La modelo y Esteban Grimalt realizaron su matrimonio en Pirque
El diseño fue confeccionado por Nevada Novias en pocas semanas ya que toda la boda la organizaron en dos meses.
En sólo dos meses, Trinidad de la Noi y su ahora esposo, Esteban Grimalt, planificaron su matrimonio. El jugador de vóleibol, que hace dupla con su primo Marco Grimalt, sorprendió a la modelo a mediados de diciembre, cuando estaban de viaje en San Pedro, y le propuso casarse. Y ante la posibilidad de que la celebración recién pudiera ser en abril de 2027, se aventuraron con tener todo listo para este 14 de febrero.
La ceremonia y fiesta se realizó en Pirque y Trinidad de la Noi cuenta que vivió esa jornada en completo relajo, confiada en que todo estaba bien encaminado. Con esa misma claridad llegó hace unos meses a Nevada Novias a encargarles su vestido. «Tenía una idea muy clara de lo que quería y el vestido que usé para el matrimonio fue la misma referencia que les mostré, tal cual, de pies a cabeza. Obviamente en gustos no hay nada escrito y quizás no es el estilo de todo el mundo, pero por lo menos yo me sentí demasiado cómoda, feliz y tranquila con mi vestido; me encantó. Después usé otro look para la fiesta, también de Nevada Novias, que era más corto», explica.
¿Cómo define el diseño del vestido que lució en la ceremonia y parte de la fiesta?
«Es un vestido romántico, femenino, elegante, atemporal y también editorial. Tiene toques clásicos, como mangas largas y un encaje delicado, con una estructura actual tipo corsé y silueta limpia. Me encantó el toque del velo puesto de esa manera como mantilla. Lo encuentro muy elegante y romántico a la vez».
Para Ingrid Mancilla, quien junto a María José Serrano es una de las fundadoras y diseñadoras de Nevada Novias, el look de Trinidad de la Noi para su matrimonio es «un diseño clásico modernizado». «El vestido de la Trini fue un desafío por el corto plazo que tuvimos. Fue confeccionado en encaje francés, trabajado sobre una base de tul suave que le da profundidad y luz. La silueta sirena, si bien es ajustada a su cuerpo, se abre con delicadeza, logrando un equilibrio entre feminidad y elegancia», cuenta Mancilla. La diseñadora añade que el velo fue hecho de tul con una extensión total de 3,5 metros de largo y con flores bordadas a mano, que son el mismo patrón de las flores aplicadas en el vestido.
«Desde la edad media se veían novias con velo y se popularizó con la reina Victoria en 1840 como parte del look de la novia. Originalmente, el velo era para que el novio no viera a la novia, pero hoy aporta estilo y eleva los diseños.
Dejó de ser un símbolo espiritual y pasó de ser tradición a ser un elemento editorial. Además, en un vestido con corte sirena, como el de la Trini, ayuda a estilizar aún más su silueta y a compensar el ajuste en cadera, generando una línea más armónica y elegante», suma Ingrid Mancilla.
La celebración de Trinidad de la Noi y Esteban Grimalt se extendió hasta las 4 AM: «Confié mucho en la gente a la que había contratado, como mi banquetera (Javiera Gazitúa), DJ, fotógrafo, y eso hizo que todo fuera mucho más fácil. Ellos se encargaron de llevar todo a cabo y de lograr hacer este matrimonio atómico que salió increíble en un tiempo de récord de dos meses». En la ceremonia, Trinidad relata que ambos lloraron con las alocuciones de algunos de los invitados y «estar rodeados de toda la gente que amamos fue algo demasiado especial».



