Un 5-1 le propinó Colo Colo a Audax Italiano, con un descollante rendimiento del delantero argentino
Tras dos anotaciones y una asistencia, declaró: Fuimos inteligentes y ganamos, gracias,dijo. Tras ello, cayó el aguacero en Macul..
Truenos y rayos generó el excelso rendimiento de Javier Correa en el triunfo por goleada de Colo Colo ante Audax Italiano. Los dirigidos por Fernando Ortiz arrasaron con un 5-1 sobre los itálicos con un ritmo frenético y electrizante, que tras el final del partido coincidió con una intensa tormenta en algunos sectores de Santiago.
Y tal como un relámpago, pensando y actuando a la velocidad de la luz, Correa sacó sus mejores movimientos dentro de la cancha para alzarse como el mejor, con una asistencia y dos goles en el triunfo albo.
En el primer gol, al minuto 15, el delantero albo recibió un pase en el área de parte de Víctor Méndez, y en vez de apurarse y patear ante el portero Tomás Ahumada, decidió enganchar al defensa Daniel Piña y dejarlo tirado en el suelo.
Con ello, quedó cara a cara ante el arquero y le pateó con toda la calma del mundo a ras de piso, sabiendo que su disparo sería sí o sí gol.
El jugador de 33 años festejó tranquilo, esperó que sus compañeros llegaran para abrazarlo y luego aplaudió hacia las graderías, con símbolos de la hinchada alba en sus manos y tocando la insignia de su camiseta, demostrando el respeto hacia su gente.
En el segundo tanto no hizo menos, pues tomó una pelota desde tres cuartos de cancha y avanzó hacia afuera del área grande, desde donde remató furioso y rápido como un rayo, a un rincón imposible para Ahumada.
Allí, la celebración fue más preparada, pues apuntó con su dedo índice hacia su cabeza, a su cerebro, indicando la previa de lo que fue su única y escueta declaración al final del partido, cuando le preguntaron su análisis de la victoria.
«Nada, fuimos inteligentes y ganamos, gracias. Chao», declaró Correa, rápido y punzante, igual que durante toda la jornada.
La prensa tendrá que tomar sus declaraciones como quiera, pero en la cancha el argentino respondió con el mejor rendimiento del encuentro y sus compañeros le correspondieron con muchos abrazos y felicitaciones tras el pitazo final.
De hecho, todo el partido fue coherente en el lenguaje paraverbal de Correa, pues cuando vio el segundo gol de Lucas Hernández también celebró de forma curiosa.
Tras un pase impecable del argentino y una definición incluso mejor por parte del juvenil de Colo Colo, Correa solo atinó a hacer un gesto del tipo «qué clase, muchacho, un baile», aludiendo a la perfecta decisión de Hernández para definir por entre las piernas del portero a los 82′.
Un 9.7 de nota le puso Sofascore, sitio web especializado en estadísticas de fútbol. Casi una presentación perfecta, y su más cercano perseguidor en el podio de las notas fue Hernández con un 8.9, quien también anotó a los 61′ con pase de Álvaro Madrid.
Tal fue el aura que traía el equipo del Tano Ortiz, que el tiempo en Macul esperó que terminara el partido para dejar caer una intensa lluvia con tormenta eléctrica incluida. Casi como si la atmósfera le pidiera permiso a Correa para entrar en la cancha del Monumental.


