignadas. Queremos una celebración grande, relajada, donde la gente disfrute libremente», adelantó.


