Petroleros homologados disminuyen
En 2015, según datos del 3CV, se homologaron 153 vehículos livianos diésel. En 2024, en tanto, la cifra llegó a 99 modelos.Una disminución del 35% que tiene varias razones, sin embargo esta motorización sigue brillando por su eficiencia, robustez y consumo en varios modelos.
Atrás parece haber quedado el tiempo, en que los autos diésel eran una opción de alta eficiencia para el mercado chileno. Según la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), el año 2017 constituyó un punto de inflexión en las motorizaciones petroleras. Ese año se superaron 360 mil unidades anuales colocadas, al mismo tiempo que comenzó la tendencia a la baja para los automóviles diésel, directamente influenciada por la plena aplicación del impuesto verde.
Este gravamen recayó con mayor fuerza sobre los motores diésel en comparación con los bencineros, incrementó sustancialmente su precio final, ampliando la brecha de costo con sus equivalentes a gasolina. Esto principalmente por dos contaminantes clave: material particulado y óxido nitroso, ambos asociados a los impulsores petroleros.
En el segmento de los sedanes, su cuota descendió del 10,4% en 2017 al 9,4% en 2018, mientras que en los SUV bajó del 13,2% al 12,1%. Como contrapartida, los vehículos a bencina consolidaron su dominio: los sedanes aumentaron su participación del 89,4% al 90,5%, y las SUV pasaron del 86,8% al 87,8%.
Virtudes tradicionales
No obstante este escenario, no son pocas las marcas que ofrecen modelos con motores diésel, concentrándose en las camionetas (sobre todo medianas, la columna vertebral de los vehículos de trabajo chilenos); además de ciertos modelos de SUV, la mayor parte asociados a fabricantes europeos y asiáticos.
Cristián Infanta, analista de marketing GWM, comenta sobre las ventajas de estos motores. «Los motores diésel siguen siendo una gran opción para quienes buscan fuerza, autonomía y eficiencia en recorridos largos o exigentes. Su alto torque a bajas revoluciones entrega mejor desempeño en carga o remolque, y su menor consumo por kilómetro los hace ideales para usos intensivos, flotas o zonas rurales.
Claro, los motores de ciclo diésel son más robustos, su manera de operar sin chispa, hace que su compresión interna sea más alta que un bloque de bencina, con ello ofrece mayor torque, más durabilidad y excelente rendimiento y autonomía.
«Están diseñados para soportar mayores presiones internas, lo que les da mayor durabilidad, menor desgaste en usos intensivos. Muy valorado por flotas comerciales o usuarios que mantienen su vehículo muchos años. Aunque el motor Diésel es más caro al comprarlo, puede compensar con: Menor consumo, Mayor vida útil, Mejor valor de reventa (en mercados rurales o de flotas)», Felipe Perello, gerente de post venta de KGM.
Ignacio Blanco, product marketing coordinator de General Motors Chile, va más lejos y grafica las ventajas que representan. «Los motores diésel destacan por su robustez y durabilidad mecánica, con hasta tres veces más vida útil que un motor a gasolina. Esto los convierte en una opción confiable y rentable para quienes buscan un vehículo de larga duración y con menores requerimientos de mantenimiento durante su vida útil».
«Aunque el precio del combustible fluctúa, la mayor eficiencia del diésel se traduce en menores visitas a la estación de servicio y, a menudo, en un costo por kilómetro recorrido significativamente más bajo. Gracias a innovaciones como la optimización de la inyección directa de alta presión y la alta relación de compresión, los vehículos diésel de Ford no solo ofrecen un consumo optimizado, sino que también se benefician de intervalos de servicio competitivos y una reconocida durabilidad, lo que se traduce en un menor Costo Total de Propiedad (TCO) para flotas y usuarios profesionales», añade David Torrejón, Brand Manager de Ford Chile.
Porvenir diésel
El escenario actual, sobre todo en vehículos particulares, da por ganador a los motores de gasolina; pero en comerciales la cosa es muy distinta, más allá de los vehículos de trabajo, el diésel ya enfrenta ciertas soluciones futuras.
«El diésel seguirá teniendo un rol clave no solo en vehículos de trabajo y flotas, sino también en SUVs y camionetas de uso urbano o recreativo, donde se valoran su autonomía, rendimiento y fuerza». Ya se están incorporando soluciones de electrificación, como sistemas mild hybrid, híbridos o PHEV», aporta Tomás Ramírez, gerente de postventa y flotas.
Porque en Chile, los modelos diésel deben cumplir con la exigente norma de emisiones Euro 6c.
«El futuro del diésel se perfila hacia una especialización y restricción progresiva, pero no hacia una desaparición total.
La tendencia global, y que también se observa en Chile, es que este tipo de motores se enfocará en vehículos comerciales, utilitarios, camiones y maquinaria pesada, donde la densidad energética y torque siguen siendo insuperables por combustibles alternativos», comparte su análisis, Alexandro Rodríguez, gerente de asistencia técnica DFSK.
Coincide Eduardo Gaete, gerente asistencia técnica Mazda Chile. «En Chile dependemos de la tendencia internacional de las fábricas. Si no se producen más autos diésel, dado que el mercado global no lo está necesitando, efectivamente se va a concentrar en vehículos comerciales como pick up o furgones».
David Yañez, gerente de marketing de Cidef, rescata las virtudes de los diésel en su gama actual, «. Son robustas, altamente eficientes y, sobre todo, ofrecen un nivel de torque que permite una gran versatilidad tanto para usuarios recreativos como para empresas. Por eso, nuestra exitosa línea de pick-ups Foton incorpora esta motorización -incluso en versiones híbridas- en modelos como Foton V7 y V9, los emblemas de la gama».
Mauricio Merino, gerente comercial JMC Chile, ve más posibilidades a futuro. «La tendencia mundial en el sector automotriz es aplicarlo en el resto de los segmentos, ya que un motor diésel en performance hoy en día puede ser igual o mejor que un motor a gasolina», afirmó.


