Cómo rehabitar una casa inundada: la humedad se esconde durante meses

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Arquitecto explica cómo reconocer al tacto un muro que todavía retiene agua

La ventilación, el secado y la sanitización son claves para evitar daños permanentes.

Cuando una casa se inunda, el problema no es sólo sacar el agua, sino todo lo que viene después para volver a habitarla: secarla, sanitizarla, reparar la luz y el gas, y tratar de recuperar el piso y los muros. «Una vivienda no necesariamente está lista para volver a habitarse sólo porque el agua ya desapareció. Muchas veces la humedad permanece atrapada al interior de muros, pisos o cielos durante semanas», advierte el arquitecto Juan Paulo Alarcón, director Escuela de Arquitectura de la Universidad Andrés Bello.

En primera instancia, explica, si las instalaciones eléctricas o de gas estuvieron expuestas al agua deben ser revisadas por técnicos autorizados antes de restablecer su funcionamiento. Luego de sacar todos los enseres, alfombras o textiles mojados, hay que dar inicio a la etapa de secado. «Una inundación menor puede requerir varios días para eliminar la humedad superficial, mientras en casos más severos puede extenderse por semanas e incluso meses antes de que muros, revestimientos o terminaciones recuperen las condiciones adecuadas para ser reparados o pintados».

Primero, secar

La mejor forma de secar es abrir puertas y ventanas para favorecer la circulación natural del aire, y así durante varios días para evacuar la humedad. «La ventilación y el acceso de luz natural son las medidas más importantes durante los primeros días; mientras más rápido se haga, menores serán las probabilidades de que aparezcan hongos, malos olores y deterioros permanentes en la vivienda», subraya Alarcón, quien apunta que la circulación de aire es más eficaz que simplemente calefaccionar los espacios húmedos.

En las estructuras de hormigón o albañilería la resistencia al agua suele ser mayor porque retienen humedad en profundidad. «Aunque visualmente parezcan secos, el proceso de evaporación puede extenderse durante varias semanas», indica. Coincide Cecilia Aldunate, directora del Magíster en Vivienda y Proyectos Inmobiliarios de la U. San Sebastián: «La albañilería es un material más poroso, por lo que absorbe más humedad y demora más tiempo en secarse».

En las estructuras de acero, Alarcón aconseja verificar cuidadosamente el agua acumulada, especialmente en encuentros, apoyos o elementos menos visibles, para evitar que se oxiden.

La madera, en tanto, tiene la particularidad de que, si se seca rápido, se evita que se deforme o se generen colonias de hongos. «Requiere una revisión más exhaustiva, porque el agua puede afectar tanto la estructura como las aislaciones y revestimientos interiores. Un caso especialmente crítico son los tabiques de yeso-cartón, como la volcanita, que pierde resistencia cuando se moja y, en muchos casos, debe reemplazarse», apunta Aldunate.

En los pisos, la cerámica se comporta mejor frente a inundaciones, mientras la madera -y especialmente los pisos flotantes o laminados- son mucho más sensibles: pueden hincharse, deformarse o perder estabilidad, lo que en muchos casos obliga a su reemplazo.

Ambos arquitectos recomiendan sanitizar los espacios inundados con soluciones a base de cloro u otros productos de limpieza con efecto desinfectante.

Juan Paulo, ¿Cómo saber cuándo las estructuras están secas?

«Una forma práctica de verificarlo es observar durante varios días si aparecen manchas o florecimientos de humedad en muros o pisos. También se puede revisar con el tacto: tocar una zona donde la humedad no llegó y compararla con la superficie que sí resultó afectada. Si esta última se percibe más fría, húmeda o presenta cambios de textura, es probable que aún conserve agua en su interior. Si hay señales como olor persistente a humedad, pintura que comienza a abombarse o desprendimiento de revestimientos: todo eso indica que no se ha secado completamente. Muchas veces el agua desaparece en horas, pero la humedad permanece durante semanas dentro de los materiales, por eso es importante no apresurarse con las reparaciones o la aplicación de pinturas hasta tener certeza de que el secado ha sido efectivo».

¿Qué cambiar?

Sólo después de asegurarse de que la superficie está 100% seca se puede volver a pintar o reparar. «Si existen materiales que perdieron sus propiedades, como los tabiques de yeso-cartón o aislaciones interiores dañadas, es preferible retirarlos y reemplazarlos cuanto antes, lo que permite además que la estructura pueda secarse correctamente antes de cerrar nuevamente los muros», sugiere Aldunate.

Como medida de prevención, el arquitecto aclara que las pinturas antihumedad protegen los muros, pero no de la inundación en sí: «Normalmente el agua no ingresa por los muros, sino por puertas, accesos o por el desborde del terreno. El origen del problema suele estar en el entorno y no en la envolvente de la vivienda». Destaca que hoy existen revestimientos elastoméricos e impermeabilizantes más avanzados, capaces de sellar pequeñas fisuras y aumentar la protección superficial de los muros: «Sin embargo, su efectividad depende de que el elemento esté previamente seco y que la causa original de la humedad haya sido eliminada».

¿Tiene seguro?

Esteban Geoffroy, director de la Asociación Gremial de Corredores de Seguros de Chile (Acoseg), explica que, aunque depende de cada póliza, en general los seguros otorgan un plazo de hasta 10 días al asegurado para realizar la denuncia de un siniestro y activar la cobertura. Hay que esperar máximo 45 días corridos para que una aseguradora liquide el siniestro, aunque en situaciones de emergencia o catástrofe el plazo se puede extender hasta los 90 días. Luego, se tiene un plazo de hasta 10 días para recibir el dinero.

Hoy la mayoría de las aseguradoras permite denunciar el siniestro de manera remota, ya sea por teléfono, aplicaciones o plataformas web. Para ello, se debe adjuntar la evidencia necesaria: «Es altamente recomendable documentar el daño con fotografías y videos antes de realizar cualquier reparación o limpieza importante. Lo ideal es contar tanto con imágenes generales que muestren el contexto como con fotografías de detalle de los daños en muros, pisos, muebles y bienes afectados. Mientras más completa sea la evidencia, más expedita suele ser la evaluación del siniestro y posterior indemnización de los daños», subraya.

Si debió hacer gastos de emergencia, hay seguros que lo reembolsan, destaca: «Lo que no se recomienda es realizar reparaciones definitivas o desechar bienes dañados antes de que la aseguradora o el liquidador puedan inspeccionar el siniestro».

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