La compañía ha marcado hitos como la transmisión de la llegada a la Luna y la masificación de internet
Tras el mega sismo de 1960 surgió la necesidad de mantener conectado a todo el país con un servicio resiliente.
Hay empresas que nacen de una idea y hay empresas que nacen de una necesidad urgente. Entel es de las segundas.
En mayo de 1960 el terremoto más poderoso registrado en la historia de la humanidad, con 9,5 grados, sacudió el sur y Chile se desconectó. Quedó en evidencia algo que no podía seguir esperando: el país necesitaba una red de telecomunicaciones a la altura.
Así, desde la tragedia y la reconstrucción, nació en 1962 la Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Entel. La única, hasta hoy, cien por ciento chilena.
Seis décadas y dos años después, Entel sigue siendo parte del paisaje cotidiano de los chilenos, aunque el paisaje, claro, ha cambiado bastante. De los primeros cables de larga distancia a la fibra óptica, del teléfono de disco al 5G, de las llamadas con operadora a las videollamadas en tiempo real. Acá, seis hitos de la empresa.
El comienzo
En 1964 se creó la Empresa Nacional de Telecomunicaciones con el objetivo de asegurar las comunicaciones de larga distancia dentro y fuera del país, con un sistema de telecomunicaciones «moderno, seguro y resiliente».
«Antes de que se formara Entel», recuerda Eduardo Carmi, ingeniero civil eléctrico de 83 años que entró a la compañía en 1965, «las comunicaciones de Santiago a Concepción iban por unos postes de madera de la antigua compañía de teléfonos, la ITT (International Telephone & Telegraph)».
Añade: «Imagínate un postecito a la orilla del camino cada 40 metros con una cruceta arriba y 40 cables. Imagínate que de Santiago a Chillán hay 400 kilómetros. Si divides por 40 metros, ¿cuántos postes te da? Como diez mil. Si un camionero se quedaba dormido, se salía de la carretera y botaba uno de esos 10 mil postes, se cortaban todas las comunicaciones».
A la Luna
Uno de los primeros grandes hitos ocurrió en 1968. Entel inauguró en Longovilo, en la Región Metropolitana, la primera estación satelital de Latinoamérica, en una ceremonia liderada por el Presidente Eduardo Frei Montalva.
Un año después aquella enorme infraestructura cumplió una misión emocionante: permitió transmitir en directo la llegada del Apolo 11 a la Luna. Según Entel, unos 200 mil televisores chilenos recibieron las imágenes.
En el 2024, al conmemorar los 55 años del alunizaje, el gerente general de Entel, Antonio Büchi, cuenta que «fue necesario incluso girar la antena de recepción satelital fuera del protocolo para aprovechar la oportunidad de transmitir el acontecimiento».
«Longovilo 1 mide 30 metros, pero en rigor esta parábola no es una antena, es un recogedor, es un plato parabólico que hace que todas las señales que vienen de muy lejos se canalicen y se junten en el foco. Ahí se pone una antenita -que es un pedacito de alambre de unos milímetros de largo- y eso es todo. Esa es la antena real», describe Guillermo Cifuentes, ingeniero civil electricista de Entel.
Torre ícono
En 1974 se inauguró la Torre Entel, de 127 metros de altura, que albergaba el Centro Nacional de Telecomunicaciones. Durante décadas ha sido uno de los edificios más reconocibles de Santiago y una representación física de la enorme infraestructura necesaria para mantener conectado al país.
Pero la torre era solamente la parte visible de una expansión mucho mayor. Entel extendió sus redes hacia regiones y lugares donde comunicarse representaba un desafío técnico enorme.
Rapa Nui, por ejemplo, fue conectada mediante infraestructura de telecomunicaciones de Entel en los años 60, junto a localidades australes como Chiloé, Punta Arenas y Puerto Williams.
Esa historia comenzó con transmisiones de voz por radiofrecuencia para que, décadas después, la tecnología evolucionara hasta los actuales enlaces satelitales digitales y, finalmente, con las redes 5G con las que nos comunicamos a diario.
El celular
Hacia fines de los años 90 ocurrió otro cambio fundamental: el teléfono comenzó a acompañarnos en todo momento.
Entel ingresó al negocio de telefonía móvil analógica en 1996 y al año siguiente inició el servicio PCS digital a nivel nacional.
Al principio, el celular era un objeto bastante aparatoso: algunos parecían pequeñas maletas y otros estaban diseñados para instalarse en un automóvil. Pero la tecnología fue reduciendo el tamaño rápidamente, mientras aumentaba sus capacidades.
Llega internet
En 1995 Entel comenzó a ofrecer servicios de conexión a internet. Para quienes vivieron esa época, la red tenía poco que ver con la experiencia actual. Había que conectarse a través de un módem que utilizaba la línea telefónica doméstica fija (y ojalá nadie estuviese ocupando el teléfono con una llamada).
Luego había que esperar, soportar los ruidos de la eventual conexión y volver a tener paciencia antes de establecer la conexión con una red que no tenía fronteras.
El smartphone
Entel identifica el 2006 como un año clave: lanzó su red 3G y el servicio de banda ancha móvil, convirtiéndose, según su memoria corporativa, en el primer operador latinoamericano en desplegar una red de ese tipo.
Aquello permitió conectarnos con el correo, permitía navegar páginas web, mapas y posteriormente redes sociales, música, video y casi todo Internet.
El futuro
Antonio Büchi, gerente general de Entel, afirma que «el futuro se construye con historia». Y ahora la conectividad está dando un nuevo salto.
Tras su alianza con Starlink en 2023, Entel destaca que Chile se convirtió en uno de los primeros cinco países del mundo y el primero de Latinoamérica en conectar celulares directamente con satélites.
Y la situación incluso tiene algo de poético: en 1968 Chile necesitaba una enorme estación terrestre para comunicarse mediante satélites. En 2026, un teléfono puede hacerlo directamente.
Tecnolun 24
Textos: Alejandro Alaluf


