Fue atacada por perros en un criadero, estuvo un mes internada y ahora reside en el Santuario Empatía
Sus heridas eran tan profundas que se consideró aplicarle eutanasia. Ahora duerme tranquila y se acerca a los humanos que ya reconoce.
Eliana Albasetti y su marido, Federico Koch, no dudaron en ir a rescatar tres alpacas de un criadero ubicado en Colina apenas supieron, a través de una veterinaria, que habían sido atacadas por perros que residen en parcelas aledañas y que presumiblemente tienen tutores. Lamentablemente, al llegar al lugar, la alpaca más joven ya había fallecido, mientras que pamela y Gringo, los otros camélidos, fueron tratados de inmediato por veterinarios para salvarlos.
Finalmente, solo pamela sobrevivió al ataque. Tras estar un mes internada, ahora lleva un par de días viviendo junto a la trasandina en el Santuario Empatía, lugar ubicado en Colina que pertenece a Albasetti y su marido, donde llegan animales maltratados y ahí son cuidados de por vida.
Las primeras horas de esta alpaca en su nuevo hogar no fueron fáciles. «Como las alpacas son muy buenas madres, siento que para ella fue un golpe terrible perder a su hijo. Estaba muy asustada. Cuando llega un animal nuevo al santuario, los primeros días están en corral de cuarentena que está al lado de mi habitación, donde también tengo un monitor para ver qué pasa en ese corral en particular. Entonces, yo la escuchaba moverse, daba vueltas de un lado para otro, se levantaba de una cuando escuchaba a otro animal, y a mí me nace de guata mirar el monitor, entonces no dormí nada. Pero pamela es una fiera, ella quiere vivir», dice Eliana sobre la nueva integrante del santuario, ya que esta alpaca estaba peor que el macho que murió, «pero pamela se aferró a la vida y eso hizo una diferencia».
¿Qué cuidados está recibiendo pamela actualmente?
«Está con todos los cuidados posibles. Tenemos que hacerle curaciones todos los días, hay que ver muy bien la herida que tiene. Tenemos veterinarios particulares que vienen a hacerle las curaciones y también veterinarios de la municipalidad de Colina. Además, Fede aprendió a hacer ese proceso médico. Hay que seguir con estos resguardos hasta que la herida se cierre por completo y la idea es que después pamela pueda ir a un corral grande junto a las ovejas, porque etológicamente nos recomendaron que comparta con ellas. Por eso vamos a hacer una separación entre el corral de las ovejas y las vacas, para que pamela tenga compañeros y una vida tranquila».
La segunda noche de pamela en el Santuario Empatía fue distinta. Ya más en confianza, se instaló a dormir en una cama de viruta (material que se utiliza para mantener secos y cómodos a animales que viven en espacios tipo granja) y, para la tranquilidad de Eliana, «agachó la cabeza y eso es un síntoma súper importante de que se siente más relajada y no está tan alerta. Porque las alpacas, cuando están en alerta, no se echan».
Eliana Albasetti también advierte que «tenemos una deuda súper grande con la UNAB (Universidad Andrés Bello) por la internación de las alpacas. Ya hicimos varios eventos para reunir dinero, pero aún nos falta. Obviamente, salvar un animal es carísimo. La gente quizás no sabe eso, pero es muy costoso. También quiero que sepan que en el santuario los animales que salvamos viven acá toda su vida. Por eso la gente puede apadrinar cualquiera de nuestros animalitos a través de nuestra página (https://s.lun.com/sanztv) y así aportar a su manutención diaria».
Tamara Vilches, veterinaria de la Municipalidad de Colina, recuerda que pamela tenía heridas «muy importantes» cerca de su vejiga y cavidad abdominal y en un comienzo se habló de aplicarle eutanasia porque «creían que era casi imposible que la pudiéramos recuperar. Por eso fue súper importante el trabajo de la doctora Karina Aros de la UNAB porque ella creyó que podíamos hacer algo. El trabajo principal fue de ella. La herida que tiene pamela ahora es nada porque estuvo un mes internada. De verdad, pamela es una sobreviviente. Cuando me mandan videos de que comenzó a saltar y correr, yo pienso qué maravilla».
Del carácter de esta especie, la doctora Vilches señala que cuando se las cría con mucho amor, «son súper dóciles. De hecho, ahora uno se puede acercar a pamela y darle comida. Yo trabajo con caballos y vacas, y las alpacas son mucho más fáciles de manejar».


